Ana Peralta 07 Jul 2014

Moto-tour por Sao Paulo, una experiencia diferente

Sao Paulo, sin duda, es el gran gigante de Brasil, una urbe inabarcable en la que haría falta más de un mes para conocer cada uno de sus rincones. Quizá por eso y por las advertencias de algunos amigos brasileños con respecto a la seguridad de la ciudad me pensé si llegar o no hasta ella. Además, después de la tranquilidad de Tiradentes se me hacía un poco cuesta arriba enfrentar el ritmo frenético de una gran ciudad. Pero, aún así, no cabe duda que Sao Paulo merece más de una vista.

La mía ha sido realmente una visita relámpago, mucho más corta de lo que hubiera deseado, pero el tiempo apremia y el bolsillo también. Apenas sin días y sin presupuesto casi para seguir viajando, he de escoger muy bien los lugares que aún quedan por ver y en un país como Brasil os puedo asegurar que ésta no es una tarea fácil.

bandera

Llegué a Sao Paulo en autobús a la enorme estación de Tiete, punto de conexión a muchos otros rincones del país. Brasil jugaba contra Colombia, en el mundial de fútbol de 2014 y nada más llegar a la estación pude escuchar los gritos de victoria. Brasil ganaba y Colombia quedaba fuera de la final. Tiete ofrecía una imagen inédita, casi vacía, sin tránsito, eran pocos los que se habían atrevido a viajar y perderse el partido.

Con una mezcla de curiosidad y cierta incertidumbre, me fui directa al metro para llegar hasta la estación de Santa Cruz, en la misma línea 1, donde me esperaría mi amigo Márcio. Los pualistas son de carácter abierto y les gusta conversar y compartir inquietudes. A Márcio le conocí hace ahora un año y medio, en mi viaje anterior por Brasil y hemos mantenido desde entonces una estrecha amistad a pesar de la distancia.

El metro de Sao Paulo es amplio y limpio, pero como en toda gran ciudad en la hora punta puede llegar a ser caótico. No era el caso, porque todos estaban celebrando la victoria de Brasil y aquí el fútbol se toma muy en serio. Al llegar a Santa Cruz, el mall que está dentro de la estación, como sucede en cada ciudad cuando Brasil juega, estaba cerrado hasta finalizar el partido.

En cada casa, en cada pequeño buteco (bar), en cada rincón, la fiesta continuaba. Cansada, con tan solo unas pocas horas de sueño, sin comer nuevamente y rendida tras el viaje en autobús, me sumé a una pequeña reunion de amigos que celebraban entre el griterio, las risas y la música la nueva victoria de Brasil.

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A la mañana siguiente no había tiempo que perder, tan solo unas horas por delante y demasiados puntos para recorrer. La mejor forma de hacerlo y la más rápida en una ciudad como Sao Paulo es moverse en moto. Así que casco en mano y cámara en la mochila me propuse visitar en la moto de mi amigo algunos de los puntos más destacados de la ciudad. Mi moto-tour particular comenzó en la Avenida Berrini, la parte empresarial y de negocios de Sao Paulo. Durante la semana es prácticamente intransitable, pero sábados y domingos presenta un aspecto casi fantasmal.

Berrini 3

Berrini 1

De las calles desiertas de Berrini al transitado parque de Ibirapuera. Los paulistas aprovechan festivos y fines de semana para escaparse a este pulmón verde de la ciudad. Con su lago, sus museos y las distintas atracciones que ofrece su interior, es el mejor entretenimiento para familias, jóvenes y parejas.

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Pero mi punto de mira estaba puesto en el animado barrio oriental de Liberdade, cercano al centro histórico de Sao Paulo y a la famosa avenida Paulista. Nada más llegar, se tiene la sensación de abrir la puerta a una pequeña Asia dentro de Sao Paulo. Comercios con grafía oriental, restaurantes con platos asiáticos y moradores de ojos rasgados. Liberdade alberga la mayor población japonesa (inmigrantes y descendientes) fuera de Japón, aunque también hay bastantes habitantes chinos.

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Una de las atracciones además de comprar cualquiera de las baratijas, imitaciones o artesanías que se venden en la praça Liberdade, es probar los deliciosos platos asiáticos. Aunque, en mi caso, esta vez quise tentar suerte con el jogo de búzios, practicado por las baianas que con sus ropas blancas echan la suerte de su interlocutor. Utilizado en las religiones tradicionales africanas, consiste en un conjunto de 16 búzios o conchas que se juegan en una mesa preparada previamente. La baiana reza y saluda a todos los Orixás antes de lanzar los búzios.

