Estela y Laura 20 Abr 2014

Las islas del Titicaca

Isla Uros

Esperamos poder transmitiros con palabras los sentimientos que hemos vivido estos días, aunque el reto es difícil, pues los sentimientos son internos, y es difícil describirlos. Sobre todo porque trae trabajo identificarlos.

La Isla del Sol, perteneciente a la parte boliviana, fue tan fugaz que casi no podemos expresar lo que sentimos, únicamente gozamos se 40 minutos de subida hasta un mirador, y de 15 minutos en el templo del sol. En el cual, escuchamos la leyenda de que esta isla y la isla de la luna, se encuentran conectadas por un pasadizo bajo el mar, construido por los incas. De lo que si tuvimos tiempo de disfrutar fue del paseo en barco. En principio eran 40 minutos, pero se convirtieron en dos horas. Lo que nos dio tiempo para compartir historias y conocer mas gente viajera, que nos aconsejaban sobre los próximos destinos de nuestra ruta. Al final del día, teníamos una cosa clara: cuando volvamos a Sudamérica, será para conocer Bolivia.

Isla del Sol

Las Islas de los Uros, magnificas construcciones flotantes gracias a su ingenio. Esta cultura pre inca nace 400 años después de Cristo, cuando los conflictos entre los pukaras y los yahuanakus es determinante en su decisión de irse a vivir al lago y así pasar desapercibidos, fuera de guerras, pues eran pacíficos. Comenzaron construyendo sus casas en las propias barcas construidas con las totoras secas. Después, comenzaron a construir gracias al mismo material, la totora, las bases flotantes que suponen las islas, junto con las casas. Esta cultura se alimenta de lo que pueden cazar y recolectar en sus alrededores: diferentes aves, huevos de pato, raíz de totora muy rica en calcio, y peces como la trucha o el pejerrey. Además, desde que el turismo llego a Puno, se hicieron famosos por su manera peculiar de vivir, y desde entonces reciben ingresos al darse a conocer al turismo y vender sus artesanías. Aquí hablan el aymara, un idioma muy peculiar, del que hemos podido aprender algunos palabros.

Isla de los Uros

Hay cerca de 60 islas flotantes, distribuidas por el lago, en las que viven entre 3 y 4 familias. Todas tienen un líder, quien se encarga de resolver los problemas y quien nos invito a dar una vuelta en las barca que ellos construyeron, taxi mercedes lo llaman entre islas se forma chistosa. Una experiencia inolvidable. Además, hicieron una pequeña demostración de como construyen las islas, dejándonos fascinados a todos.

La isla Amantani, sin duda la que mas se ha hecho hueco en nuestra memoria. Esta compuesta por 10 comunidades perfectamente coordinadas entre si. Aquí, una familia nativa nos ha recibido su casa. Aquí Severo y Ana, de la comunidad Incatiana, nos han acercado a su cultura de manera directa. Es una isla de agricultores y artesanos. Viven de lo que cosechan y del turismo. Cada mes recibe gente una comunidad diferente. Y van rotando sus tierras para cultivar. Cuando recaudan suficiente dinero, viajan a Puno, una vez al mes, para comprar aquello que no cultivan en la isla. En esta isla el 98% de la población son católicos, pero conservan su religión andina.

Estela y Laura con mujer Amantani

Cada tercer jueves de Enero, hacen su pago a la tierra. Cinco comunidades suben al monte de la Pachamama (madre tierra) y las otras cinco restantes suben al Pachatata (padre tierra), y realizan sus ofrendas dando gracias por dejar utilizar las tierras para sus cultivos.

Pudimos subir al Pachatata a contemplar el ocaso, un momento magnético que nos lleno de felicidad. Probamos su comida típica: sopa de quinua, variedades de papas, la oca, queso frito, puré de papa y zanahoria, tortas caseras y mate de muña, buenísimo para el mal de altura y con excelente olor. La muña además la usan seca para mantener el fuego, desprendiendo un rico olor  por todo el hogar.

