Sele 08 Jul 2014

A orillas del Lago Llanquihue y a merced del Volcán Osorno

Chile es un volcán de volcanes en Sudamérica. La cordillera de los Andes establece su frontera natural en una línea que durante miles de kilómetros dibuja la silueta de conos cubiertos de nieve, aunque muchos de ellos aún continúen despiertos.

La actividad sísmica y volcánica en este país es asombrosa y regiones como la de Los Lagos o la Araucanía son pura energía volcánica y una de las grandes sorpresas de un país basado en sus arrebatadores paisajes naturales. Precisamente fue en Puerto Varas cuando observé por primera vez al Rey Volcán Osorno, una silueta que me recordó mucho al Monte Fuji de Japón, aunque sostenido por las riendas del maravilloso Lago Llanquihue, cuyas aguas inmóviles decoraban una imagen de auténtica postal.

Puerto Varas es un pedacito de Alemania en territorio andino. La ciudad del Llanquihue fue receptora de emigrantes germanos que se ocuparon de darle algo más que sus apellidos y ese toque pragmático al carácter local que aún permanece en pie. Muchas de las casas parecen sacadas de un pueblo bávaro, aunque es la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, encaramada a una colina, la que nos hace debatirnos realmente si debemos decir Auf Wiedersehen para despedirnos de la gente.

Frutillar, visita imprescindible

Conviene utilizar Puerto Varas como base para hacer rutas por la zona, ya que hay alojamiento suficiente y de toda clase para quedarnos a dormir. Se llevan mucho las pensiones locales, que permiten pernoctar en habitaciones individuales por un precio que va entre los 10 y los 15 euros. Pero si buscamos total tranquilidad y mejores vistas aún si cabe del volcán Osorno mi recomendación pasa por uno de los imprescindibles a orillas del Llanquihue, el pueblo de Frutillar, a 25 km de distancia y bien comunicado por medio de autobuses que rodean el lago.

El muelle de madera es un clásico de Frutillar, así como pasear sin prisas observando la arquitectura germana de las casas del pueblo. Es un lugar absolutamente delicioso en el que captar del todo la esencia tanto del lago como del Osorno cuando no está cubierto de nubes y quiere mostrarse.

De ruta por el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales

Puerto Varas o la recién mencionada Frutillar son perfectos campamentos base para salir a explorar las maravillas que tienen como protagonistas al Llanquihue o al volcán Osorno. Una de las mejores excursiones que se puede llevar a cabo en la región de los Lagos pasa por el Parque Nacional Vicente Pérez Rosales, que es el más antiguo de todo Chile. Parque que tiene dos lugares señalados que conviene prestar atención y no perderse por nada del mundo: Los Saltos del Petrohué y el Lago de Todos los Santos.
Saltos del Petrohué

El río Petrohué se revuelve en cascadas y remolinos a un paso de las laderas nevadas del Osorno. En ciertos tramos el agua es tan azul como el suelo de una piscina y existen distintos senderos por los que seguir su cauce. Tuve la suerte de que me acompañara además un día radiante sin una nube que se colara en las fotos. Y el cráter del volcán se apreciaba con una nitidez increíble. No obstante nos encontramos a 60 kilómetros de Puerto Varas y, por tanto, mucho más cerca de él.

Las opciones en los Saltos del Petrohué pasan por una tranquila ruta de senderismo o incluso por subirse en barca y aproximarse a escasos centímetros de una gruesa y potente caída de agua. Algo así como lo que se hace en las cataratas de Iguazú y la cascada del diablo, un acercamiento adrenalítico en el que acabas absolutamente empapado.

Lago de Todos los Santos

Le llaman a esta tierra la región de los lagos, y es fácil comprender la razón. Sobre todo cuando nos colocamos en el reverso del volcán Osorno, que es donde nace el Lago de Todos los Santos. Al otro lado, además de otros volcanes como el Puntiagudo y Cerro Tronador, está el país vecino, Argentina. Es realmente parte de la ruta por tierra y agua que se suele hacer para llegar a la famosa Bariloche, un corredor andino maravilloso en el que no importa tanto el final como el trayecto en sí.

En la excursión de un día lo normal es contratar un paseo en barca por el lago para observar los tupidos bosques primarios que se aferran a las montañas, así como buscar la perfección de un volcán tan de manual como el Osorno, a cuyo cráter suben grandes aficionados al alpinismo. Prácticamente en la base de la montaña de fuego, donde aún pervive la huella de la lava desprendida en una última erupción que documentó el propio Charles Darwin que iba en el Beagle camino a las Galápagos en el Siglo XIX, un lugareño me contó una historia mapuche. Al parecer Peripillán, un espíritu despiadado e insaciable fue arrojado a las fauces del volcán para no salir de él jamás. Es todavía su cárcel y ocasionalmente a lo largo de los siglos la furia de Peripillán se ha dejado sentir por medio de temblores y erupciones.

Información práctica

El lago y sus alrededores forman parte igualmente del Parque Nacional Vicente Pérez Rosales y está comunicado con Puerto Varas y Petrohué a través de autobuses públicos. Hay que pagar una tasa de entrada al parque de apenas 2000 pesos (algo menos de 3€) y estar pendiente de los horarios de ida y de vuelta de los buses. Es una excursión que se puede hacer perfectamente en transporte público y que es muy económica.

Chile basa su oferta turística sobre todo en la rotundidad de su naturaleza. Y motivos le sobran…

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