Marta Rodríguez 29 May 2015

Una expedición al Salar de Uyuni, el espejo del cielo

Siempre diré que la capacidad de asombro es una de las sensaciones más bonitas que puede disfrutar el ser humano. Y para esto no hace falta pensar a lo grande, sino al contrario. Simplificando la esencia de lo que nos rodea es cuando conseguiremos apreciar su grandeza.

En estos momentos me encuentro en una expedición en bruto, recorriendo desde el Salar de Uyuni, pasando por Incahuasí, San Juan y la Reserva Nacional de Fauna Andina de Eduardo Avaroa. Dormimos en refugios. Aquí no hay agua caliente, ni chimeneas, ni wifi, ni prácticamente electricidad. Nos encontramos a una sensación térmica de –10 grados. No tenemos nada, pero lo tenemos todo.

Comencemos por el principio

Salimos de Uyuni a las 10:00. En el equipaje, protector solar, gafas de sol, papel higiénico, agua, saco de dormir, fruta, linternas, mucha ropa de frio y un bañador. Un coche 4×4 y seis expedicionarios. Nuestra primera parada, “El cementerio de trenes”. Un medio de transporte que se inicia en 1889 conectando varios destinos de Bolivia y Perú y que dejó de funcionar principalmente por la dificultad de suministrar el agua desde la región altiplánica, ya que funcionaba a vapor.

Marta Cementerio de trenes Uyuni

El Salar de Uyuni

Rumbo al desierto de sal. Os puedo asegurar que es un destino que no deja indiferente a nadie. Aquí os parareis tan en seco como nos recibe el desierto. . Hay quien abre la boca de asombro, se aprieta las manos, grita… Parece una especie de síndrome ante la majestuosidad de la naturaleza. No exagero cuando os hablo de un paisaje surrealista, en los que uno se pregunta cómo y de qué manera. Nos encontramos ante el salar más grande del mundo.

Expedición Uyuni

Nos da otro espasmo de vida cuando llegamos a la Isla Incahuasi, formada por antiguos volcanes de la época de Tunupa. Cuando el salar se inundó, los volcanes se sumergieron en agua, dando lugar a algas marinas petrificadas y una posterior vegetación de cactus gigantes. Isla Incahuasí significa en español “Casa del Inca” por ser donde habitó el Inca Huayna Capac en su recorrido por el altiplano, donde celebraba su ritual a la Pachamama.

Incahuasi

Isla Incahuasi

Una expedición con una variedad de colores y aire fresco que es imposible no salir nueva de ella. Además, hemos contado estrellas del cielo más estrellado mientras los demás dormían. La Reserva nacional de Eduardo Avaroa es una ruta más que recomendable. Hemos visitado el árbol de piedra, el desierto Dalí, los geiseres al nacer del sol, sus baños termales, el volcán Uturuncu, la Laguna Colorada y una fauna donde sobresalen las llamas y los flamencos.

No lo pienses dos veces, aventúrate. El mundo nos está esperando. Yo ya me he dejado conquistar por los encantos de Bolivia.

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