Guía de destinos: Cusco, Perú

En la zona andina de Perú se encuentra la ciudad de Cusco, también conocida como la Capital Arqueológica de América o el “Centro del Mundo” (como lo indica su nombre en idioma quechua).

La ciudad es un museo viviente de la historia incaica y uno de los lugares turísticos más fascinantes de la sierra peruana. Esto se puede apreciar en su singular arquitectura, que denota el pasado deslumbrante del Imperio Inca.

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  • Cusco - Historia

    La principal expansión del imperio incaico se dio en los cientos de años antes de la llegada de los conquistadores en 1532. Cuando los españoles llegaron a Cusco, comenzaron a escribir crónicas que incluían la historia de los incas, tal como ellos mismos la contaban. El relato más conocido es Comentarios reales de los incas, escrito por Garcilaso de la Vega, hijo de una princesa incaica y un capitán militar español.

    El noveno inca (rey), Pachacutec, le otorgó al imperio su primera conquista sangrienta. Hasta su época, los incas habían dominado sólo un área modesta cercana a Cusco, aunque tenían luchas frecuentes con otras tribus del altiplano. Una de esas tribus era la tribu Chanka, cuya insaciable sed de expansión la llevó a las puertas de Cusco en 1438.

    El padre de Pachacutec, el inca Viracocha, huyó con la creencia de que su pequeño imperio estaba perdido. Pero Pachacutec rehusó abandonar la batalla. Con ayuda de algunos de los generales más antiguos, preparó el ejército de los incas y en una batalla final desesperada, en la cual, dice la leyenda, que las mismas rocas se transformaron en guerreros para luchar codo a codo junto a los incas, se las arregló para derrotar a los chanka. El joven Pachacutec, victorioso, se proclamó Inca y, envalentonado por su victoria, se embarcó en la primera onda de expansión que, luego, crearía el imperio incaico. Durante los 25 años siguientes, fueron ampliando su alcance a gran parte del centro de la región andina, incluida la región entre los dos grandes lagos de Titicaca y Junín.

    Pachacutec también fue un sofisticado planificador urbano, que concibió la famosa forma de puma que tiene Cusco y desvió los ríos para que cruzaran por la ciudad. También construyó hermosos edificios, incluido el famoso templo de Qorikancha y un palacio situado en una esquina de lo que ahora se conoce como la Plaza de Armas.

    El sucesor de Pachacutec, Túpac Yupanqui era digno hijo de su padre. Durante la década de 1460, ayudó a su padre a someter una amplia zona hacia el norte, incluido lo que hoy conforma los Andes ecuatorianos del sur y los Andes peruanos del norte, así como la costa norte de Perú. Como el décimo inca, expandió el imperio notoriamente a lo largo de su vida, al llevarlo desde Quito, Ecuador, hasta el área hacia el sur de Santiago en Chile.

    Huayna Cápac, el inca número once fue el último que gobernó sobre un reino unido, un imperio tan grande al que parecía quedarle poco por conquistar. Sin embargo, Huayna Cápac se empeñó en ampliar los límites nortes de su imperio hacia la actual frontera entre Ecuador y Colombia y peleó una larga serie de batallas durante las cuales engendró un hijo, Atahualpa, cuya madre pudo haber sido quiteña (natural de Quito, Ecuador).

    Fue entonces que sucedió algo totalmente imprevisto: Los europeos descubrieron el Nuevo Mundo y trajeron con ellos muchas de las enfermedades del Viejo Mundo. Epidemias tales como la de viruela azotaron la región provenientes de Centroamérica y el Caribe. Poco antes de morir en 1525, probablemente a causa de una de estas epidemias, Huayna Cápac dividió su imperio y le dio la parte norte a Atahualpa y la parte sur, donde se encuentra Cusco, a su otro hijo, Huascar.

    Ambos hijos estaban bien preparados para gobernar un imperio, tan bien preparados, de hecho, que ninguno de los dos deseaba compartir su poder con el otro, lo que dio lugar a una guerra civil incaica. Dado que Huascar era un nativo cusqueño (habitante de Cusco) de pura sangre, tenía el apoyo de la gente, pero Atahualpa tenía el respaldo del ejército norte y, a principios de 1532, sus tropas curtidas por las numerosas luchas ganaron una batalla clave y lograron capturar a Huascar en las afueras de Cusco.

    Mientras tanto, Francisco Pizarro había desembarcado en el norte de Perú y marchaba hacia el sur. Atahualpa había estado tan ocupado peleando la guerra civil que no iba a preocuparse por un pequeño grupo de extranjeros, pero, para 1532, una fatídica reunión se había acordado con el español en Cajamarca. Era una reunión que cambiaría radicalmente el curso de la historia sudamericana: Atahualpa fue víctima de una emboscada organizada por unas pocas docenas de conquistadores armados, quienes lograron capturarlo, matar a miles de indígenas de las tribus y disipar a decenas de miles más.

    En un intento por recuperar su libertad, el inca ofreció un rescate de un cuarto lleno de oro y dos cuartos llenos de plata, lo cual incluía oro arrancado de las paredes del templo de Qorikancha. Pero, después de mantener a Atahualpa cautivo por varios meses, Pizarro terminó matándolo de todas formas y, pronto, siguió su camino hacia Cusco. A horcajadas de sus caballos, protegidos por su armadura y blandiendo sus espadas de acero, los soldados de la caballería española eran prácticamente invencibles.

    Pizarro ingresó a Cusco el 8 de noviembre de 1533, para cuyo momento había designado a Manco, un medio hermano de Huascar y Atahualpa, como el nuevo líder figurado. De todos modos, después de unos pocos años de agachar la cabeza, este dócil títere se rebeló. En 1536, Manco Inca se propuso expulsar a los españoles de su imperio y sitió la ciudad de Cusco con un ejército estimado en más de cien mil personas. Sin duda, fue una batalla violenta y desesperada en Sacsaywamán la que salvó al español de ser totalmente aniquilado.

    Manco Inca debió retirarse a Ollantaytambo y, luego, a la jungla en Vilcabamba. Una vez que los españoles recuperaron Cusco, la saquearon y la colonizaron, estos conquistadores que venían de los mares volvieron su atención a la capital colonial recientemente fundada: Lima. La importancia de Cusco decayó con rapidez y se convirtió en sólo otro lugar colonizado que quedaba en el camino. Los españoles se llevaron todo el oro y la plata, y se demolieron muchas de las edificaciones hechas por los incas para erigir iglesias y casas coloniales.

    Pocos eventos de importancia histórica han conmovido a Cusco como la conquista española, excepto por los terremotos de 1650 y 1950, y un infame levantamiento incaico dirigido por Túpac Amaru II en 1780. Fue la única revuelta indígena que alguna vez llegó a gestarse, pero, finalmente, también fue derrotada por los españoles. Dos siglos después, en 1984, surgió un grupo guerrillero marxista en Perú que se bautizó en su nombre.

    Las batallas que peleó este país por la independencia en la década de 1820 no cambiarían la vida diaria de las personas comunes de Cusco. Quizás el evento más trascendental en la historia reciente de la ciudad es el "redescubrimiento" de Machu Picchu en 1911, lo que hizo que la ciudad pasara de ser un tranquilo pueblo provinciano a convertirse en el centro turístico más importante de Perú.