Guía de destinos: Madrid, España

Madrid es la capital de España y se encuentra ubicada justo en medio de la Península Ibérica. Al recorrer esta ciudad es posible conocer lugares turísticos como: El Parque del Buen Retiro, el Templo de Debod y los Jardines de Sabatini, el Parque del Capricho y la Plaza Mayor, el Palacio Real (un castillo barroco hecho de piedra y situado estratégicamente sobre un acantilado), La Fuente de la Cibeles (una escultura que representa a la diosa romana Cibeles).

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  • Madrid - Historia

    Cuando los cristianos de Iberia iniciaron la Reconquista (la centenaria campaña de las fuerzas cristianas para recuperar la península), los musulmanes de Al-Andalus erigieron una serie de fortificaciones a través del corazón de Iberia. Una de ellas fue construida por Muhammad I, emir de Córdoba, en 854, en el sitio en donde después sería Madrid. El nombre que dieron al nuevo asentamiento fue Mayrit (o Magerit), que proviene de la palabra árabe majira, que significa canal de agua.

    Una capital valiosa

    La ubicación estratégica de Madrid en el centro de la península vio a la ciudad cambiar de manos repetidamente, pero no fue hasta 1309 cuando las Cortes viajeras (corte real y parlamento) se asentaron en Madrid por primera vez. Pese a la creciente atención real, el Madrid medieval siguió siendo miserable y de pequeña escala: "en Madrid no hay nada más que lo que usted traiga", observó un escritor del siglo XV. Simplemente no tenía comparación con otras principales ciudades españolas ni mucho menos europeas.

    Para la época en que ascendió al trono Felipe II en 1556, Madrid estaba rodeada de muros que ostentaban 130 torres y seis puertas de piedra, pero estas fortificaciones estaban construidas principalmente de barro y concebidas para impresionar, más que para ofrecer alguna defensa significativa de la ciudad. Sin embargo, Madrid fue elegida por Felipe II como la capital de España en 1561.

    Madrid requirió siglos para alcanzar la altura de su nuevo papel y a pesar de unas pocas iglesias elegantes, el imponente Alcázar y contadas residencias de nobles, la ciudad consistía, en su mayor parte, en precarias casas pintadas con cal que eran poco más que chozas de barro. El monumental Paseo del Prado, que hoy otorga a Madrid mucha de su grandeza, era un pequeño arroyo.

    Durante el siglo XVII, la Edad de Oro de España, Madrid comenzó a tener el aspecto capital y albergaba a 175.000 personas, lo cual le daba el puesto número cinco de las más grandes ciudades de Europa (después de Londres, París, Constantinopla y Nápoles).

    Carlos III (r. 1759-88) la dio a Madrid y a España un período de gobierno de sentido común, comparativamente. Después de limpiar la ciudad, terminó el Palacio Real, inauguró el Real Jardín Botánico y realizó otras numerosas obras públicas, se lo reconoció como el mejor "alcalde" que Madrid había tenido.

    Los madrileños no vieron con buenos ojos la invasión y subsiguiente ocupación de España por parte de Napoleón en 1805 y, el 2 de mayo de 1808, atacaron a las tropas francesas alrededor del Palacio Real y lo que hoy es la Plaza del Dos de Mayo. La desventurada rebelión fue pronto suprimida por Murat, cuñado de Napoleón y el más poderoso de sus líderes militares.

    Guerras, Franco y terrorismo

    La confusión continuó acechando la capital española. El desorden de las Guerras Carlistas en el siglo XIX fue seguido por un asedio de dos años y medio de Madrid por las fuerzas nacionalistas de Franco de 1936 a 1939, durante el cual la ciudad fue bombardeada regularmente desde la Casa de Campo, cuando la Gran Vía se llegó a conocer como "Avenida de los Obuses".

    Tras la muerte de Franco en 1975 y la subsiguiente transición a la democracia, Madrid pasó a ser un ícono de la nueva España a medida que los jóvenes, bajo la dirección del alcalde Enrique Tierno Galván, un popular profesor socialista, desató un caudal de energía contenida. Esto adoptó su forma más colorida en los años de la movida, la fiesta sin fin que barrió la ciudad en un frenesí de creatividad y abierta libertad que en cierto modo sigue sin terminar.

    El 11 de marzo de 2004, justo a tres días de que el país debía votar en elecciones nacionales, Madrid fue sacudido por 10 bombas en cuatro trenes interurbanos a la hora pico que se dirigían a la estación de Atocha en la capital. Al asentarse el polvo, 191 personas estaban muertas y 1755 heridas, muchas de gravedad. Madrid estaba atónito y, por lo menos las siguientes 24 horas, en silencio. Luego, 36 horas después del ataque, más de tres millones de madrileños salieron a las calles a protestar contra el atentado, en lo que fue la mayor manifestación en la historia de la ciudad. Aunque profundamente traumatizada, este acto de desafío y orgullo masivo inició el proceso de curación. Visite hoy Madrid y hallará una ciudad que ha vuelto con firmeza a la normalidad.