Un mundo para 3 13 Nov 2014

Islas del Rosario, ¡el paraíso existe!

La primera vez que tuve la oportunidad de sumergirme en las cálidas aguas del mar Caribe, fue durante mi viaje a Colombia y más concretamente durante mi estancia en Cartagena de Indias.

A pesar de haber nacido en el Mediterráneo español, el cual tiene la merecida fama de ser uno de los mares cálidos del planeta, yo que soy más bien friolera, no me lo parece tanto. Por si esto fuera poco, un buen día decidí cambiar mi Mar Mediterráneo por el Océano Atlántico al ir a vivir a las cálidas islas Canarias. Con lo frías que son las aguas del Atlántico ya os podéis imaginar el maravilloso recuerdo que guardo de mis chapuzones en las playas de Colombia.

Durante mi estancia en este bello y variopinto país, muchas fueron las visitas turísticas que realicé tanto por carretera como por mar, me dediqué a recorrer la variedad de sus paisajes y sobre todo a intentar conocer de primera mano cómo vivían el día a día sus gentes y en concreto los niños.

Siempre había soñado con poder bañarme en las cálidas aguas azul turquesa del mar Caribe y por ello una de las excursiones que realicé y que me gustó especialmente fue la que me llevó hasta las islas del Rosario, muy cerquita de Cartagena de Indias y de las que aún hoy guardo un maravilloso recuerdo. Un conjunto de treinta islas que bien merecen una visita.

Para llegar a las Islas del Rosario desde la bonita Cartagena, solo las separa una corta pero maravillosa excursión en barca ya que las islas se encuentran a tan solo 45 Kilómetros de la costa. Ni que decir tiene que el recorrido le deja a uno con la boca abierta y el dedo dolorido de tanto disparar la cámara de fotos.

A medida que nos acercábamos a la costa de las islas con la barquita, la escasa profundidad y la intensa transparencia de sus aguas, nos iban dejando al descubierto una de las mayores maravillas que alberga este mar, sus fondos coralinos y sus coloridos habitantes. Unos momentos mágicos que nunca se me olvidarán. Tan solo nosotros y la exuberante naturaleza, sumergidos en el silencio de la mar y el calor del sol.

Aunque a decir verdad, poco nos duraron esos momentos de paz, un inesperado alboroto infantil nos hizo regresar a la realidad, eran los gritos y las risas de unos simpáticos niños que se lanzaban al agua desde la costa y nadaban hacia nosotros con el fin de darnos la bienvenida y ofrecernos, como turistas que somos, una gran variedad de productos de la zona a cambio de unas monedas. Para las chicas principalmente, traían collares y pulseras hechas con caracolillos que a buen seguro se encargan ellos mismos de recoger en las blancas arenas de sus playas.

Por fin mi sueño se había hecho realidad, mis pies se sumergían en las cálidas y maravillosas aguas caribeñas y se dejaba sentir acariciando mi piel, su fina arena blanca.

El paisaje es conmovedor, con esa mezcla exquisita de colores cálidos que ofrece ese mar y los intensos verdes de la exuberante vegetación que puebla la costa.

Hay varias islas para visitar y para gustos los de cada uno, indudablemente que las Islas del Rosario son bastante turísticas y que por consiguiente están adaptadas para ello, pero si lo que has venido buscando son las maravillas que se esconden debajo de sus aguas, mi consejo es que te enfundes unas gafas, un tubo o unas botellas y te sumerjas en este maravilloso universo que éstas aguas te ofrecen como pocas en el mundo.

¡Por cierto!, hoy por hoy todavía conservo en mi casa algunos de esas conchas y caracolillos que me ofrecieron esos revoltosos niños y que consiguen que mi paso por estas maravillosas islas nunca caiga en el olvido.

¡¡El Paraíso está servido!! 

¿Quieres conocer más paraísos? ¿Por qué no echas un ojo a Brasil?

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*