Claudia Rodriguez 28 Nov 2016

Querida Río

Querida Río:

Perdona que te acorte el nombre, pero todavía me resultas tan familiar que no puedo evitarlo.

Déjame que empiece haciéndote la pelota. ¡Qué digo! No es ni mucho menos un agasajo gratuito, ya tienes que estar más que acostumbrada a recibirlos. Me pregunto si otras ciudades de Brasil sentirán envidia cuando la mayoría de los que pasan por ti se olvidan de las demás al instante.

Tengo que confesarte que si, de pronto, alguien me preguntara cuál es mi ciudad favorita, lo tendría claro. Tú te ganaste mi corazón con una facilidad pasmosa. Ni el buen tiempo ni la salud me acompañaron cuando me acogías durante mi periplo por Sudamérica y, aun así, me conseguiste conquistar.

No sé si es que comencé a explorarte por las alturas y me di cuenta de que eres aún más sinuosa de lo que esperaba. Ay, querida, una cosa debo decirte: ¡ninguna foto te hace justicia!

alturas_rio_de_janeiro

 

Puede ser que recorrer tus playas, barrios y bares hiciera realidad todas aquellas imágenes que creé de ti al escuchar samba en la oficina. Tengo que decirte que iba con miedo. No sabía si Copacabana e Ipanema seguirían siendo tan bonitas como Tom Jobim y João Gilberto las describían.

Me sacaste la mejor de las sonrisas cuando contemplé por primera vez la Orla de Roberto Burle Max -el adoquinado en forma de ondas que las recorre a ambas-, después solo di libertad a mis ojos para que sacaran las mejores fotografías de las cosas tan mundanas y, al mismo tiempo, tan fascinantes. El vendedor de coloridas cangas, la señora que lleva años viniendo con su silla, el grupo de muchachos que juega al fútbol, los que preparan el churrasco en las barracas… Estás tan llena de vida que es imposible no considerarte una amiga más.

leblon_rio_de_janeiro

praia_vermelha_rio

Te doy las gracias por hacerme entender un poco más mi amor por una lengua que amaba sin saber por qué. También te las tengo que dar por reunirnos a una de mis mejores amigas y a mí a los pies del Cristo Redentor. ¿Porque sabías que los viajes no se recuerdan solo por paisajes bonitos?

amigos_en_rio_de_janeiro

María y yo nos conocímos en Tailandia, de viaje, cómo no. Paseando por tus calles, Río, recordamos las historias que nos unieron. Estoy segura de que tú también presumes de ser el escenario de millones de películas personales. Como aquella que me hiciste vivir al caer el sol sobre el Pan de Azúcar en el Parque das Ruinas, en Santa Teresa. (¿Te acuerdas cuando sonreías al vernos bailar samba durante aquel improvisado concierto?) O como aquella otra en la que disfrutábamos del simple hecho de hacer churrasco mientras Víctor nos contaba cómo era vivir en Tijuca. Rose, por su lado, nos preparó con inmenso cariño las mejores caipirinhas que probé en mi paso por Brasil.

samba_rio_de_janeiro

En definitiva, querida, estaba harta de leer que eras la Cidade Maravilhosa, pero lo que no podía imaginar era que calarías tanto en mí. Río, tienes alma y no veo el momento de perderme en tus calles de nuevo.

Até logo

dias_rio_de_janeiro

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*