Marta Rodríguez 03 Jun 2015

Ruta de La Paz a la región de Los Yungas

Algo que estoy aprendiendo en Destino Sudamérica es a sorprenderme a mí misma. Cuando crees que lo sabes todo sobre ti, que tienes controlado tus miedos, tus emociones o el límite de hasta donde puedes llegar… Para. Viajera, sola ante la adversidad y varios caminos para escoger. Uno es fácil, seguro y cómodo. El otro, cuanto mínimo incierto. Quizás me arrepienta justo al iniciarlo o puede que marque la abismal y maravillosa diferencia de un trayecto. Así llego al Camino de la Muerte.

Para quien no conoce, existe una ruta que recorre 80 Km que unen desde La Paz hasta la región de Los Yungas. El Banco Interamericano de Desarrollo le asignó el título del camino más peligroso del mundo, con una media de 96 muertes al año y un sinfín de accidentes. Desde la cima, a unos 4700 metros de altura, circulas literalmente volando entre las nubes, por un solo carril, y con continuos precipicios de extremo vértigo.
Coroico camino
La carretera cada vez tiene menos uso de transporte y movilidad, pero cada vez resulta más atractiva para los amantes de la adrenalina y aventuras entre las montañas y el cielo. Hablando desde la experiencia personal, pensé en desistir desde el minuto tres que empecé a subir. Sin duda, un auténtico desafío de superación, así que respiré profundo, me llené de coraje a mí misma y subimos hasta la cima en una camioneta.
En las nubes
¡Comienza la aventura! Cascos, rodilleras, coderas, gafas y mucha concentración. Una expedición en bicicleta en descenso por el camino de la muerte. Una espectacular vegetación, cascadas, imponente naturaleza. Alturas de infarto y adrenalina al 200%. Sin duda, la más bonita de las decisiones en la caminada. Parecía que las montañas me protegías en mi paso al frente de experimentarlas.
Coroico Camino de la muerte
Al principio me agarraba al manillar de la bicicleta como si exclusivamente de de él dependiese mi vida, pero poco a poco fui relajando. La única que salió perjudicada fue la cámara, que en un intento de transmitiros el camino completo salió volando por los aires. Aún así, también sobrevivió.

Altas historias, mitos y leyendas llevan esos caminos empedrados. Llegar abajo fue como un renacer y sentir una excitación que nos llamaba a celebrar la aventura. Realizamos la expedición desde la ciudad de Coroico, con el equipo de Coroico Star. Un aplauso en el servicio, además de la hospitalidad y la delicia de los platos de su restaurante, que degustamos con unas cuantas cervezas.
Camino de la muerte
Tan arriesgado como emocionante. He sobrevivido a este emocionante camino y estoy más viva que nunca.

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