Gabriel Huete 17 Mar 2014

Valdivia entre ríos

Hacia días que estaba en Santiago porque mi tiempo en Chile habia llegado a su fin. Era hora de atar los últimos cabos, hacer las últimas visitas y despedirme de los amigos que habia hecho durante éste increible viaje de tres meses al paraíso andino que es éste país. Podría parecer que casi noventa días es más que suficiente para conocer Chile de arriba a abajo y llevarse una magnífica idea de su cultura, sus paisajes y su gente y sin embargo y pese a haber recorrido el país de Arica a Navarino, miro el mapa y me doy cuenta que apenas conozco lo más evidente. Alguno de los destinos más turísticos, y algún otro que no lo es tánto forman ya parte de la historia de mis andanzas, pero aún me quedan muchos lugares, que anotados en mi cuaderno de viajes esperan para ser descubiertos. También sé que regresaría sin dudarlo a sitios que para mi han sido tán espectaculares que apenas tuve suficiente con el tiempo que pasé en ellos. Es verdad que soy un viajero lento, nunca me han gustado las prisas y durante mi tiempo en Chile me he tenido que mover rápido para poder abarcar todo el país, quedándome por lo general entre tres y cuatro días en cada destino y claramente, no ha sido suficiente en muchas ocasiones.

Es por todo ésto que hace unos días me puse en contacto con mi patrocinador, LATAM Airlines y les dije que aún no había terminado, que mi viaje no estaba completo y que necesitaba más tiempo, por lo menos un mes más. Pues bien, hace un par de mañanas, al abrir el correo tenía un mensaje de Nacho, el responsable en LATAM de mi proyecto, aprobando la financiación necesaria para prorrogar mi estancia hasta el 14 de Abril.

Hoy, tres días después de las buenas noticias estoy sentado en el living del hostel Bosque Nativo en Valdivia, junto a la chisporroteante estufa de madera y con una sonrisa al pensar que me quedan 30 días más para explorar. No puedo disimular que de todo mi viaje, lo que mas me ha gustado es el Sur. La espectacularidad de sus paisajes, el cariño de la gente y lo remoto de algunos de sus destinos me cautivaron hace tres meses cuando llegué aquí por primera vez y he decidido volver para descubrir alguno de los lugares por los que entonces tuve que pasar de largo, y también a reencontrarme con amigos a los que dije adiós demasiado pronto.

Valdivia está a 10 horas en bus al Sur de Santiago y es una ciudad preciosa!. Abrazada por los rios Valdivia, Calle-Calle, Cau-Cau y Cruces es la capital de la región de los Rios (XIV) y es eminentemente fluvial.

Fundada en Febrero de 1552 por Pedro de Valdivia y bautizada como Santa María la Blanca de Valdivia, su posición estratégica como puerto, y su inmejorable acceso a las planices del interior a través de sus rios navegables hicieron de ella “La Llave del mar del Sur” durante la dominación española.

Sus inicios como ciudad fueron azarosos y difíciles al ser destruida por un gran terremoto en 1575, reconstruida y vuelta a destruir por la coalición nativa mapuche-huiliche en 1599 durante la batalla de Curalaba. Una expedición holandesa aliada con los mapuches se asienta y domina toda la zona hasta bien entrado el S. XVII cuando vuelve a ser retomada, reconstruida y repoblada por los ejercitos españoles.

Después de tales inicios y dada su importancia estratégica como puerto del Sur junto con Chiloé, la ciudad fue fuertemente fortificada con un gran complejo defensivo que se denominó “Los castillos del fin del mundo”. Fueron dieciocho las fortificaciones estratégicamente construidas en los alrededores de la bahía de Corral para cruzar sus fuegos e impedir así la entrada al estuario y la ciudad.

Los castillos de San Pedro de Alcántara en Isla Mancera, San Sebastian de la Cruz en Corral, el de Monfort de Lemus en Niebla (en la actualidad cerrado por reconstrucción) y el de San Luis de Alba en Amargos forman mi plan cultural para mi primer día en la ciudad. Todos ellos están en un radio de 15km de la ciudad y se accede facilmente en una combinación de micros (buses urbanos) y pequeños barcos y ferries con los que se hacen los cruces a las islas. El plan es perfecto para un día soleado, los castillos están bien cuidados y atendidos y en todos te sorprenden con representaciones teatrales de batallas de la época y distintos hitos históricos. Luego me paro a comer en uno de los muchos restaurantes de pescado que hay en la islita de Niebla, y en el camino de regreso a Valdivia me doy un paseo por el inmenso y precioso jardin botánico de la universidad en la Isla Teja, que para mi alegría está lleno de zarzamoras con la fruta justo en su punto, poniéndome literalmente morado.

Valdivia es una ciudad realmente bonita y me alegro enormemente de haber tenido este mes extra para visitarla. Se nota por todas las esquinas la mano de la colonización alemana de mediados/finales del S.XIX, con su arquitectura caracteristica, y en general con la organización de la ciudad. Todo está limpio y cuidado, y para lo relativamente pequeña que es, tiene una oferta cultural inmensa: La biblioteca municipal, el Museo Histórico y Antropológico Mauricio Van de Maele, el Museo de la Exploración Rudolph Amandus Phillippi, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo Naval, la Carpa de la ciencia, el Museo de la Catedral, el Centro Cultural El Austral, con sus conciertos de música de cámara, sus conferencias y su extenso archivo historico fotográfico… Hay que sumar además la oferta de actividades, cursos, charlas, exposiciones y conferencias de la Universidad Austral de Chile, reconocida como una de las más importantes y antiguas del país y que tiene uno de los campus universitarios más bonitos que conozco, con los parques Prochelle, el de Santa Inés, el parque Saval y el Botánico.

Y aquí no termina el conjunto de visitas que se pueden hacer, ya que en la región de Los Lagos, y en un radio de un par de horas en coche de su capital encontramos, el Parque Nacional Alerce Costero, la Reserva Costera Valdiviana, el Santuario de la Naturaleza Carlos Anwandter, el Parque Oncol, el Parque Curiñanco, el Parque Nacional Puyehue, la reserva biológica Huilo-Huilo, las termas de Coñaripe, Manquecura, Rayenco, Punulaf, Trafipán… Y así un dédalo de visitas y actividades naturales, culturales, y deportivas que hacen de Valdivia y la región de Los Rios un paraíso en el que podría quedarme todo el mes extra de mi viaje a Chile.

20140312170857_resized 20140312170900_resized 20140312172155_resized 20140312172838_resized 20140312171823_resized

 

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Un comentario en
“Valdivia entre ríos”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*