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farolillos

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Era la primera vez que experimentaba este tipo de artes adivinitorias y he de confesar que me dio algo de vértigo al escuchar a la baiana como acertaba con claridad y sin preguntas previas lo que me había sucedido en los últimos tres años. Si el futuro que me predijo es tan cierto como mi pasado, ¡creo que estoy de enhorabuena! Lo que sí puedo asegurar es que la energía que percibí al sentarme frente a ella era como si llegara desde la raíz misma de la tierra.

semáforo

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Casi como en una nube e incrédula por lo que acababa de vivir, me subí de nuevo a la moto, mascando cada una de las palabras pronunciadas por la baiana. Así llegué hasta el centro de Sao Paulo, casi sin darme cuenta. Primero, al Pateo do Colegio, la primera construcción levantada en la actual ciudad de Sao Paulo, en la que los jesuitas Manuel da Nóbrega y José de Anchieta comenzaron a catequizar a los indígenas, y donde hoy los skaters ruedan una y otra vez con sus mil piruetas imposibles. Muy cerca, el viaducto de Boa Vista, otro de los símbolos de la ciudad, sigue viendo pasar el tiempo y el trasiego de los paulistas.

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patio colegio

La praça da Sé y la catedral no quedan muy lejos de allí, así que me fui caminando, observando el contraste de los altos edificios con las construcciones más antiguas. La catedral llama la atención al final de una hilera de gigantes palmeras y su interior, aunque sobrio, es igualmente sobrecogedor. Predicadores, creyentes, turistas y personajes varios se congregan a los pies del templo. La mezcla es de lo más variopinta y bien merece sentarse durante un rato en las escaleras y observar por unos minutos todo lo que allí sucede. No pasará mucho tiempo sin que alguien se acerque para conversar.

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Al caer la noche, no quería perderme la oportunidad de pasear por la Avenida Paulista, llena de luces de neón y de altos edificios. No solo es la avenida más importante de Sao Paulo, sino también el centro de negocios, cultural y de entretenimiento de la ciudad. Sede del Museo de Arte y del Parque Trianon, hay que pasear por sus 3 kilómetros para saborear de cerca el ritmo paulista.

Mi última visita fue a Vila Magdalena, el centro nocturno de Sao Paulo y, en cierta forma, el barrio bohemio de la ciudad, con sus ferias artesanales y exposiciones de diferentes artistas.

Pero la noche acababa de empezar. Otra de las características de los paulistas es su hospitalidad; mi amigo Márcio junto con su familia habían preparado un pequeño encuentro de bienvenida en su casa de Jiundaí, a unos 50 km de Sao Paulo. Al llegar, todos me recibieron como si fuera una más de la familia. En seguida comenzó una conversación fluida que nos llevó hasta bien entrada la madrugada. Amables y divertidos, me hicieron sentir como en mi propia casa.

familia

ana perros 2

Hubiera querido quedarme más tiempo en Sao Paulo y descubrir cada una de las ciudades que hay dentro de esta gran urbe. Pero el reloj lleva unos días pisándome los talones y quiero también dejarme seducir por Ilhabela en el litoral de Sao Paulo, si es que los borrachudos (una especie de mosquito), que al parecer invade la isla, no termina conmigo. Salgo hoy hacia allá y aún no tengo billete ni sé muy bien cuáles son los horarios. ¿Lograré llegar? ¿Encontraré dónde dormir? Os lo cuento todo en el siguiente post.

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6 comentarios en
“Moto-tour por Sao Paulo, una experiencia diferente”

    1. Ana Peralta
      Ana Peralta Autor

      Cierto, Amable! Sao Paulo es todo eso que dices y más. En realidad en Sao Paulo hay muchas Sao Paulos dentro, todas ellas distintas, todas ellas atractivas, todas tienen algo que ofrecer. Lástima que haya pasado tan poco tiempo por ella. Sin duda, hay que volver!
      Muchas gracias. Te mando un abrazo enorme.

  1. Gustavo

    Que recuerdos de esa “Megalopoli”, que acoge a cada uno como es. No hay mas chino y a su vez mas brasilero que el oriental nacido en Sao Paulo. Ni mas Italiano, o español, que los hijos de inmigrantes que nacieron o emigraron y se instalaron en esa inmensa ciudad.
    Sao Paulo tiene esa particularidad brasilera de la acogida sin cuestionarios, del recibimiento sin pedir nada a cambio. Que cuando lo descubres se te olvidan los grandes “engarrafamentos” de medio día, o de final de la tarde. Y se te hace difícil abandonarla sin “saudades”.

    1. Ana Peralta
      Ana Peralta Autor

      Cierto, Gustavo! Veo que conoces muy bien Sao Paulo! Con certeza es así, una ciudad de acogida, donde no importa de dónde vengas o quién seas, todo el mundo es bienvenido en Sao Paulo. Caminar por el barrio de Liberdade y escuchar a los inmigrantes japoneses hablar portugués es una de esas sensaciones extrañas que se pueden vivir en Sao Paulo, ciudad de acogida sin duda!
      Habrá qué curarse esas “saudades” con una nueva visita a la ciudad.
      Un beso, Gustavo y muchas gracias!

    1. Ana Peralta
      Ana Peralta Autor

      Cierto, Julieta, nada mejor como moverse en moto para robarle minutos al reloj ;)
      Muchas gracias, seguiré contando todo frame a frame.
      Un beso enorme!

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