Marta Rodríguez 25 Jun 2015

Tayrona, naturaleza salvaje

¿Sabes esos destinos que todos hemos visto alguna vez en las revistas de viajes, cuyas aguas y paisajes nos invitan a teletransportarnos? Bienvenidos, hemos llegado al Parque Nacional Tayrona. La palabra exótica se me queda pequeña para definir este lugar, el cual protege más de 27 especies de fauna y flora únicas en la región y 56 especies en peligro de extinción, como el tigrillo, venados, aves como el cóndor, águila solitaria y culebras varias. Hasta caimanes nos reciben en las aguas del lago.

Tayrona Parque Nacional

Declarado como Reserva Nacional de Biosfera por la UNESCO, el Parque Tayrona conforma más de 15.000 hectáreas. Después de nuestros días de surf en Palomino, no hemos conseguido alejarnos todavía de aguas caribeñas. Hay muchas formas de conocer el Parque y se necesitan varios días para conocerlo todo. Os cuento como ha sido la nuestra.

Parque Nacional Tayrona

Nos centramos en la parte norte de la reserva, entrando desde Zaino. Es necesario pagar 39.000 pesos colombianos, lo que equivale aproximadamente a 13,62 euros. Un colectivo nos deja en Cañaveral y comenzamos nuestra ruta. Es posible hacerla a caballo o caminando. El día está agradable y nuestros pies acostumbrados a las caminatas, así que emprendemos nuestro camino andando por el Sendero Kogui, camino entre Cañaveral y Arrecife. Existen Eco hábitat en Cañaveral para quien le apetezca el descanso a la entrada, pero os recomiendo adentraros.

En el sendero conocemos a Hatei Tumu, padre de las piedras, fuerzas de la naturaleza que necesitan un alimento espiritual para mantener el equilibrio; Kardikukui, madre del agua; Monsami, dueño del viento, el primer encuentro con el mar donde comenzó la vida hace millones de años. Estamos en Tayrona, plena naturaleza salvaje.

Tayrona sombra y agua fresca

Después de 1 hora y 20 minutos de caminada llegamos a Arrecifes. La playa es bastante peligrosa y no está permitido el baño. Me encanta la energía y bravura del mar, así que dejo mis cosas en el camping Bukaru, donde cogemos una hamaca para pasar la noche. Llego antes de que se vaya el sol, por lo que aprovecho para sumergirme en las aguas de Playa Arenilla. El día no puede terminar mejor.

Tayrona Hamaca

Despertamos temprano para el nacer del sol desde Arrecifes, un espectáculo que no podemos perdernos. Un buen café colombiano y nos ponemos en marcha. Siguiendo el camino después de Playa Arenilla llegamos a La Piscina. Siglos antes de ser considerado un atractivo turístico, las comunidades Koguis y Arhuakas visitaban esta playa sagrada para hacer los pagamentos a la madre tierra y mantener el equilibrio del planeta. Una playa extensa de arenas de arenas blancas y aguas cristalinas donde actualmente podemos nadar a gusto.

Tayrona Piscina

La próxima parada es el Cabo San Juan, recomendado como una de las áreas más hermosas de esta parte del parque. Una postal de ensueño. Os recomiendo que os llevéis unas gafas de buceo para apreciar mejor la inmensidad de vida marina. Y aún hay más para quien sienta ganas de seguir la expedición. Aproximadamente a dos horas de Cabo San Juan podemos llegar a Pueblito, zona arqueológica donde se conservan las estructuras y terrazas construidos por los Tayrona.

Tayrona Cabo San Juan

Hasta aquí nuestro paseo por una reserva natural vital dentro de la región. Si venís a Colombia, no dejéis pasar la oportunidad de conocer la naturaleza salvaje de Tayrona.

 

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