Iosu Lopez 15 Ene 2016

Napo Wildlife Center

Los días que pasamos en Yasuní Kichwa Ecolodge nos supieron a poco. Conocer y compartir con los Añangu unas jornadas fue una experiencia inolvidable. La historia de cómo la comunidad abrió sus puertas a los visitantes estableciendo una infraestructura preparada para que los viajeros disfrutasen con la máxima comodidad de la cultura quichua y de la selva sin perder un ápice de su esencia no fue una idea fortuita. La historia del Yasuní Kichwa Ecolodge está muy ligada a la del Napo Wildlife Center (NWC), su modelo y hermano mayor. El NWC es el sueño de unos pocos Añangus que un día se hizo realidad.

2.-Torre-Napo-Wildlife-Center

Su construcción se inició en el año 1998. Unos pocos quichuas trabajaron a destajo para convencer al resto de la comunidad de que ese sueño era posible. No fue fácil. En esa época la comunidad no estaba tan organizada y los Añangu trabajaban para diferentes alojamientos privados. Fue ahí donde aprendieron sobre turismo, lo que junto con su conocimiento de la selva, les convirtió en la mejor alternativa a la hora de experimentar el Amazonas.

3.-Canoa-lago-Napo

Situado a las orillas del lago Añangucocha, el NWC es un hotel en medio de la selva que responde al refinado término inglés de Ecolodge. Gestionado también por la comunidad quichua, este lodge se ubica en el corazón del Parque Nacional del Yasuní, en plena Amazonia ecuatoriana. Si llegar a la comunidad Añangu no fue fácil, el acceso hasta el NWC es todavía más complejo y remoto. La única posibilidad de llegar desde la aldea Añangu es un trayecto en canoa de remos de aproximadamente unas dos horas. El paseo por los estrechos canales de bosque inundado es una bonita y relajante experiencia en la que los sonidos de la selva nos mantienen alerta ante la mirada de pájaros, monos y todo tipo de animales.

Turistas durante su desplazamiento al NWC.

Turistas durante su desplazamiento al NWC.

Al final del trayecto, ante la amplitud del Añangucocha en medio de ninguna parte, aparece el fondo el NWC. Su torre de observación, que también es el comedor, se erige por encima de la espesura de la selva. La construcción de la torre y las cabañas que la rodean mantienen la estructura tradicional quichua mezcladas con la máxima comodidad. Todo un lujo.

Interior de una de las habitaciones.

Interior de una de las habitaciones.

El NWC es un lugar ideal para disfrutar de la selva. Mauricio Jipa, nuestro guía durante toda esta experiencia del Yasuní, nos acompaña inseparable en todas y cada una de las actividades. La mecánica no cambia y como si de un reloj suizo tratase, llama siempre puntual a nuestra puerta al alba para despertarnos. Tras media hora para una ducha rápida, nos vemos en el comedor y nos preparamos para salir a descubrir la selva.

Mauricio busca animales mientras que rema en la canoa.

Mauricio busca animales mientras que rema en la canoa.

Lo mejor de las actividades y excursiones del NWC es que cada uno puede definirlas con su guía. Mauricio en la hora del desayuno nos comentaba cual sería el planning del día en función de su intuición y premonición de ver animales en un lugar u otro. La selva es impredecible. Obviamente seguimos todas sus recomendaciones: caminatas por la selva de varios kilómetros hasta un torre de observación, un amanecer desde la torre del NWC mientras observamos como la selva y sus animales se desperezaban, además de paseos en canoa en busca de caimanes, nutrias y monos.

Caimán en las inmediaciones del NWC.

Caimán en las inmediaciones del NWC.

La selva está en todas partes y en ninguna. Hay que tener paciencia y saber observarla además de tener suerte para ver todo tipo de animales. Dependiendo de la época será más o menos difícil ver algunos, pero lo que sí es seguro es que en los alrededores del NWC habitan la mayoría de ellos.

8.-Alberto-paseo-canoa-napoTras cada excursión al final del día nos esperaba siempre una suculenta comida con algunas especialidades de la cocina quichua. Un placer disfrutar de estos manjares en un lugar tan remoto y apartado.

9.-Comida-Napo-Wildlife-Center

El NWC sigue creciendo. Los proyectos de la comunidad Añangu no cesan, eso sí, sin descuidar una de sus máximas principales, la conservación y prevención de la selva a través de la canalización del turismo de una forma sostenible. El NWC es una experiencia única, uno de esos lugares a los que hay ir al menos una vez en la vida.

10.-Puesta-sol-torre-observación-Napo

Pie de foto: Puesta de sol en la selva desde una de las torres de observación del NWC.

Queremos agradecer a Mauricio Jipa (nuestro guía) y a todo el equipo del Napo Wildlife Center por su hospitalidad y profesionalidad durante nuestra experiencia en la Amazonía ecuatoriana.

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