Gabriel Huete 10 Ene 2014

O´Higgins y Torres del Paine

A media noche me despiertan las luces estrobo amarillas y la sirena del camión de bomberos, justo debajo de la ventana de la habitación del hostel donde me alojo de la Plaza de Armas de Puerto Natales. Los otros cinco alpinistas con quienes comparto habitación, miembros de una expedición que quiere escalar “Los Cuernos” del Paine, también saltan de sus literas y los seis nos asomamos como podemos por la ventana para ver qué está pasando. El viento fuera sopla racheado y de forma brutal, acompañado de una ventisca de agua nieve, y veo como la rama de uno de los dos grandes pinos que flanquean la puerta del hostel ha sido arrancada del tronco por el viento, aplastando en su caída un coche que estaba estacionado justo debajo.

Los bomberos se afanan por retirar el tronco de la calle cortándolo con motosierras, tardando casi dos horas en terminar el trabajo y dejar todo limpio otra vez. No ha sido tarea fácil con la que está cayendo ahí fuera.

A la mañana siguiente, cuando me levanto temprano, veo a la grúa retirando el coche aplastado. El viento sigue soplando bien fuerte, aunque la intensidad ha caído algo y ahora no llueve.

Hoy voy a dedicar el día a recorrer las empresas que organizan la infraestructura necesaria para visitar el Parque Nacional Torres del Paine y preparar mi trekking.

Básicamente hay dos opciones para recorrer el parque nacional. Ambas conllevan varios días de caminata y exigen buena forma física y buen material. Son los circuitos conocidos como la “W” y la “O”.

El Paine (que en el lenguaje de los Tehuelches significa “Azul”, por la tonalidad que adquieren las montañas con la luz de la mañana) permanece cerrado de abril a octubre por la meteorología invernal que imposibilita, con grandes nevadas y bajas temperaturas, cualquier actividad en toda la zona. Y ahora en verano dicen que es frecuente tener las cuatro estaciones en el mismo día. Esto último ya lo he aprendido yo que sólo he vivido el invierno desde que llegué hace dos días. De todos los fenómenos atmosféricos frecuentes en verano es sin duda ninguna el viento el más duro y peligroso, y el que hay que tener más en cuenta a la hora de planear el trekking.

La “W”

Como sugiere su nombre este es un recorrido en forma de W, sorteando los accidentes geográficos más icónicos del parque. Como media se tardan entre 3 y 4 días en completarlo con jornadas de alrededor de 18 a 20km al día, algunas de ellas con tramos en fuerte desnivel.

El PN tiene toda una red de campings y refugios a lo largo del recorrido de la “W” y la “O”, pero dada la gran afluencia de visitantes en verano, si se quiere tener acceso a una litera en los refugios es imprescindible reservar con antelación. Con bastante antelación sería más correcto, ya que yo, cuando lo intenté desde Chiloé hace diez días ya no pude conseguir plaza.

Generalmente la “W” se hace en dirección este a oeste, empezando por el campamento base de “Los Cuernos”, si bien ya me han recomendado dos grupos de montañeros que considere la opción de hacerla al revés para llevar el viento por la espalda, ya que la tendencia general es que soplen oestes.

La “O”

El recorrido circular de la “O” llevará entre 7 y 8 días, y las consideraciones técnicas son las mismas que para la W. Hay que tener en cuenta que la CONAF (Confederación Nacional Forestal) que gestiona los parques nacionales en Chile restringe el hacer trekking en solitario, por lo que se impone formar grupo con otros montañeros, lo que además es de sentido común.

Considerando todas las cosas que tengo que tener en cuenta para el trekking, he pensado que lo mejor será dejarme ayudar y aconsejar por una de las varias empresas especializadas que hay en Puerto Natales. Sobre todo porque tengo que alquilar parte del material que no he traído conmigo, como la tienda, el saco de dormir, el aislante y el infiernillo, y además necesito que me encajen en un grupo de gente de mi nivel para no ir solo en la W, que es el pateo que quiero hacer.

Salgo de hablar con la primera empresa de servicios de trekking bastante decepcionado y rápidamente busco otra que me ratifica la información que me ha dado la primera: como consecuencia de los fuertes vientos y las nevadas de los últimos días, la CONAF ha cerrado varios tramos de la W al estar impracticables unos por nieve y otros por desprendimientos. Es más, en las últimas horas ha habido dos accidentes: un montañero arrastrado por una racha de viento ha caído por un terraplén rompiéndose una pierna y otro ha sido alcanzado por rocas desprendidas también por el viento, que la noche pasada ha alcanzado rachas de 120km/h. También me comentan que el cierre durará mientras continúe el mal tiempo, y “Wind Gurú”, la página web que utilizo para prevenir el tiempo me dice que va a estar toda la semana igual.

En la montaña no vale enfurruñarse y patalear, simplemente es así y hay que aceptarlo. No es la mía la primera expedición que se ve suspendida por mal tiempo.

Cambio de planes y decido hacer dos visitas de un día cada una: al PN Bernardo O’Higgins, y al PN Torres del Paine, en su recorrido más turístico pero abierto al público.

PN Bernardo O’Higgins

Forma parte de las 11 unidades del sistema nacional de áreas silvestres de la Región de Magallanes y la Antártida chilena, siendo éste el Parque Natural más grande con 6.728.744Ha, el 51% de la superficie continental de la región y el más extenso de todo Chile. Se subdivide en varios sectores, de los cuales yo visito el sector del Monte Balmaceda, al que se accede por el Seno del fiordo Última Esperanza en una navegación de 45 millas. Del monte Balmaceda, con 2.035msnm, se suspenden varios glaciares colgantes remanentes de la última glaciación y poco más allá encontramos el glaciar Serrano, que cae directamente al mar.

El coigüe de magallanes, la lenga y el canelo pueblan las laderas de la montaña, y durante la navegación nos encontramos con lobos de mar, pingüinos de Magallanes, cormoranes y cóndores.

PN Torres del Paine

No es de extrañar que sean las Torres del Paine el área natural de más renombre de Chile y una de las más conocidas de toda América del Sur, porque son sencillamente espectaculares. Me resulta imposible describir la grandiosidad de los imponentes farallones de piedra de Las Torres, que permanecen prácticamente cubiertas de nubes todo el día  y sólo me dejan intuirlas muy brevemente de vez en cuando.

Lagos azul turquesa, cataratas, el glaciar Grey con sus tres lenguas que llena el lago de icebergs, cóndores, ñandus, guanacos y bosques de coigües retorcidos por el viento, llenan un día maravilloso.  Me prometo hacer lo posible para volver a pasar por Puerto Natales antes de abandonar Patagonia y venir al Paine a dibujar mi W en el parque.

¡Disfrutad de las fotos!

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