Adriá Homs 29 Jul 2016

De tú a tú con la ballena franca austral

La ballena franca austral vuelve cada año a las costas argentinas tras un largo recorrido por aguas antárticas. Este cetáceo, que mide de trece a quince metros y pesa alrededor de cuarenta toneladas, es un animal nómada que recorre medio mundo para saciar sus necesidades vitales.

puerto_piramides

Nos encontramos hoy en la Península Valdés (Argentina), donde ya hace unas semanas han llegado las primeras ballenas en busca de aguas tranquilas para aparearse y reproducirse. Estos mamíferos gigantes pasan una larga temporada (de junio a diciembre) nadando en dichas aguas. Aprovechando que son tan amistosos, flotaremos por las saladas aguas para conocerlos más de cerca.

Llevo dos días acampando en Puerto Pirámides, un pequeño pueblo de alma marinera, esperando que se calme el océano. Hoy, por fin, el viento ha dejado de soplar y la lluvia invernal ha cedido siendo relevada por el sol.

playa_puerto_piramides

Zarpamos en un bote de veinte metros de eslora. La mar se encuentra relativamente calmada, y durante toda la mañana hemos visto un grupo de ballenas nadando relajadamente a lo lejos del Golfo Nuevo. Todo apunta a que estaremos de suerte y podremos observar alguna ballena franca austral, uno de los gigantes del planeta.

ejemplar_ballena

La suerte no se hace esperar. El capitán del bote avista el primer ejemplar y, con una traza sorprendente, aproxima el barco a pocos metros de la ballena. Con cuidado para no interferir en su actividad, nos mantenemos a su lado. Primero escupe vapor mediante los orificios superiores y, después de respirar, un poco curiosa debido a nuestra presencia, se acerca a las proximidades del bote. Pasa sumergida de popa a proa, de babor a estribor, jugando a escondidas mientras la tripulación la observa enmudecida.

Las callosidades blancas (también conocidas como “piojos de ballena”) que llevan incrustadas las ballenas, son unos parásitos que conviven de forma simbiótica con el gran mamífero. Y es precisamente la forma y localización de tal parásito, el elemento merced al cual los expertos las identifican.

ballenas_francas_australes

De pronto, mientras trato de archivar toda la información detallada por un guía experimentado, emergen más ejemplares de ballena a la superficie. Parece que se han vuelto más confiadas y, con una actitud juguetona, nos miran de costado. Curiosas, revolotean las aletas salpicando el agua con fuerza, y durante unos minutos se zambullen y se hunden como si fueran niños revoltosos.

ballena_franca

Esperar dos días ha valido la pena. Por fin he podido mantener un pequeño contacto con las ballenas. Lo gratificado que me siento contemplando uno de los seres más fascinantes del globo, en libertad, no tiene precio.

El viaje continúa…Ahora toca seguir con las últimas aventuras de Destino Sudamérica.

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