Marta Rodríguez 25 May 2015

Sucre de la alegría

En el camino voy descubriendo lo divertido que es viajar sin las expectativas con las que normalmente encuadramos nuestros planes. En este viaje creo mis propias formas, círculos, rombos, días laberínticos y otros compuestos por un ángulo de 90º que dan vértigo. Llego virgen a los lugares, sin prejuicios ni ideas preestablecidas y puedo asegurar que eso supera cualquier expectativa. Así emprendo mi camino hacia Sucre. 

Desde Cochabamba viajamos a Sucre, por sólo 50 bolivianos nos subimos a un colectivo que nos promete una noche cuanto menos, movidita. Llego a Sucre a las 04:00 de la madrugada, con lo puesto y buscando alguna buena persona que deje de soñar para abrirnos la puerta para pasar la noche. Conseguido.

Descubriendo Sucre

La mañana amanece tan blanca como la ciudad. Es increíble la familiaridad, parece que me encuentro en un pueblito andaluz. Evidentemente la arquitectura es muy similar a la española. Tanto que choca, y más cuando me adentro en estas tierras con mi compañero Eduardo Galeano debajo del brazo. Sucre es considerado Patrimonio Cultural de la Humanidad, la ciudad blanca de América Latina. Además, hay algo que me llama mucho la atención, su historia paleontológica. ¡Hay unas huellas de dinosaurios increíbles! Podéis visitarlas en el yacimiento paleontológico Cal Orcko.

Sucre ciudad blanca

En la ciudad aumenta el flujo turístico y se ofrece un amplio servicio de hostelería. Salgo a caminar. Me mezclo entre los niños que salen del colegio y les pregunto cómo llegar a La Recoleta, una cuestita para arriba. A estas alturas es bueno que ya tengáis a mano vuestra bolsita de hojas de coca para masticar. La Recoleta es un lugar precioso donde se mezcla la cotidianidad local con las exuberantes vistas de la ciudad.

Sucre Recoleta

Sucre vistas Recoleta

Bajando por la calle Calvo, paro en un restaurante que se llama Condor. Un vegetariano que ofrece comida boliviana con un toque internacional. Tomo el menú del día: Crema de camote y ají de fideo por 25 bolivianos. Una delicia, pero ¡cuidado con el picante! En el centro de la ciudad encontrareis una oferta gastronómica de todo tipo, yo siempre intento experimentar los menús locales.

Sucre gastronomia

Sucre es una ciudad que merece que paremos para disfrutarla como es debido. Da un paseo por la plaza central, piérdete por sus calles blancas y empedradas, disfruta del parque Bolivar… puedes incluso subir a la réplica de la Torre Eifel. Voy a la plaza San Francisco, la zona más indicada para la compra de artesanías y aprovecho para comprar un gorro y unas medias calentitas, tengo que ir preparada para la expedición al Salar de Uyuni.

Otra visita amena siempre es el mercado, muy cerquita de la plaza San Francisco. Me lo paso genial conversando con las señoras y anotando sus consejos caseros. Hacen unos postres de frutas que están de muerte, y sin duda es bien barato para hacer las comprar y cocinar en casa.

Sucre Mercado

Mis noches siempre terminan con música, y aquí no va a ser menos. Me encuentro con Danna, compañera que conocí en Cochabamba y nos vamos juntas en busca de la música local. Llegamos al espacio cultural Los Orígenes, donde entramos a un espectáculo genial y un paso por la historia musical y el folclore boliviano. Entre algún vino, palmas y emoción, acabé subida bailando en el escenario, como si conociera los pasos de toda la vida. Alegría.

Los origenes Sucre

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