Iris Rangil 21 Mar 2017

Uyuni, el espejo de mi mundo

¿Cómo sería el mundo que pintarías si tuvieses que crear uno venido de tus pensamientos, de tu forma de ser, de tus creencias? Si yo pudiese sacar un mundo ideal de mi persona, querría que se pareciese al que descubrí a través de los desiertos de Uyuni. Son bellos, llenos de vida, de entornos diferentes, repletos de diversidad, de equilibrio. Intenta no marcharte de este planeta sin pasar por aquí.

A Uyuni le llaman el espejo del mundo, ya que sobre todo, en la época de lluvias (entre Enero y Marzo), el agua refleja de forma exacta el cielo y por su gran extensión (se trata del mayor desierto de sal en el planeta, con una superficie de al menos 10,500 km cuadrados) parece que puedes caminar sobre las nubes.

Yo realicé mi expedición del Salar de Uyuni y sentí que encontré todo tipo de escenarios y condiciones climáticas en los tres días que pasé recorriendo los lugares más increíbles que he visto en mi vida. En especial, el segundo día del tour sentí que pasamos por las cuatro estaciones del año: nos acompañó la lluvia, el sol, la nieve, el viento, el frío, el calor, e incluso los rayos y los truenos. Fue verdaderamente mágico.

El jeep en el que hicimos la expedición (pasarás mucho tiempo en el coche, pero para mí merece la pena, disfruta del trayecto, entiende que es necesario) lo conducía Moisés, un chico local que nos atendió genial a través de la empresa Lípez. Siempre hay muchas dudas sobre qué tour elegir, ya que la mayoría tienen precios similares (2 noches, 3 días puede salir entre unos 700-850 bolivianos, que son unos 120€) y ofrecen alojamiento básico y comidas.

Mi consejo, si amas la naturaleza, la fotografía y eres una persona medianamente sensible, es que hagas el tour más largo que puedas (yo no seguí ninguno de los consejos que ahora te doy porque no los encontré en ningún otro blog, y aunque disfruté infinitamente la experiencia, me supo a poco teniendo en cuenta las maravillas que presenciaron mis ojos. Me faltó tiempo). No mires tanto el dinero, e intenta planificar lo que vas a hacer escribiendo a diferentes agencias, tratando de pasar al menos una noche en las termas de Polques, cerca de los Géiseres del Sol de Mañana, ya que desde allí podrás ver la noche estrellada más impresionante de tu vida (si tienes suerte y está despejado) disfrutando de flotar boca arriba mirando al cielo mientras se van cayendo los párpados y se acerca la hora de dormir.

Además, si eres de esos que prefieren sacrificar el sueño por ser testigo de un amanecer que se quedará grabado en tu retina para siempre, tendrás la posibilidad de despertarte a las 5 de la mañana para volver al agüita caliente en un ambiente de unos cero grados, y encontrarás una de las mejores sensaciones del mundo: el despertar del día en un entorno de ensueño por muy poco dinero.

Ese amanecer es algo que nunca voy a olvidar, y lo mejor es que lo disfruté con una piscina termal exclusiva para mi, ya que nadie más hizo el esfuerzo de despertarse tan temprano.

Muchos de los tours ofrecidos en Uyuni pernoctan en la Laguna Colorada, dentro del Parque Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa, y no pasan la noche en las termas, por eso te recomiendo que elijas bien y sepas exactamente cuál será el trayecto y la administración del tiempo durante los días y las noches.

Quizá no lo sepas, pero el salar de Uyuni es la primera de las 25 maravillas naturales del planeta. Para mi estos tres días fueron un renacer de ideas, inspiración y emociones.

En las primeras 24 horas, visitamos el Cementerio de trenes, donde encontramos trenes y locomotoras antiquísimas del siglo XIX, que circulaban con vagones cargados de minerales.

Después nos dirigimos a la Isla Incahuasi, una increíble formación conocida como “La Isla del Pescado” poblada por cactus gigantes con alturas superiores a los 10 metros. La vista desde lo alto de este lugar hacia el salar es simplemente indescriptible.

Disfrutamos del atardecer en el salar, y nos dirigimos a pasar la primera noche en un refugio de sal acompañados de la familia local que mantenía el alojamiento.

A las 5 de la mañana del día siguiente, continuamos nuestra aventura con destino a la Laguna Colorada, y en el trayecto observamos el volcán activo de Ollague, las lagunas de Cañapa, Hedionda, Chiarcota y Honda, pobladas por flamencos majestuosos. A medio día nos detuvimos para disfrutar del almuerzo con otro paisaje espectacular delante de nuestros ojos, y por la tarde continuamos nuestro recorrido pasando por el desierto de Siloli, donde encontramos la famosa formación rocosa conocida como el Árbol de Piedra y terminamos visitando los Géiseres del Sol de Mañana antes de llegar al Parque Nacional de Fauna Andina Eduardo Avaroa.

Por muchas fotos que te muestre, por muchas historias que te cuente o descripciones que comparta contigo, jamás vas a saber lo que es estar aquí hasta que llegues. Te prometo que nunca he tenido una sensación así, la de sentir las lágrimas llegar a mis mejillas sin poder parar de sonreír bien fuerte. Me sentí tan afortunada que tenía que sacar el sentimiento de todas las maneras: riendo, bailando, llorando, cantando, gritando… y Moisés, el conductor del jeep, fue testigo (y víctima, en algunos momentos) de todo ello. No podía reprimir la emoción.

El tercer día volvimos a despertarnos bien temprano, pasamos por el desierto de Dalí, y por las lagunas Blanca y Verde ubicadas a los pies del volcán Licancabur. Llegamos a la frontera con Chile, el siguiente punto de mi itinerario. Puse los pies en Atacama. No creía que nada pudiese superar lo que acababa de vivir en esa travesía, me supo a poco y tengo el sueño y el objetivo de volver a realizar esta ruta de otra manera, pero fue tan espectacular, que no puedo estar más que agradecida por esta oportunidad que LATAM me ha dado para descubrir los lugares más maravillosos de este continente mágico. ¡Nos vemos en Chile!

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*