Iris Rangil 12 Mar 2017

Restaurantes y cafeterías imprescindibles en La Paz

Como ya es costumbre en mi blog, y después de hablar sobre la gastronomía colombiana, necesito dedicar al menos un post a mostraros los mejores lugares donde comer en una de las ciudades de este nuevo país que recorro, que es Bolivia. En este caso me centro en las opciones que nos ofrece La Paz, y como siempre intento encontrar restaurantes con opciones vegetarianas para descubriros nuevas maneras de probar la comida local de la forma más sostenible y saludable posible.

Aquí viene mi selección de cafeterías, bares y restaurantes, con alguna historia de por medio (como siempre).

  1. Restaurante Namasté. En Namasté podrás almorzar un menú completo (bebida, entrada, sopa, plato principal y postre) por unos 5-6 euros (40 bolivianos).

El ambiente es muy agradable (al igual que la dueña), y además cuentan con espectáculos en vivo alguna noche.

  1. Chukuta Anticafé. Aquí pasé una buena parte de mi tiempo en La Paz. Es un café conducido por Soki, Hernán y Nailuj, dos bolivianos y una venezolana, que no pueden ser más amorosos y que hacen sentirte como en casa. Este lugar funciona de una forma especial que te invito a descubrir por ti mismo y que te hará volver.

Además, en el anticafé encontré ensaladas riquísimas, económicas y súper sanas, que me hacían mucha falta teniendo en cuenta los desayunos que comía cada mañana en Bolivia y que es complicado encontrar opciones de comida ligera en este país.

  1. Restaurante Tierra Sana. Tierra Sana también cuenta con menú vegetariano diario completo por 45 bolivianos y ofrece platos deliciosos.

Me quedé con las ganas de probar el sushi de quinua, que por supuesto os recomiendo a vosotros porque estoy segura de que estará riquísimo.

  1. Restaurante La Coca Gourmet. En La Coca Gourmet, aparte de encontrar bastantes opciones diferentes, me encantó el trato con el que me recibieron. Tenía dudas sobre qué elegir y me dejaron probar varios platos para quedarme con el que más me gustase.

Tomé una sopa de tomate espectacular y una lasaña vegetariana casera buenísima.

  1. La Virgen de los deseos. Este café/sede feminista ha sido uno de los lugares que más me han impresionado en todo el viaje. Por suerte descubrí la casa paseando por la calle (en realidad se trata de una mansión antigua, con techos altos) y me fijé en los carteles que me hicieron querer entrar ipso facto para descubrir un interior que no defraudó para nada mis expectativas.

Cuando observé a mi alrededor sólo podía decirle a la chica que estaba atendiendo la parte de la cafetería que me maravillaba el espacio, los mensajes, la decoración, la luz… y que ojalá pudiese hablar con alguna de las fundadoras.

Ella lo hizo posible después de dejarme en la mesa unas 30 publicaciones escritas por el propio grupo feminista “Mujeres Creando”, formado por las dueñas de este espacio increíble de empoderamiento. Libros y revistas creados por mujeres buscando la igualdad.

 

Llegó a mi mesa Julieta Ojeda, coordinadora y militante del colectivo, y me sentí muy pequeña, no sabía qué preguntarle, no sabía de qué hablarle, porque en el fondo no tenía ni idea de todo esto, así que simplemente le escuché e intenté aprender. Me contó que el espacio, aparte de tratarse de una cafetería, de ofrecer comidas (vegetarianas en su mayoría) a muy buen precio, y de servir también de hostal, era un refugio para ellas y una forma de seguir el camino, representando un feminismo autónomo sin depender de nadie, utilizando la autogestión como herramienta y método de lucha.

