Los Sabáticos 03 Nov 2014

Las mejores cosas de la vida pasan de repente

Así, sin darte cuenta, en un pispás.

Hace unas semanas estaba yo tranquilamente en mi casa, rascándome la barriga, cuando recibí una inesperada llamada de las aerolíneas LAN y TAM. La amable señorita al otro lado del teléfono me preguntó si Los Sabáticos queríamos convertirnos en los nuevos aventureros de #DestinoSudamérica.

La respuesta no era nada fácil ya que aceptar este reto significaba tener que viajar durante un mes con todos los gastos pagados por Sudamérica (si tú también quieres, pincha aquí). Tras estudiar la propuesta a fondo durante 0,6 segundos nuestra respuesta fue un rotundo y consistente “Sí, quiero”.

Y así, en un aquí te pillo aquí te mato, Marcos Hervera y un servidor (Pablo Burgués) saltamos del hemisferio norte al hemisferio sur, del otoño a la primavera, de la ciudad a la selva, de Madrid a Foz de Iguazú.

Foz do Iguazu

Esta ciudad perdida en medio de la selva amazónica no tiene grandes rascacielos, ni famosos restaurantes con estrellas michelín, ni sale en ninguna película de Woody Allen. ¿Pero quién demonios quiere esas birrias cuando tienes las cataratas más grandes del mundo mundial?

Desde el aire

Sabáticos en Iguazú

La entrada al Parque Nacional de Iguazú cuesta 17 eurazos y el lugar es bastante guiri pero te aseguro que la visita merece la pena y mucho. Sus 275 caídas de agua y sus acantilados de más de 80 metros de altura hacen de estas cataratas el espectáculo natural más alucinante que hemos visto en toda nuestra vida (exceptuando, claro está, el cuello de Carles Puyol).

Y hartos de tanta y tanta agua, porque eso sí, terminas la visita empapado de arriba abajo, sólo nos quedaba una manera de volver al estado sólido: cruzar la frontera argentina y meternos entre pecho y espalda uno de sus famosos asados.

Pero esto te lo contaré otro día…

sabaticos photocall

Si te ha gustado esta aventura, te gustará | Puerto de Iguazú, portal de cataratas

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