Claudia Rodriguez 21 Nov 2016

Playas de Pipa

 

Hay algo en Pipa que atrapa a quien se acerca a ella, haciendo muy difícil salir de este rincón del Nordeste de Brasil.

Ese “algo” estoy segura de que es una deliciosa mezcla de la belleza de sus playas salvajes, de hermosos los atardeceres y del ambiente tranquilo que se respira en las calles a cualquier hora del día. Hace tiempo que Pipa dejó de ser un retiro de hippies que venían buscando desconexión. Ahora los restaurantes de alta cocina, las bodegas y las pousadas boutique han prosperado por las pocas calles que la componen y es un público más bien heterogéneo es quien le da vida al lugar.

Será porque los tortuosos caminos de antes se han convertido en amables carreteras que hacen muy sencillo acceder a este pedacito de paraíso. A mí un avión de LATAM Airlines me hizo llegar rápidamente a la gigantesca Natal, desde la que tomé una furgoneta que en apenas dos horas me dejó en el corazón de Pipa.

Tras unos días de ajetreo en Salvador de Bahía, aparqué mi mochila durante un tiempo en un precioso apartamento con vistas al Atlántico y salí a descubrir las espectaculares playas de Pipa. A continuación, quiero descubrirte algunos de sus secretos para que no te quede más remedio que ir a disfrutar de ellas.

Praia do Centro

 

gente_pipa

La playa de la propia ciudad de Pipa es fácilmente accesible por unas escaleras o rampas situadas a lo largo del pueblo. De arena dorada, suele ser la más concurrida a cualquier hora del día, sobre todo en el almuerzo, por el gran número de barracas que ofrecen pescado y marisco con vistas al mar.

Es mejor acercarse a ella cuando la marea está baja, ya que en el caso contrario se ve reducida a una pequeña franja de arena. Además de los populares chiringuitos, encontrarás lugares en los que comprar una rica caipirinha y vendedores ambulantes de la fabulosa cocada, una delicia nordestina hecha principalmente a base de coco y con toques de otra fruta como la maracuyá, que deberías probar.

cocada_brasil

 

Mis atardeceres preferidos los viví en ella. Me dediqué a contemplar la suave caída del sol, pero sobre todo a absorber cada detalle de esa vida de Pipa tan sencilla y encantadora. Escuchaba a los pescadores hablar sobre cómo había ido el día, a los hermanos que aprenden a tocar el birimbao con la ilusión de ser animadores de la capoeira y a los chiquillos que se divierten jugando al fútbol en la playa tras un día de colegio.

atardecer_praia_pipa

 

Baia dos Golfinhos

 

marea_baja_pipa

A esta bahía se llega caminando desde el pueblo por la propia playa, así que la única manera de hacerlo es cuando la marea está baja. Es necesario informarse bien de los horarios de éstas porque corres el riesgo de no poder salir (a no ser que lo hagas en barco) si la marea llega a subir demasiado.

golfinhos_pipa_praia

 

La bahía es muy popular porque, además de ser muy bonita, es común ver a los golfinhos o delfines nadar en grupo por las mañanas. Yo no tuve la suerte de nadar con ellos, pero tampoco me quise apuntar a las excursiones en barcos para nadar con ellos porque me pareció que el acercamiento masivo que se hacía por parte de las embarcaciones era poco respetuoso con ellos.

También es un bonito lugar para disfrutar de una puesta de sol sobre el mar.

Praia do Amor

praia_do_amor_pipa

 

Esta playa era antes conocida como la Praia dos Afogados (Playa de los Ahogados) debido a las corrientes y al oleaje que suelen ser habituales y que se han cobrado varias vidas. Con un nombre más sugerente, se trata de una espléndida playa en la que pasar el día completo.

Es accesible desde la Playa de Pipa caminando cuando la marea está baja o en coche. Cuenta con varias barracas en las que comer pescado o tomarse unos cócteles, pero mi parte preferida se encuentra más al norte. Allí la playa es mucho más tranquila y hay unas preciosas palmeras que protegen a tres o cuatro puestos que venden agua de coco congelada que sienta de maravilla.

Praia do Madeiro

 

praia_madeiro_pipa

La playa que más me gusta de Pipa está a tan solo 10 minutos en coche del centro. Se accede a ella por unas escaleras desde la carretera o caminando desde la Praia da Cacimbinha, tras atravesar unas rocas.

Aunque hace unos años uno podía sentirse un completo náufrago, ahora hay varias barracas con música y algunos puestos en los que adquirir bebidas. Aun así, la mejor zona se encuentra hacia el sur. Allí podrás disfrutar de la sombra de los coqueiros y una playa de arena limpia y aguas claras para ti solo.

claudia_pipa_destino_sudamerica

Praia de Cacimbinhas

praia_cacimbinha_pipa

 

La última de las playas de Pipa es una descomunal franja de arena rubia casi desierta. Contemplarla desde las alturas es una maravilla y, una vez estás abajo, solo encontrarás un par de restaurante esparcidos en varios kilómetros de playa. Por ello, es muy raro cruzarse con alguien más en tan espectacular paraíso.

Algunas recomendaciones

 

claudia_playas_pipa

Las mareas juegan un papel esencial en Pipa. Es recomendable informarse con antelación de los horarios de mareas altas y bajas para poder acceder a la Praia dos Golfinhos, para disfrutar mejor de la Praia do Amor y para cruzar a pie de la Praia da Cacimbinha a la Praia do Madeiro.

En algunas pousadas o restaurantes encontrarás publicaciones gratuitas que informan tanto de las mareas como de eventos interesantes según la fecha que visites Pipa.

Además de disfrutar de las playas, es muy popular en Pipa contratar excursiones o passeios en buggy para conocer las zonas naturales cercanas. Los passeios de dos o tres horas comienzan a partir de los 100 reales. También se pueden practicar otros deportes nauticos como el surf o el esquí acuático.

Las opciones de alojamiento en Pipa son muy variadas. Darás con albergues para mochileros en los que echar tu propia hamaca hasta con resorts con vistas al mar. Mi elección para estos días fue la Casa Azul, un bonito apartamento en el que disfruté de bellísimos atardeceres.

momentos_pipa_brasil

La oferta gastronómica en Pipa es inmensa. Encontrarás restaurantes de comida típica del nordeste y de comida internacional. Si el presupuesto es más limitado, a lo largo de la calle principal, tras pasar la plaza central, se puede hacer una comida por 15 reales en los típicos locales de prato feito. No dejes de comenzar el día en alguno de los locales de açaí na tijela y de saborear una rica cocada en la playa.

Al caer el sol hay varios locales en la misma playa central de Pipa donde tomarse una rica caipirinha. La fiesta suele continuar hasta altas horas de la noche en diferentes locales del centro, sobre todo si se visita la zona en fin de semana. Muchos de los bares ofrecen música en directo.

Moverse por Pipa y sus alrededores es muy sencillo. Además de tomar taxis, hay un servicio de pequeños autobuses que se mueven desde la Praia do Amor hasta más allá de la Praia da Cacimbinha por apenas 3 reales el viaje. La propia Pipa es bastante pequeña y todo el mundo circula por sus calles caminando.

Para llegar o salir de Pipa puedes hacerlo en bus desde la terminal de Natal, desde donde salen varios buses diarios por 10 reales. Si llegas al aeropuerto, una opción cómoda son los transfers directos por 50 reales.

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*