Lo mas bonito ha sido conocer a Anita y Soledad, las dos pequeñas de la casa, tímidas y juguetonas, que compartieron la mañana jugando con nosotras a la pelota. Sin duda llevamos grabadas sus sonrisas en nuestros recuerdos. Por la noche, pudimos conversar largo y tendido con Severo, quien nos conto muchas cosas acerca de la isla. Pero que las reservamos para que vengáis a conocerlas en persona.

niña Soledad jugando

Con el conjunto de sensaciones de haber vivido esta experiencia, zarpábamos temprano hacia la siguiente isla a visitar. Sin habernos podido despedir de Ana, las pequeñas y el bebe, Johan, a quien no pudimos ver pues tan solo tenia 3 meses y siempre estaba en la espalda de Ana. Así que, por lo bien que nos han tratado, lo nutritiva que ha sido la experiencia y la morriña que nos ha dado al irnos,  tendremos que volver.

Así llegábamos a Taquile, donde hemos atravesado de una punta a la otra de la isla caminando, pudiendo observar un paisaje muy lindo, de las terrazas de los cultivos y siempre junto al lago Titicaca de fondo. Hemos disfrutado de un agradable almuerzo con vistas al mar y un regreso a Puno compartiendo grandes anécdotas, ideologías, filosofías, con los compañeros de viaje.

Isla Taquile

Esos que aportan su granito de arena a tus días, que cuando eches la mirada atrás te enlazaran los recuerdos meramente por las risas o las conversaciones que has compartido. Esos locos estadounidenses que nos hicieron reír casi todo el viaje de vuelta de la isla del Sol con sus intentos de aprender español, sus chistes y sus caras raras, Deeeeeepueeeee gritaban como locos. Alexandre el alegre brasileño y sus proféticos principios. Paula y Sebastián, una pareja de argentinos de Buenos Aires, que no solo nos acompañaron en la intrépida vivencia por las islas, sino que también compartimos el mismo bus hasta Cusco. Al igual que Ricardo, gran montañero de Ushuaia, con quien mantuvimos agradables conversaciones en el barco. Y los salseros Jesús (nuestro personaje del día)y  Jessica, dos grandísimos aventureros canarios, con miles de kilómetros recorridos a la espalda, que nos han regalado muchos momentos de risas y guasas. Quienes nos han dado muy buenos consejos sobre nuestros próximos destinos y quienes nos han acercado a sus intrépidas aventuras por la selva y por los rincones mas locos que han visitado. Sin olvidarnos de la familia que tan bien nos ha acogido en Amantani, de Ana, Severo, Anita, Soledad, Johan, Natividad…

Es ahora que, con tantas visitas inesperadas en nuestro camino, cerramos los ojos hasta el siguiente destino, el cual promete estar lleno de muchos nuevos visitantes y sus consiguientes anécdotas.

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8 comentarios en
“Las islas del Titicaca”

  1. Pedro HH

    Lo que más me gusta de las cosas que contáis es que se nota que está siendo un viaje de hermosas experiencias con las personas que vais conociendo a lo largo del camino, que valoráis mucho la generosidad y hospitalidad de sus gentes, que mostráis una actitud abierta ante las costumbres y cultura de otras gentes y de otros pueblos, que está siendo realmente un viaje de descubrimiento y eso es siempre lo mejor de cualquier viaje.
    Me alegro un montón por vosotras, para siempre será el viaje de vuestras vidas.
    Besos, Pedro.

  2. BArbara brinkmann

    Que lindas las islas titicaca. Las aguas que l rodean tiene un azul muy lindo. Es cm itacA, la tierra que uno quiero llegar en sueños, es un lugar hermoso. Me siento privilegiada de vivir en sudameria

  3. Neli

    Chicas es una pasada lo que estáis viviendo y el modo en que lo estáis viviendo. Desde luego por vuestro carácter y vuestra forma de ser no conozco a nadie que se merezca vivir más esta experiencia que vosotras. ¡Me encanta veros así de felices y contentas! Un besazo enorme.

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