Claudia Rodriguez 01 Ago 2016

Un lugar para aprender en el Río Napo

Nuestro paso por Ecuador no acababa en Quito. Queríamos sumergirnos al máximo posible y comprobar con todos nuestros sentidos aquello que dicen que Ecuador reúne todas las virtudes de Sudamérica en una extensión tan pequeña y, por ello, decidimos tomar uno de los buses que nos llevaban aún más profundo en su corazón.

Tras 10 horas de viaje cambiamos la agradable brisa del páramo en el Cotopaxi por la humedad y el calor en El Coca. Una intensa lluvia de esas que al mismo tiempo te apasiona y te da miedo nos acompañó durante las cuatro horas más que estuvimos viajando hasta llegar a Yachana Lodge. Atravesamos un par de ríos casi inundados, recorrimos carreteras sin asfaltar resguardadas por una exuberante vegetación y vimos a las primeras aves que nos encontraríamos los días siguientes.

En nuestra búsqueda de experiencias en la Amazonía ecuatoriana tenían que cumplirse varios condicionantes y ahora, echando la vista atrás, creemos firmemente que fue la decisión acertada. Queríamos naturaleza a raudales pero también conocer la parte humana de la región en un lugar en el que se repetase tanto a las personas como al medio ambiente y eso fue lo que encontramos en las manos de Douglas McMeekin, quien vive por y para la Fundación Yachana.

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Douglas, estadounidense, llegó al río Napo para quedarse y decidió establecerse en Ecuador y crear en 1991 una asociación sin ánimo de lucro que ayudase a mejorar la vida de la población indígena y mestiza de la zona a través de la educación y la creación de oportunidades de desarrollo sostenible. De ahí que Yachana signifique en la lengua Kichwa “lugar para aprender”, pues se intenta dar una ayuda a largo plazo en vez de proporcionar herramientas sencillas que solo sirvan para paliar una situación temporal.

En 2014 se inauguró el Yachana Training Center, sucesor del antiguo instituto técnico, en el que se han formado más de 500 estudiantes que han adquirido destrezas tales como informática o inglés y se les ha dado la oportunidad de obtener certificados técnicos que les permiten buscar un futuro mejor. Además, se han implementado otra serie de proyectos paralelos que ayudan al progreso económico de la comunidad y de la fundación como el financiamiento de empresas locales a través de los microcréditos, los proyectos de agricultura sostenible mediante la permacultura y la hidroponía o la creación de granjas y estanques que produzcan carne y pescado para el autoabastecimiento y la venta local.

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El lodge de Yachana supone una forma aportación más a este objetivo del desarrollo local y el acercamiento de personas a la realidad de las comunidades del río Napo. En una reserva de 1000 hectáreas compuesta por bosque primario y secundario que rodea a este precioso afluente directo del gran río Amazonas, las cabañas se construyeron por los propios alumnos y personal del Yachana Training Center cuidando la preservación del entorno y todos los detalles para que el turista se sintiese cómodo. El turismo supone ingresos a la actividad social y permite el aprendizaje de ambas partes.

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Como visitantes, nos sentimos honrados de estar allí y conocer de primera mano este bonito proyecto. Los paisajes del río Napo desde nuestra cabaña nos hipnotizaban cada mañana para luego seguir viéndolos delante de un buen desayuno con majado de verde, un refrito donde el plátano verde es el ingrediente principal.

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En nuestros paseos por la región, nos dimos de frente con el imponente Sumaco, otro de los grandes volcanes del país, rodeado de la abundante vegetación de los bosques. Tuvimos la suerte de adentrarnos en éstos y encontrarnos con la flora y fauna única de esta parte del mundo

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También tocamos con nuestros pies el río y disfrutamos desde su interior hasta llegar a una de las comunidades. Recibidos con mucho cariño, pudimos conocer de cerca la importancia de la medicina chamánica, donde eliminaron nuestros “malos aires”, probar algunas actividades como el lanzamiento de la cerbatana y saber un poquito más sobre la gastronomía local, pero de eso ya hablaremos largo y tendido en el siguiente artículo.

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chaman_yachana

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Por todo ello, deseamos con todo nuestro corazón mucha suerte a Douglas y a la gran familia que ha construido y le damos las gracias por estos días. Nunca olvidaremos la hospitalidad y el buen hacer de todos los integrantes de Yachana, una parte esencial de este #DestinoSudamérica.

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2 comentarios en
“Un lugar para aprender en el Río Napo”

  1. Hedy Lamar

    Que preciosa historia, que apasionante poder haberla vivido en primera persona.
    Cuanta riqueza conocer las diferentes culturas y experiencia que da el viajar.
    Claro que para todos esto hay saber ser una gran aventurera y tú lo eres! Lo vives y lo disfrutas, se percibe al leerte.
    Sigue disfrutando de tu aventura?

    1. Claudia Rodriguez
      Claudia Rodriguez Autor

      ¡Hola Hedy!
      Muchas gracias por pasarte por aquí.
      Conocer esta historia fue un verdadero placer. La verdad es que el mundo está lleno de gente buena y este es un buen exponente.
      A ver cuándo te animas a visitar Ecuador.
      Un abrazo

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