Gabriel Huete 11 Feb 2014

Arica: Playa, Piratas y Momias

San Pedro de Atacama queda atrás en la estela de mi periplo y pasa a engrosar la lista de lugares para los que me hubiera gustado tener algo más de tiempo. Aquí he tenido por primera vez en este viaje, la sensación de vacaciones de verano que tenía cuando niño. Quizá por el calor que me ha permitido estar todo el día en la calle a diferencia del Sur del país, cuya meteorología impone pasar muchas horas dentro de casa protegido del tiempo, o quizá porque San Pedro es un lugar eminentemente social, donde la vida se desenvuelve y se mueve entre las terrazas de la multitud de restaurantes de su casco histórico y la Plaza de Armas, entre música espontánea de guitarra y didgeridoo y las conversaciones mas dispares con la gente más variopinta que he tenido el gusto de conocer.

Al margen de su impactante naturaleza, San Pedro ha sido para mi un lugar donde reconectar con la gente y disfrutar de partidas de ajedrez con tipos que se creen extraterrestres y que vienen a San Pedro a reencontrarse con sus antepasados de las estrellas, un lugar de risas y conversaciones interminables en la terraza de un bar o bajo la sombra de un Pimiento en la Plaza de Armas, sin ninguna preocupación, simplemente disfrutando del hecho de estar de vacaciones en uno de los lugares más espectaculares del mundo.

Ahora me esperan doce horas de autobus para recorrer los casi mil kilómetros que me separan de Arica, en el norte de Chile, frontera ya con Perú y lugar eminentemente playero y de vacaciones estivales.

A mi la playa no me dice mucho, y soy de los que no consigo aguantar largo tiempo dando vueltas bajo el sol sobre una toalla. Prefiero mucho más ver la playa desde el mar que el mar desde la playa, pero en esta ocasión y después de haber pasado dos meses cubierto de ropa y con nieve y frío me apetece una temporadita en chanclas y camiseta.

Las distancias en Chile son inmensas, hoy me muevo casi mil kilómetros sin salir de la zona de Norte Grande, y lo mejor y más cómodo es sin duda alguna el avión. LAN tiene el país muy bien comunicado y además precios asequibles entre todos los destinos nacionales, pero a mi, en ésta ocasión me ha fallado la organización y no me he dado cuenta de la cantidad de gente que se mueve por el Norte del país en verano, especialmente entre áreas tán turísticas como San Pedro y Arica, y para cuando he querido sacarme un billete ya no había plazas, así que ahora me toca pasarme toda la noche en un bus. Por fortuna, Chile también tiene bien organizado el transporte por carretera y para éste viaje me consigo un moderno autobus-cama nocturno de dos pisos que me dejará en mi destino playero a las ocho de la mañana del día siguiente.

Arica es una ciudad grande. Bueno, quizá no tan grande ya que en realidad no pasa de los 200.000 habitantes, pero para mí, acostumbrado en este viaje a moverme por pueblos más que por ciudades sí lo es. La ciudad mira al mar, y su puerto ha sido durante determinados periodos de su historia el eje en torno al cual ha rotado la vida de Arica, como cuando se convirtió en el puerto más importante del Pacífico al dar salida a toda la plata que se extraía de la cercana mina del Potosí en Bolivia. Gracias a este hecho histórico, España otorga a la ciudad el título de Real, pasando a llamarse en 1570 bajo el reinado de Felipe II, “La Muy Ilustre y Real Ciudad de San Marcos de Arica”. A partir de entonces la ciudad  empierza a aparecer en cartas náuticas y mapas y a ser visitada por mercaderes, comerciantes, aventureros y piratas, multitud de piratas. Dicen que por aquí pasaron nombres tan ilustres en el mundo del saqueo como los tres angelitos Cavendish, Francis y Drake, además de muchos otros de menor renombre.

Pero mucho antes que éstos tres amigos de lo ajeno se pasearan por Arica, aquí vivió una cultura ancestral que dejó tras de sí a sus muertos momificados cuatro mil años antes que lo hicieran los egipcios.

Es la cultura Chinchorro, pueblo nómada de pescadores que se establecieron en un extenso territorio que va desde el norte de Arequipa en Perú hasta Antofagasta, y cuyos restos arqueológicos más antiguos datan del 7.000 aC. La cultura Chinchorro se caracteriza por lo complicado de sus ritos funerarios y por ser la primera cultura conocida que embalsama y momifica a sus muertos, si bien se cree que ésta costumbre tenía un sentido más pragmático que religioso, siendo así más fácil transportar a sus seres queridos en su ir y venir por la costa pacífica.

A diez o doce kilómetros al Norte de Arica está la localidad de San Miguel de Azapa, que alberga el estupendo museo arqueológico y antropológico de San Miguel de Azapa y que expone una importante colección de artefactos de la cultura Chinchorro, así que tomo un colectivo y me voy a pasar la tarde del Domingo entre las momias más antiguas del mundo, y aprendo, entre otras muchas cosas, que la técnica que utilizaban no se parecía en nada a la egipcia, ya que aquí el cuerpo era desmembrado y limpiado de organos, músculos, tejidos blandos, incluido el cerebro, y piel para ser posteriormente reconstruido cosiéndolo con fibras vegetales y agujas hechas de cáctus, y rellenado con ceniza, material vegetal y palos para dar consistencia al cuerpo. Posteriormente se le “vestía” con su misma piel secada al sol y una capa de arcilla pintada de negro o rojo. En la cara se les colocaba una máscara funeraria respetando los orificios de ojos, nariz y boca.

El día siguiente amanece espléndido en Arica, que no en vano se la conoce como la ciudad de la eterna Primavera, y decido darme un descansito de ciudad e irme al campo a descubrir los alrededores… Y carretera y manta me hago casi 200km en una pick-up que alquilo, hasta llegar a sólo 10km de la frontera con Bolivia para visitar el Parque Natural Lauca. De camino paso por unos cuantos pueblecitos Aimaras en los que ya casi no quedan habitantes como Poconchile (480msnm), Copaquilla (3.000msnm), Zapahuira (3.250msnm), Putre (3.500msnm) y Parinacota (4.400msnm), hasta llegar al lago Chungará a 4.500msnm con sus dos volcanes: el Pomarape y el Parinacota. Hoy es Lunes y es el día en que las agencias de viaje descansan, así que estoy casi solo, sin turistas alrededor, disfrutando de la paz de estar en el techo del mundo frente al humeante volcán.

20140209180022_resized 20140210201011_resized 20140210201446_resized

Contacta con Gabriel Huete >

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

2 comentarios en
“Arica: Playa, Piratas y Momias”

  1. Luis Pliego Iñiguez

    Hola, estoy preparando un viaje a Brasil, Chile y Bolivia, un mes y medio aproximadamente.
    Agradezco cualquier información que me pueda ser útil.
    Estoy interesado en los requisitos, además de pasaporte, claro, que se exigen para entrar en esos países. Soy español.
    Gracias.
    Saludos.

  2. Luis Pliego Iñiguez

    Hola de nuevo:
    Deseo saber si funciona el tren entre Arica y La Paz, ya que prefiero hacer el viaje de esa manera, entre Chile y Bolivia.
    Gracias.
    Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*