Curro Prieto 06 Sep 2016

En el interior de Santa Elena

La noche del día 28 de Julio me subí a una combi camino a Rioja, San Martín, Perú. Dejaba Chachapoyas atrás con una sonrisa en la boca y una ilusión tremenda por seguir sumando recuerdos, y allá donde iba lo iba a tener fácil. Mi objetivo esta vez era conocer las profundidades de la selva de un modo distinto, y vaya si lo conseguí: Santa Elena me estaba esperando.

Santa Elena es uno de los humedales más altos de la Amazonía peruana compuesto por unas 2200 hectáreas y propiedad del gobierno regional de San Martín. En el año 2000 un grupo de personas pensó en acondicionar el lugar para el turismo y empezaron a llevar gente a conocer el paraje. Actualmente es regentado por una familia del caserío de la zona que se encarga de realizar recorridos a través del Río Romero, el Río Negro y el Río Mayo, completando un total de seis horas en la travesía más larga.

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Conductor con mi ilustración

Ilustración mototaxi

Contraté un típico mototaxi peruano y cuando llegué hubo dos cosas que me cautivaron, en primer lugar que desde que pisé el lugar y en adelante lo único que iba a poder ver eran kilómetros de selva verde de una belleza extraordinaria. Y por último, y no menos importante, lo poco masificada que estaba la reserva, estos lugares son cada vez más turísticos y el hecho de que en aquel momento no estuviera lleno de gente y conservara la esencia de la aventura me encantó.

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ilustracion Santa Elena ii

Al cabo de un rato llegó mi guía, un chico que haría de mi experiencia algo aún mejor, un auténtico loco llamado Dani que se subió a la barca de un salto y empezó a contarme la historia del lugar. Recorrimos el río durante horas, la paz que se respiraba era increíble. Se veían y oían pájaros de todo tipo y conforme avanzábamos, la espesura del bosque iba creciendo hasta que perdíamos de vista el sol. Los monos se veían pasar a lo lejos, de liana en liana. Un oso perezoso que no quería mirarnos dormía en lo alto de un árbol. Y mientras nosotros avanzábamos en silencio. La vida que se sentía en ese lugar era sobrecogedora y aunque yo ya estaba encantado, Dani parecía querer enseñarme más, así que a mitad de camino se lanzó al agua, cogió la barca con sus manos y la llevó a una orilla, se subió a un árbol, oteó el horizonte y una vez abajo me tendió la mano y me hizo entrar en plena selva. Esto que parece una película pasó de verdad, y por eso digo que estaba loco, pero yo doy gracias al destino por ponerme gente así en el camino.

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Una vez en plena selva la sensación de exploración era total, ambos avanzábamos al interior con cuidado de no hacer ruido pues los animales saldrían huyendo. Dani parecía estar viendo algo que yo no podía percibir y de repente me miró nervioso y señaló a un árbol cercano. Giré la cabeza y ahí estaban, más cerca que nunca. Un grupo de monos estaba mirándonos y parecían comentar lo que veían entre ellos. Yo me limitaba a ver como actuaban, les observábamos y ellos nos observaban. Menudo momento, espectacular. Pero al final todo lo bueno se acaba y los simios no son de posar para la foto y pronto decidieron perderse a lo lejos, de árbol en árbol, en la espesura.

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No sería el último acercamiento a la vida animal en el viaje, pero puedo estar seguro de que fue uno de los más místicos. Los sonidos de la selva te hacen sentir lejos de la realidad y la sensación es genial.

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Mi TOP 3 recomendaciones.

Hotel Columbia: llegué a Rioja muy temprano y di por casualidad con este hotel. Me dieron la habitación que daba a la plaza y la noche que pasé allí fue comodísima. Ponía la música a sonar y me sentaba en la terraza a escribir. Un lujo. La noche me salió por 50 PEN (Unos 16€)

Ecoturismo Santa Elena: el corazón de este post. El motivo de mi visita a Rioja y desde luego muy digno merecedor de ser recomendado a todo el mundo. Si queréis vivir la aventura debéis venir aquí. El precio depende del recorrido, yendo desde los 100PEN (Unos 30€) en el recorrido de 2 horas, pasando por 150PEN (Unos 45€) en el recorrido de 4 horas y llegando a los 200PEN (Unos 60€) en el recorrido de 6 horas. Sepan que merece la pena. 

Chifas en Perú: las chifas son como los restaurantes chinos en España, la comida está buena y generalmente son generosos en la cantidad. Lo probé por primera vez en Rioja y la verdad es que quedé satisfecho. La cultura china tiene gran peso en la gastronomía peruana y estos lugares son típicos en todo el país. El precio depende de lo que pidas, obviamente, pero los menús son baratos y puedes comer o cenar por muy buen precio. 

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