Estela y Laura 20 May 2014

No nos gustan los finales

regreso

Ahora que nos encontramos de nuevo en el punto de partida de esta gran aventura, que hemos regresado a Lima, la ciudad de los claxons por excelencia, ahora que cada vez quedan más lejos aquellos días en que comenzábamos a pensar qué meter en la maleta, qué tiempo nos hará, cómo será aquello, cuánto tardaremos en llegar de una ciudad a la siguiente, cómo nos recibirán… comenzamos a aterrizar de este sueño. Un sueño que por unos días nos ha tenido entretenidas pensando que las horas no tenían fin, que las mañanas no tenían horas, los días no tenían nombre y los nombres sólo eran de gente nueva que nos acompañaba en el camino.

Los lugares que hemos visitado han sido realmente alucinantes. Hemos escuchado el silencio más impresionante, como si el mundo estuviera vacío; sorprendentes ruidos en la selva, el crujir de las ramas, el croar de las ranas… Hemos observado a las aves más majestuosas volar, desde los cóndores en lo más alto del cañón del Colca hasta los revoltosos colibríes en Moyobamba y alrededores. Hemos saboreado las más jugosas frutas y hemos podido contemplar la luna llena en dos momentos diferentes, en la selva de Cusco y en la selva de Tarapoto. Hemos andado hasta machacar nuestros huesos para simplemente contemplar la paz desde la cima o soltar adrenalina en las distintas cataratas. Nos hemos sobrecogido en el imponente lago Titikaka. Hemos aprendido muchos secretos de nuestro pasado, de la historia de este país, que al fin y al cabo, está tan enraizada con la nuestra propia. Hemos compartido momentos que nos han hecho cambiar nuestra forma de mirar las cosas, de valorar las miradas… En definitiva, hemos aprovechado tanto cada segundo que pasaba ante nuestros ojos que ahora se nos hace extraño estar en el mismo sitio en que comenzamos.

Ahora sabemos que probablemente no volvamos a muchos de los lugares que hemos visitado, pero que a otros muchos haremos todo lo posible para volver: por eso mismo dejamos sitios sin visitar, rutas sin tomar y aventuras que probar. Para volver.

Creo que os hemos hablado en varias ocasiones del destino. Ese destino que hasta aquí nos ha traído. Ése que a veces hace que las cosas ocurren por sí solas, o que llegan sin razón aparente a ti. Y así nos ha ocurrido en parte. Si no, no estaríamos aquí.

El caso es que Estela ha encontrado un lugar donde poder realizar sus prácticas profesionales, como ella había soñado, en un proyecto de conservación. De modo que ya no regresa hasta finales de este año y no cuando teníamos previsto. Laura también alargará su estancia aquí, porque le gustó tanto Cusco, su gente y sus pueblos, que volverá para aprovechar y volver a muchos de los lugares del Valle Sagrado que nos dejamos sin visitar. Esa táctica siempre funciona, te dejas un lugar sin visitar y así siempre volverás, (sería poco ético no volver). Pero como nunca se sabe cuándo regresarás, qué mejor momento que el ahora, ¿no? Debemos seguir nuestros pasos dejándonos llevar por el Carpe Diem, así que nos vemos obligadas a aprovechar el aquí y el ahora.

Sí, nuestra familia se está acordando de nosotras, sí. Sobre todo porque en esta última etapa del viaje sentíamos que los días pasaban tan deprisa que se nos olvidaba dar señales de vida. Aunque, ¿cómo no van a alegrarse de vernos disfrutar tanto de estos lugares tan alucinantes?. Nuestros padres, que nos han parido, sabían con certeza que íbamos a querer quedarnos más tiempo y no se han sorprendido mucho con la noticia. Ahora sólo tienen dudas de si vamos a volver…

De modo que vosotros seguiréis recibiendo noticias nuestras. Ahora os dejamos, pues estamos disfrutando con nuestros personajes del día. El caso es disfrutar. Y os animamos a ello, a hacerlo cada día. Disfrutar plenamente de todo. Pues sino la vida se pasa tan deprisa que no se saborea. Y la mejor manera de disfrutar es… VIAJAR!

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Un comentario en
“No nos gustan los finales”

  1. titi isabel

    Que razón tienen vuestras palabras. CARPE DIEM. Estoy leyendo esto el día de San Fermín y me ha recordado la canción del “pobre de mí” el día que en Pamplona se acaba la fiesta, pero se preparan para el año siguiente, así que siempre hay tiempo para aventura nuevas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*