Sele 18 Sep 2014

Mi top 10 de Perú

Tengo que reconocer que saborear Perú es una de mis aficiones preferidas desde que comencé a viajar. Pocos destinos como éste para satisfacer a todo tipo de viajeros que se sienten atraídos por sus monumentos prehispánicos, las ciudades coloniales que jalonan su territorio, la naturaleza de desierto, Andes y Amazonas, sin olvidar los muchos enigmas en forma de preguntas y descubrimientos insólitos.

Norte, sur, este y oeste… paso a paso me han hecho no vacilar a la hora de escoger cuál es mi Top 10 de Perú, esos lugares en los que he podido empaparme del país andino. ¿Los vemos juntos?

1. Machu Picchu

Está claro que es la estrella, el lugar definitivo convertido en un auténtico imán de viajeros que se asombran de tan magistrales ruinas en semejante emplazamiento.

Es el final del camino inca, dejando atrás otras ciudades incas como Pisac y Ollantaytambo. Temprano, con la niebla acariciando aún los muros de la ciudad perdida, uno vuelve a los orígenes para darse cuenta que si le gusta viajar es por culpa de lugares como Machu Picchu.

2. Cuzco

La capital espiritual del Tahuantinsuyo o, lo que es lo mismo, el Imperio incaico. En Cuzco (o Cusco), el conocido como ombligo del mundo por los incas, nació tras la conquista una ciudad colonial admirable.

Rodeada de montañas y repleta de edificios hermosísimos, es el destino más concurrido del país. Dado que es la base perfecta para efectuar una ruta por el Valle Sagrado, podemos afirmar que Cuzco se trata de la capital de los viajeros que van a Perú.

La gran plaza de Cuzco, con fachadas prodigiosas como la de la Compañía de Jesús se abre hacia el antiguo trazado inca cuyos muros se aprovecharon para levantar una de las metrópolis más impresionantes del mundo. Más arriba nos vigilan las ruinas de Sacsayhuamán con unas murallas que parecen haber sido levantadas por gigantes.

3.Líneas de Nazca

En Nazca llegamos al Perú de los misterios y los interrogantes. ¿Qué significado tendría hace siglos semejante sucesión de kilómetros de líneas y figuras dibujadas en la tierra que sólo se podían apreciar desde el aire? Es complejo encontrar respuestas a uno de los grandes enigmas de la Humanidad.

Nosotros tuvimos la oportunidad de ser los protagonistas de un vuelo en avioneta con la que observar con nitidez a la araña, el mono, el cóndor o el extrañísimo “astronauta” que recorren un vasto desierto.


Un consejo, si sois de mareo fácil tomaros un rato antes de subir al avión algo para evitar revolveros más de la cuenta…

4.Arequipa

La ciudad del barroco colonial más exquisito, y a su vez, recargado de Perú. El preciosismo de las fachadas de iglesias y casas señoriales bien merece hacer un alto en el camino en Arequipa. Sobresale el Monasterio de Santa Catalina, más que un convento de clausura un pueblo amurallado cuyas dependencias requieren un largo tiempo de visita.

Arequipa es además una buena base para hacer un viaje al Valle del Colca y a lugares como el mirador de los cóndores.

5. El mirador de los cóndores

El Valle del Colca es un profundísimo cañón que araña la cordillera de los Andes en Perú. Pero su mayor atractivo y uno de los rincones más sorprendentes de todo el país se encuentra en el conocido como Mirador de los Cóndores. No existe lugar este planeta donde observar tan cerca a esta ave que surca los cielos andinos con sus tres metros de envergadura.

No se trata de mirarlo con prismáticos… por la mañana resurge el cóndor y llegas a sentir el aire que provoca cuando planea. Personalmente en este mirador viví unos momentos inolvidables.

6. Trujillo

El nombre de esta ciudad corresponde al lugar de origen del conquistador del Perú, Francisco Pizarro. En el noroeste del país Trujillo es otra de esas metrópolis coloniales que quitan el aliento, y que poco o nada tienen que ver con Cuzco o Arequipa. Trujillo destaca por el colorido potente y llamativo de sus edificios, además de sus grandes ventanas laboriosamente forjadas. Es además la base para recorrer el desconocido y apasionante norte peruano.

7. Las tumbas del Señor de Sipán y la Dama de Cao

Perú es un territorio en que la arqueología está viva. No pasa un año sin un hallazgo que cambie lo que se daba por hecho. Hay miles de Tutankhamon sin desenterrar y muchos Howard Carter esperando su momento de gloria. Uno de los mejores descubrimientos arqueológicos de Sudamérica fue la tumba del Señor de Sipán con todos sus tesoros.

En la localidad de Lambayeque hay un fabuloso museo en su honor con el que podernos hacer a la idea de la riqueza y poder de uno de los líderes mochicas.

Mientras tanto no hace ni diez años del hallazgo de una mujer enterrada con los galones del más alto de los gobernantes, lo que desmontó numerosas teorías. Una momia en un estado de conservación excelente en su huaca o tumba, tallada y dibujada con una precisión que sólo los mochicas podían llevar a cabo es una visita indiscutible desde Trujillo.

8. Kuélap

No se sabe demasiado de los Chachapoyas, pero el tiempo nos ha ido aproximando a sus huellas. Una de ellas es la ciudad en ruinas de Kuélap, en lo alto de una montaña a medio camino entre la cordillera andina y la selva.

Quienes la hemos visitado no tenemos duda de que en los próximos años le habrá salido a Machu Picchu una rival más que digna. Sus altas murallas zigzaguean a un vértigo impredecible vestido de niebla. Y no la visitan más que veinte o treinta personas al día…

9. Cataratas de Gocta

En 2006 se supo que en la región de Chachapoyas se encontraba uno de los saltos de agua con mayor caída del planeta. Con 771 metros las cataratas de Gocta salían a la palestra. Tuve la suerte de alcanzarlas a caballo y disfrutar de unos paisajes descomunalmente tupidos de los que sobresalía un chorro partido en dos que se venía abajo.

10. Islas Palomino

Si bien es cierto que el archipiélago de las Ballestas es más conocido, para mí no hay nada comparable en Perú a las islas Palomino, prácticamente en línea recta al frente de Lima. Tomando un bote en El Callao se llega a una colonia de más de 8.000 leones marinos que conviven con numerosas especies de aves, además de los escurridizos pingüinos Humboldt. Lo mejor de la experiencia es que existe la posibilidad de bañarse con los leones marinos en sus frías aguas (hace falta neopreno, que lo proporcionan en el barco).

Realmente podían haberme salido otros diez lugares en este Top 10. Me lo reservo para cuando algún día navegue por el Amazonas. Pero esa es otra película…

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