Chavetas 02 Feb 2015

Galápagos, el mundo de los parajes marcianos

¿Alguna vez te has planteado como habría evolucionado el planeta sin que el depredador más grande, el hombre, hubiese alterado los ecosistemas? ¿Qué extraño destino nos hubiera deparado la naturaleza?

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Alcanzar Islas Galápagos no sólo es el sueño de cualquier niño viajero que de mayor se hace realidad, es entrar en un viaje a la prehistoria, un ecosistema donde las iguanas nadan, las aves hinchan su buche cuando están en celo, los pinzones se te posan sin miedo o tortugas y lobos marinos nadan a tu alrededor observándote con curiosidad, incluso jugando.

Pero Galápagos es mucho más que su fauna. Como si el Dios que los creara quisiera haberles puesto un escaparate disparatado, los parajes que forman las islas, a cual más diferente, son caprichosamente inhóspitos, sólo habitables por esos singulares seres que evolucionan al margen de lo que les rodea

 Las islas de los orígenes: Santa Fé y Plaza Sur

No engaño a nadie si digo que si tuviese que quedarme con los dos lugares más extraterrestres que me he encontrado por el mundo, señalaría directamente al Noreste de la Isla de Santa Cruz

Santa Fé es una de las islas más antiguas de Galápagos, y destaca principalmente por tener una iguana endémica de color amarillo pálido que no sólo es única de la provincia ecuatoriana, sino también del mundo. Pero todavía más increíble es un escenario de la especie más grande de cactus gigantes que crecen al borde de abruptos acantilados que sirve de cobijo para gaviotas y petreles de estas latitudes.

Plaza Sur es la isla cambiante. La isla formada por una corriente de lava que alberga fauna tan diversa como iguanas marinas y terrestres, leones marinos o gaviotas de cola bifurcada, se transforma desde el verde intenso de la temporada de lluvias al rojo marciano de la época seca, manteniendo cactus de todo tipo y árboles espinosos a los que no hace falta el cartel de “no tocar”

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Es posible que aquí aconteciese el momento que llamaría más mi atención, cuando una iguana terrestre comía de un cactus al lado del nido de una gaviota de cola bifurcada, mientras un simpático leoncito marino caminaba a su lado y les olfateaba. Es la naturaleza de Galápagos, donde los animales conviven y observan extrañados al ser humano, como si el zoo lo formásemos nosotros y no al revés.

El interior de Santa Cruz

Santa Cruz, junto a San Cristóbal e Isabela, son las islas más famosas y habitadas por el hombre del archipiélago. Sin embargo, no por ello dejan de ser especiales.

El Norte de Santa Cruz, árido desde la llegada al Aeropuerto de Baltra, se transforma en cuestión de minutos según subes a su interior, en un escaparate de profunda vegetación tropical, que si nos encontrásemos en otro lugar del planeta perfectamente podríamos ir al encuentro del Gorila de montaña. Sin embargo, en este caso, gorilas y chimpancés son sustituidos por ¡¡enormes tortugas gigantes o Galápagos!! que dan nombre a las islas y que jamás hubiésemos esperado encontrar a tal altura

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Esta asombrosa especie es capaz de bajar más de 3 km hacia la costa cada verano para poner sus huevos y retornar buscando la humedad de la parte alta, a pesar que el “caminas como una tortuga” se cumple a raja tabla con semejante caparazón.

 Bartolomé, el icono del archipiélago

Navegando hacia la isla de Santiago, al Norte de Santa Cruz, se encuentra la Isla de Bartolomé.

¿Os suena el Pináculo? Se trata de la famosa imagen y símbolo de las Galápagos que podemos encontrar en todo cartel, publicidad o instantánea que haga referencia a este privilegiado emplazamiento, y que destaca por estar rodeado de conos volcánicos y formaciones de lava recientes.

Al que tampoco esperábamos encontrar aquí (tras las iguanas terrestres, marinas, aves de todo tipo, leones marinos, tortugas gigantes, ..) es a una pequeña especie de pingüino que incluso se atreve a nadar con nosotros.

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El área, además destaca por ser uno de los mundos submarinos más excitantes donde poder nadar con todo tipo de leones y tortugas, además de los personajillos anteriores.

 Tintoreras o “la isla del infierno”

Galápagos también tiene lugar para los que busquen parajes más “esotéricos”. Si hay un animal tétrico hasta decir basta ese sería las iguanas marinas, cuya insólita evolución ha llevado a poder nadar haciendo uso de su cola.

El islote de Tintoreras, a pocos metros del Puerto Villamil, en plena Isabela, además de simpáticos piqueros, pingüinos y muchas especies de aves marinas, da cobijo a un engendro de la naturaleza que ha sabido adaptarse a un área de terreno arisco rocoso de color negro al que puedes acceder andando y que da la sensación de estar entrando en el mismísimo infierno.

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Como curiosidad, el nombre del islote proviene de un bello canal que se llena de tintoreras (una especie de tiburón pequeño e inofensivo para el hombre) en determinados momentos del día.

Si la fauna de Galápagos ya era suficiente motivo para plantearte una escapada a este singular destino, ¿qué te parece este repaso por los parajes más marcianos que los albergan? ¡¡Es hora de plantearse conocerlo!!

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