Además, al lado de la cafetería, existe otro espacio llamado “Oficina de mujeres en busca de justicia”, en el que trabajan otras dos mujeres cooperando con Julieta y el resto del grupo, para ofrecer defensa legal (abogacía) en casos de violencia de género y otros litigios en contra del machismo. Julieta mantuvo una conversación de más de una hora conmigo y me contó cosas que me servirían para escribir otro post completo, pero se alejaría del tema del viaje, así que me las reservo para otra ocasión. Realmente os recomiendo visitar este lugar porque es tremendamente especial.

  1. Angelo Colonial. Entré en este café por casualidad, me asomé a través del cristal y me fijé en la cantidad de antigüedades que tenían (especialmente me llamó la atención la tipografía del rótulo del lugar y por eso me acerqué). Al pasar me encontré con la dueña, Lía Viscarra, a la que le conté que me interesaba mucho conocer la historia del café, ya que parecía muy particular. Llegó su marido y compartimos una hora de conversación.

Me contaron que ese era el segundo local que abrían, y que tenía unos 10 años, pero que el más especial, el primero, el original, se encontraba en la calle Linares y hacía 18 años que recibía a personas de todos los países. Me invitaron a visitarlo por la noche (después de haber comido una tarta de manzana que me hizo querer volver al día siguiente) y comprobé lo que me habían descrito.

El lugar tenía un ambiente íntimo especial, y mostraba esa especie de obsesión por las antigüedades de Rolando Angelo (el marido de Lía), que me confesó ser coleccionista desde pequeño.

Ambos tuvieron la idea de ofrecer, cuando aún no existía nada parecido, servicios de telecomunicaciones, comida, internet, correos, información turística y lavandería, todo en un mismo lugar. Y en ese desorden y alboroto de juntar tantas cosas encontraron su éxito y el encanto inconfundible que le dieron a sus negocios. En el local de la calle Linares podréis encontrar un almuerzo diario por 40 bolivianos.

  1. La Choppería. Sólo pude disfrutar de este lugar un ratito, pero de nuevo mostraba una personalidad especial y tenía un ambiente muy propio, así que os lo recomiendo para tomar algo y relajaros después de un día duro pateando la ciudad.
  1. Etnocafé. Me pasó lo mismo con este bar que con el anterior, ya que hice una ruta rápida por la zona de la calle Jaén para descubrir los lugares más lindos, pero no tuve mucho tiempo para disfrutarlos. Aún así deberíais tenerlo también en cuenta.

  1. Cafetería Ciclick. Hice una pequeña parada en esta cafetería una mañana, caminando por la zona de Sopocachi.

La decoración es exquisita, la comida también (aunque no es nada barato) y había una exposición de fotografía social dentro del propio local que me pareció muy interesante.

  1. Restaurante Vinapho. Sé que muchos pensarán que no tiene sentido ir a un restaurante de comida étnica diferente al país que visitas si te encuentras viajando, pero los que alguna vez hayan hecho un viaje largo entenderán que a veces, simplemente, después de dos meses en ruta, tienes antojos.

Eso me pasó a mí cuando supe que había un restaurante vietnamita en La Paz. Aunque en la foto no os parezca muy suculento, este fue el rollito más rico que he probado en mi vida. De hecho Vinapho se encuentra siempre en los primeros puestos de recomendaciones de restaurantes de toda la ciudad (en la que hay muchísima oferta), así que, por algo será.

  1. Café Kuchen Stube. Termino la lista con este café. Fue cuestión de suerte encontrar el lugar, ya que no tiene una señalización muy llamativa y lo descubrí por casualidad al fijarme en los carteles que había en los cristales y ver a unas personas a través de ellos bebiendo un café y comiendo una porción de tarta con una pinta increíble.

Como siempre elegí un cheesecake (si habéis seguido mis posts sabréis que siempre voy en busca del mejor cheesecake de la ciudad, y así mantengo mi figura :P ). Estaba riquísimo, así que también os recomiendo este lugar para hacer un intermedio dulce en el camino.

De momento, eso es todo. Contadme si me dejo algo indispensable (gastronómicamente hablando) en La Paz.

¡Que os aproveche!

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