El próximo viaje 21 Ago 2014

Los valles del vino en Argentina

La geografía diversa y extendida, y las condiciones climáticas, hacen de algunas regiones de Argentina un lugar ideal para el cultivo de la viña y la producción de vinos. Conla llegada de las primeras cepas de uva Malbec, allá por mediados del siglo XIX, se comienza a cultivar la variedad por la que se reconocen los vinos argentinos en el mundo.

Los valles del vino en Argentina se extienden a los largo de la columa de la Cordillera de los Andes. Desde la provincia de Salta, al norte y hasta las puertas de la Patagonia, en la provincia de Río Negro.

La presencia de la majestuosa cordillera es fundamental para el cuerpo y personalidad de los vinos argentinos. Los vientos húmedos del Pacífico chocan contra la inmensa mole y descargan lluvias en su vertiente chilena. Cruzan entonces, ya secos y en los valles a gran altura proveen de una atmósfera seca y soleada, con más de 3.000 horas de sol por año.

La altura pone el resto. Hablamos de viñedos que creen entre los 300 y los casi 3000 metros de altura. Pocos lugares en el mundo ofrecen estas características a las plantas, y entonces, su producto es diferente. Y también es diferencia la experiencia enoturística en estos valles del vino en Argentina.

Valles calchaquíes

La región vitivinícola más al norte en territorio argentino es la de la provincia de Salta. Allí sobresalen los cultivos de los Valles Calchaquíes, especialmente en los alrededores de Cafayate donde se concentra el 70% de los viñedos del valle.

Cuenta con más de 3.200 hectáreas cultivadas, de las cuales el 99% está destinada a la producción de vinos finos. La zona cultivada con vid comienza a los 1.500 metros de altitud sobre el nivel del mar y se extiende más allá de los 2.000 metros, llegando a los 3.111 metros convirtiéndose en la región vitivinícola más alta del mundo.
Entre sus vinos más destacados se encuentra el Torrontés Riojano, un vino banco muy frutado, considerado la expresión más fina de esta provincia.

Valles cuyanos

La región de Cuyo es el eje del enoturismo y la producción vitivinícola argentina. Está compuesta por las provincias de San Juan. La Rioja y Mendoza, y se encuentra en el corazón de la cordillera, donde se ubican los picos más altos del continente como el famoso Monte Aconcagua que roza los 7000 metros de altura.

Los profundos valles andinos de la provincia de La Rioja: Famatina, Chilecito o Nonogasta, por ejemplo, producen vinos blancos y rosados principalmente de uva Torrontés aunque se abren paso algunas variedades tintas.

Crecen entre los 600 y los 1.300 metros de altura sobre el nivel del mar con apenas 130 milímetros de lluvia anual.

La visita enoturística no puede dejar de lado las bellezas naturales de la provincia de La Rioja, como el mundialmente famoso Parque Nacional de Talampaya, Patrimonio de la Humanidad. En sus altas paredes de roca, los desfiladeros del parque encierran una enorme riqueza geológica: cuenta con rocas que documentan la evolución del planeta por más de cuarenta y cinco millones de años, siendo por ejemplo testigo hace más de 250 millones de años de la división del supercontinente Pangea.

Seguimos nuestro recorrido por los rincones del vino de Cuyo, hacia la provincia de San Juan (segunda productora nacional de vino) donde encontramos los valles de Tulum, Pedernal, Ullum-Zonda, y Calingasta que concentran la producción de caldos.

Su clima caluroso y soleado, la mayoría de sus días del año con menos de 30 días de cielo cubierto al año, produce uvas ricas en polifenoles para brindarle al vino sanjuanino un sabor afrutado e intenso.

Syrah, Malbec, Cabernet Sauvignon, Bonarda, Chardonnay y Torrontés son las variedades más cultivadas. El Syrah de San Juan merece especial mención ya que su expresión varietal ha logrado captar la atención mundial.

Una vez en San Juan, no debes dejar de visitar el impresionante Valle de la Luna, un parque natural y reserva paleontológica de casi 300.000 hectáreas de paisaje lunar y tierra rojiza. Y para los visitantes más activos, San Juan ofrece alguno de los mejores lugares para la práctica de deportes como el rafting, el carrovelismo, el windsurf o el andinismo.

La región de Cuyo tiene un eje central en la provincia de Mendoza, la Capital del Vino, con más de 160.000 hectáreas de viñedos cultivados.

En Luján de Cuyo y Maipú se ubica la más antigua y tradicional región vitivinícola mendocina, la altitud va desde los 650 a los 1.100 metros sobre el nivel del mar. Este es el reino del Malbec, aunque también se cultivan variedades como el Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Negro y Syrah. Entre las variedades blancas podemos destacar el Chardonnay y el Sauvignon Blanc.

Sin embargo, en la misma provincia de Mendoza hay otros valles y áreas dignas de destacar por la calidad y producción de vinos: Lavalle, Guaymallén, Las Heras, Valle de Uco o San Rafael y General Alvear.

En cualquiera de ellos encontraremos servicios especialmente pensados para el viajero que ama el vino. Al tener una larga tradición vitivinícola y turística, Mendoza ofrece multitud de opciones y oferta turística complementaria: hotelería de todas las categorías, spa, circuitos enoturísticos, visitas y catas guiadas, gastronomía de maridaje, termas, visitas históricas y mucho mas de donde elegir.

Valles patagónicos

A medida que descendemos en la geografía, las temperaturas bajan y las condiciones de altitud se hacen menos extremas. Los valles se encuentran entre los 200 y 500 metros de altura sobre el nivel del mar, y los cultivos deben soportar menores temperaturas mínimas.

Una amplitud térmica mayor a los 20°C entre el día y la noche en etapa de maduración es ideal para el desarrollo de la vitivinicultura de alta calidad.

En el Valle de San Patricio del Chañar, en la provincia de Neuquén, por ejemplo, se producen excelentes vinos tintos de gran elegancia, con un elevado nivel de taninos, colores profundos y sabores concentrados, como el maravilloso Pinot Noir.

Desde los comienzos del siglo XXI, Neuquén ha visto crecer bodegas de calidad en esta zona y desarrollarse una muy buena oferta de servicios al enoturista como visitas, catas, y hasta hoteles y spa del vino.

Argentina es una de las potencias mundiales del vino, y el enoturismo crece con fuerza basado en una larga trayectoria y tradición de hospitalidad con el viajero.

Fuente de las fotos

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