Estela y Laura 18 May 2014

Trujillo

Chan Chan

Llegamos a Trujillo a las 16.00h. Aterrizábamos antes de tiempo en el vuelo Lan 2206. De nuevo estábamos en la playa, y menos mal que fuimos en avión. Nuestra ruta fue desde Tarapoto a Lima y de Lima a Trujillo, porque en bus debe ser un día entero… Y el problema ya no es la duración, es la carretera. Dudo seriamente conseguir sobrevivir a todos aquellos tramos locos de carretera seguidos…

Allí, escondidos entre los taxis, nos esperaban nuestros amigos Nagai y Chiara, que están estudiando aquí, y estos días por Trujillo nos hemos instalado en su casa. ¡Nos estamos rodeando de excelentes anfitriones en este tramo de nuestro viaje!.

Estos chicos tienen su pisito en Huanchaco, así que fue genial, porque además de estar a diez minutos del aeropuerto, tiene playa.

Playa Trujillo

trujillo_huanchaco2

Así que por la mañanita caminamos, no más de 5 minutos, y allí estábamos, de nuevo frente al mar. Comiendo chifles y mandarinas mientras mirábamos cómo Nagai surfeaba las olas del Pacífico. Habíamos bajado a la playa con la idea de probar con la tabla de surf, pero la charleta con los amigos y lo fácil que parece pero difícil que debe ser, pasó el tiempo y se esfumó la mañana sin adentrarnos en el mar.

amasando pizza

En casa hicimos unas ricas pizzas caseras, incluida la masa, -¡la primera vez que hacíamos masa de pizza, quedo deliciosaaaaa!-. Un gran día entre amigos, risas y pizza, mucha pizza.

Tuvimos la suerte de que nuestros amigos y anfitriones aún no habían visitado los restos arqueológicos de la cultura de Mochica, que rodean Trujillo, así que muy bien acompañadas descubrimos la cultura mochica.

Llegamos a las Huacas del Sol y la Luna, a 10 km de Trujillo. Entramos en el Museo de Sitio por 3 soles, donde leímos sobre los mochicas. Merece la pena la visita, ya que además de que los paneles son realmente informativos, hay muchísimos restos arqueológicos.

Nos llamaron especialmente la atención la cerámica y todas las piezas de oro que se habían descubierto en la excavación, ya que los huaqueros o asaltadores de tumbas ya habían pasado por allí. Y también nos impactaba la cantidad de sacrificios que hacían en forma de ofrenda a la pachamama, ya que todo fenómeno meteorológico que ocurría, sobre todo los relacionados con el fenómeno de El Niño, lo entendían como castigo de la Pachamama.

Salían a las afueras de la ciudad a combatir, y las personas que pertenecían al bando que perdía pasaban a ser la ofrenda a la Pachamama. Les hacían volver al pueblo desnudos, donde eran llevados a la sacerdotisa. Con San Pedro, un planta psicotrópica que crece en Perú, eran limpiados y sanaban sus cuerpos, para después ser sacrificados como ofrenda a la Pachamama. Estos rituales eran continuos y se hacían con más continuidad en las épocas de cambios meteorológicos bruscos. En todas las culturas que hemos ido conociendo a lo largo de nuestra aventura por Perú, hemos descubierto el sacrificio como ofrenda. Pero no con tanta intensidad, lo que nos sorprendió muchísimo. Sorprendió y dejó algo impactadas.

Y así, con toda la información, intentando comprender a los mochicas, llegábamos a Las Huacas. Con la entrada está incluido el guía. Así que con el grupo formado entramos en la Huaca de la Luna, custodiada por el Cerro Blanco.

huaca luna

huaca luna

La Huaca de la Luna era el centro religioso de la ciudad mochica que allí existió hace 700 años.

Se han descubierto cinco plantas, ya que la excavación del yacimiento continúa. Los mochicas, cada 80 ó 100 años, rellenaban la huaca o pirámide con ladrillos de adobe, y construían encima el nuevo piso. A nosotros esto nos dejó sin palabras… Bueno, conocer el dato y contemplarlo, ya que al ir enterrando los pisos de abajo, la conservación de las paredes es realmente alucinante. Los colores de las mismas (rojo, blanco, amarillo, azul y verde), están prácticamente intactos, y los frisos que representan al dios mochica son increíbles. Sorprende que, estando construidas en su totalidad con ladrillos de adobe, se conserve tan bien.

A unos 500 metros se encuentra la Huaca del Sol. Ésta era el centro político y es la estructura individual precolombina más grande del Perú. No se puede visitar ya que las excavaciones en esta huaca no son continuas, y falta mucho por excavar. Además los huaqueros, cuando descubrieron estas huacas, cambiaron el curso del río Moche, para destruirlas. Y la peor parte se la llevó la Huaca del Sol, que es la más cercana al río, por lo que su descubrimiento y excavación están siendo más lentas. Volveremos en un tiempo, a ver si entonces se puede visitar, porque es realmente impresionante.

Como los mochicas dejaron su historia pintada en sus vasijas y paredes, la interpretación de esta cultura es más fácil que en el resto de culturas que habitaron en el Perú, que no dejaron prácticamente nada escrito. A nosotras nos venían flashes de Egipto, cambiando las líneas rectas por las curvas, las pirámides y el desierto ya estaban.

Terminada la visita, fuimos a Trujillo a caminar por sus callejuelas, ver las casonas y cómo no, conocer la Plaza de Armas. Y por supuesto, a llenar también nuestras panzitas.

paseando por Trujillo

Plaza de armas en Trujillo

Con las pilas cargadas, fuimos a Chan Chan. La ciudad precolombina más grande de América, y la ciudad de adobe más grande del mundo, con 20 kms cuadrados de extensión. Fue conquistada por los incas y saqueada después por los españoles en su búsqueda del oro. Aquí la conservación de los muros, cenefas, rampas y ribetes ha sido restaurada, ya que las fuertes lluvias causadas por El Niño han erosionado la ciudad. Aún así, el paseo que demora una hora, más o menos, es increíble. Visitamos la sala de audiencia, las plazas ceremoniales, el pozo, el mausoleo… Todo de adobe, son una auténtica locura las construcciones de estos Mochicas.

Volvimos a casa en combi después de un largo día. Estuvimos conversando largo y tendido sobre nuestro viaje durante este mes y medio, y fue allí donde comprendimos que efectivamente, nuestra loca, magnífica y fascinante aventura estaba llegando a su fin, literalmente.

Con los locos e interesantes mochicas en la cabeza, y todos los recuerdos que han venido a nuestra mente conversando y explicando nuestro viaje, nos fuimos a la cama. Algo nostálgicas pero llenas de felicidad, esta aventura está siendo mucho más de lo que nos podíamos imaginar. Y finalizar con nuestros amigos, y toda la buena gente que les rodea… No se nos ocurre una mejor forma de haber pasado nuestros últimos días por acá.

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

2 comentarios en
“Trujillo”

  1. titi isabel

    Que maravillosas construcciones. En nuestro pueblo, también se han construido las casas con adobe, y no hace tanto tiempo.

  2. isabel

    efectivamente Trujillo tiene mucho y bonito para ver, hace 4 años que viajo a Lima y Trujillo, de enero a marzo, osea dos meses, esas fostos las conozco muy bien me impacta mucho la mentalidad y la diferencia tan grande entre las clases sociales, nunca me he bañado en la playa de huanchaco ni en trujillo, es agua esta super helada, creo que sera porque yo vivo en valencia donde darse un baño sus aguas estan mas calientes, por supuesto me encanta ver bailar la MARINERA y hay tantas cosas muy bonitas que ver,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*