Chema Martínez 01 Jun 2016

Viaje y llegada a Cuzco

El vuelo fue una auténtica paliza, ¡muchas horas de vuelo! Demasiado tiempo sentado ;). Desde Madrid a Lima son unas 11 horas, ahí tuvimos que esperar otras 2 horas hasta que saliese nuestro vuelo que nos llevaría a Cuzco siendo este de otra hora y media. Por mucho que el avión sea realmente cómodo y realices los ejercicios aconsejables para estirar y estimular el cuerpo durante el camino, los pies acaban hinchados y el jetlag tiene su efecto, ya hablamos en su día del efecto del jetlag y como combatirlo.

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Y… ¿Qué podíamos hacer nada más llegar a Cuzco? Pues después de todo este tiempo sentado, no quedaba otra que ponerse a correr. Ya sabéis que correr es mi medicina. Cura todos los males y entre ellos el desfase horario, así que me puse las zapatillas y salí a quemar asfalto en la que es la capital histórica y del antiguo imperio inca.

Cuzco es una ciudad realmente bonita. Mi primera experiencia en esta ciudad con las zapatillas ha sido un poquito dura ya que la altura la he notado desde el primer momento y es que la ciudad se encuentra a 3.500 metros de altitud. Así que ahí estamos adaptándonos a esta altura junto a mis compañeros peruanos que aprovecharon para darme cera.

Visitamos a buen ritmo el Cristo Blanco (3.800m de altitud) y la Piedra de los 12 Ángulos. Se que el típico autobús turístico sin capota es una buena opción pero, sinceramente… ¡prefiero hacerlo en zapatillas!

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PRIMERA ETAPA

En esta primera etapa tocaba madrugar, a las 4 am ya estábamos en pie y salimos en coche desde Cuzco en dirección a Soraypampa. Desde aquí, a 3.800 metros de altura,  comenzamos la aventura.

Los paisajes espectaculares, pronto nos vimos rodeados por la cordillera de los Andes y esas cimas que hacen sentirte muy muy pequeño…

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Una parte especialmente bonita para correr ha sido el recorrido de las Curvas del Diablo con un elevación brutal que ha hecho “pupa” en las piernas pero nos ha servido como primera prueba de fuego para adaptarnos al mal de altura. Desde aquí hemos seguido el recorrido hasta llegar a la zonas de El Paso y hemos terminado la etapa a más de 4.600 metros de altura justo en la falda de la “Montaña Indomable de Salkantay”, una cumbre espectacular, cubierta por la nieve.

Una etapa en la que hemos disfrutado y nos hemos enfrentado al primero y quizá más duro de los obstáculos, la altura. ¿Cómo combatir el “surache”? (como llaman aquí al mal de altura), Mi madre siempre me decía “allá donde fueras haz lo que vieras” y no hay verdad mayor que esta por lo que para combatir este mal lo fundamental es adaptarse a las costumbres locales. Nadie mejor que las hospitalarias gentes de la zona para enseñarnos cómo superar este surache. Me han enseñado a mascar coca y la verdad es que ¡funciona!. El formato es similar al tabaco de mascar, por lo que me cuentan, porque lo del tabaco ya sabéis que más bien poco. Además de mascarlo también se toman infusiones de hoja de coca para vencer ese mareo que es tan propio del mal del altura.

Otra de las complicaciones ha sido el terreno. Aunque cada vez me estoy haciendo más cabra loca y estoy sustituyendo el asfalto por el trail, la verdad es este terreno ha sido complicado, mucha piedra. En definitiva: un rompepiernas.

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Incluso estando en el medio de los andes, afectado por el mal de altura y con prácticamente nula cobertura, no podía faltar a mi cita con el programa semanal de cope KM42.

No ha sido fácil pues no tenía posibilidad de realizar conexión así que tuve que pedir en una casa lugareña que me dejasen usar el teléfono y pude entrar en el programa en el último minuto, ¡qué majetes! Desde allí, como bien hemos podido, he completado mi compromiso con los oyentes. Aquí el podcast para los que queráis escucharlo.

SEGUNDA ETAPA

Hemos dormido al raso en un sitio llamado Los Andenes, la aclimatación ha hecho su efecto y ya me encuentro muchísimo mejor, las piernas están respondiendo perfectamente y los 25km de hoy se han pasado más rápido que los de ayer. La noche ha sido el punto más problemático de esta jornada ya que aquí las temperaturas oscilan entre los 5 grados bajo cero, por la noche, a los 22 grados centígrados por el día. Por lo que es imprescindible  un buen saco de dormir si vuestro espíritu aventurero os está llevando a pensar en hacer esta aventura peruana.

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El objetivo de la etapa era Lucmabamba. El recorrido nos tenía reservados parajes increíbles, la verdad es que la mayoría de los problemas viene por mirar constantemente el paisaje y no puntos por donde piso, pero es algo inevitable ante un entorno como este. Cuando me quiero dar cuenta estoy mirando a mi alrededor y disfrutando de postales únicas, pronto me tropiezo y vuelvo a fijar la vista en el camino hasta que pronto vuelvo a caer en al tentación de embobarme con todo lo que me rodea. Es un sitio magnífico, algo que me ha sobrecogido durante toda la etapa.

En esta segunda etapa el recorrido me ha permitido coger buen ritmo ya que  no era todo subida y he tenido la oportunidad de coger muy buen ritmo en la bajadas.

Como anécdota os cuento que hemos coincido con algunos locales y sus mulas… que veían pasar atónitos a un loco corriendo en pantalones cortos y no podían dejar de reírse e invitarme a llevarme en mula.

Y es que ya lo he comentado, la hospitalidad de estas personas es tal que merece una mención especial. Tengo que dar las gracias a la gente que nos hemos encontrado por el camino, que nos han permitido compartir día a día, gente fantástica, amable, generosa y lo más importante y lo que me llevo: su sonrisa. Y es que tienen una sonrisa que nunca les abandona.

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