El próximo viaje 18 Dic 2014

Cinco faros icónicos de la Patagonia Argentina

Faro Patagonia Argentina

Pocas figura atrapan tanto la atención y despiertan la imaginación del viajero como los faros. De pie frente al inmenso mar, azotados por tormentas o bajo el sol impiadoso, cumplen su tarea con eficiencia. La costa de la Patagonia argentina está jalonada de faros que nos permiten hilvanar mil historias de conquistas, naufragios y osadía en el fiero Atlántico sur.

Esta historia comienza hace muchos siglos, cuando se encendió por primera vez la luz de un faro. Tal vez haya sido el de Alejandría, una simple luz que guiaba a los navegantes del Mediterráneo. Desde aquellos tiempos, los faros han asumido su rol profesional cada vez con mayor precisión y tecnología, pero sin olvidar su función poética de sr esa luz en la oscuridad del mar.

La Patagonia tiene casi un millón de kilómetros cuadrados. En esa inmensidad viven poco más de 2 millones de personas, diseminadas de forma muy dispersa desde los Andes hacia la costa del bravo Atlántico sur. Esas pampas altas convertidas en acantilados, esos quiebres de la línea costera o las salientes de playas de rocas oscuras, son el asiento de algunos de los faros más solitarios del mundo.
Entre los 65 faros en costas argentinas, he escogido sólo cinco de los que marcan con sus luces el contorno de la costa patagónica al Atlántico, por su gran atractivo para los visitantes que se llegan hasta este recóndito lugar del mundo.

Faro de Punta Delgada

Península Valdés, Provincia de Chubut (ubicación 42°46′S 63°38′O)
Es uno de los pocos faros patagónicos donde encontraremos también a un farero, personaje que desata mil historias y que aquí en estos parajes es un auténtico personaje local. Este faro comenzó a funcionar en 1905 consumiendo petróleo, pero desde principios de este siglo lo hace utilizando energía hidroeléctrica.

Su ubicación es privilegiada: en uno de los extremos de la Península Valdés, santuario de fauna protegido y declarado Patrimonio de la Humanidad por UNESCO. A muy poca distancia, sobre la caleta que corre paralela al mar y elegida por las ballenas francas y elefantes marinos para enseñar a sus crías a nadar y cazar, se encuentro otro faro, el de Punta Bajos, que está en funcionamiento desde 1927.
Es esta tal vez una de las poca oportunidades que tendrás para dormir en un faro, ya que a los pies del mismo hay un hotel con pocas plazas, siempre disputadas por viajeros del mundo entero.

Faro de Cabo Blanco

Faro de Cabo Blanco

Provincia de Santa Cruz (47°19′S 65°44′O)
Llegamos a una nueva reserva natural de fauna marina, un lugar que permanece casi igual desde hace un par de siglos, cuando pocos hombres se acercaban hasta aquí y cuando lo hacían sabían que había pocas posibilidades de volver a casa. Prueba de ello es el minúsculo cementerio a los pies del faro.
Este cabo se encuentra a 88 kilómetros al norte de la ciudad de Puerto Deseado, y encendió su luz por primera vez en 1917. Su torre cilíndrica construida con ladrillos tiene a sus pies la pequeña vivienda que acoge a los fareros, dos pares de hombres de la Armada argentina que se cumplen turnos rotativos de 20 días cada uno en este aislado puesto de trabajo.

Los faros de Puerto Deseado

No nos vamos lejos, sino hasta la ciudad de Puerto Deseado en la provincia patagónica de Santa Cruz. Aquí tenemos una curiosidad: en una misma ciudad, dos faros.
Este puerto, en la boca de la ría del mismo nombre, y que recibiera en su momento al Beagle nada menos que con Fitz Roy y Darwin a bordo, se ha convertido en una ciudad típicamente patagónica. Anchas calles barridas por el viento, casas con influencia inglesa y muy buena cocina siempre abierta al viajero.

En Puerto Deseado encontramos al tradicional faro
Por otro lado tenemos a un “faro urbano” por llamarlo de alguna manera, ya que se encuentra en plena ciudad y sobre un edificio. De hecho el faro de Beauvoir es la torre de la Iglesia Nuestra Señora de la Guardia.

A 27 metros de altura el faro-campanario ilumina el acceso a la ría hasta las 19 millas náuticas. Es, por otro lado, el faro más nuevo de Argentina ya que se inauguró en 1980 para reemplazar las funciones de el “otro” faro de Puerto Deseado: el de Isla Pingüino que se encuentra en una isla frente la boca de la ría (47°54′S 65°43′O).
Su difícil acceso para el mantenimiento necesario, llamó a utilizar un nuevo faro mientras se le dotaba de energía solar se automatizara, instrumental que está en funciones desde 1983.

Faro de Cabo Vírgenes

provincia de Santa Cruz (52°20′S 68°21′O) Podríamos decir que este faro se encuentra en la última porción de tierra firme de América del Sur. Marca la boca del Estrecho de Magallanes y el Atlántico, y del otro lado se abre la Isla de Tierra del Fuego.

Se escribió aquí el primer capítulo de la colonización blanca de la Patagonia. En el verano de 1594 Pedro Sarmiento de Gamboa llegó con intenciones de quedarse. A unos 3 kilómetros del actual faro, fundó una pequeña ciudad llamada Nombre de Jesús. Con la llegada del frío, Gamboa dejó unos 190 colonos y partió “a buscar víveres” pero los que quedaron no pudieron soportar el clima, la falta de alimentos y el ataque de los pueblos autóctonos. Mal final para la pequeña colonia que desapareció con menos de un año de vida.
El faro tiene un cuerpo piramidal metálico de 26 metros de altura, pintado con franjas horizontales blancas y negras, comenzó a trabajar en 1904. Su luz ilumina cada cinco segundos la boca del estrecho de Magallanes, y su figura es una vieja conocida de navegantes de todo el mundo.

Faro Puerto Deseado Argentina

El Faro del Fin del Mundo

Tierra del Fuego
No podemos alejarnos de la Patagonia argentina sin visitar una de sus leyendas vivas: el Faro del Fin del Mundo. No confundir con la imagen esbelta de un faro de franjas rojas y blancas: ese es el Faro Éclaireurs, erigido en 1920 en el canal Beagle, frente a Ushuaia. El verdadero “Fin del Mundo” está en la isla que se encuentra al Este de Tierra del Fuego.

Inmortalizado por la obra de Julio Verne, este faro se encuentra en la aislada Isla de los Estados (54°43′56″S 63°51′25″O) Fue el primer faro de Argentina, y su construcción se convirtió en una verdadera epopeya cuando en 1884 se decidió levantarlo en el confín del mundo conocido.
Se construye así una simple caseta de madera de lenga (un pequeño árbol muy común en la Patagonia), de curiosa forma octogonal y escasa altura (la “torre” del faro apenas llega a los 6 metros). En el mismo sitio, se levantó también un rudimentario penal y un puesto de salvamento (de allí su nombre), que auxiliaba a los numerosos navíos en problemas por esas aguas.
Podemos imaginar las penurias de esos hombres alejados de todo, en condiciones climáticas crudísimas y con escasos recursos para enfrentar un terreno hostil y un clima impiadoso.

Tuvo corta vida, eso sí, porque en 1902 dejó de funcionar al trasladar el penal a otro emplazamiento y la entrada en funciones de otro faro (el de Año Nuevo) con mejores condiciones de visibilidad para los barcos.
Desde 1998 y gracias al apoyo de Francia y Argentina, se ha reconstruido aquel Faro del Fin del Mundo en una réplica en escala 1 en 1 y en su interior podemos visitar y ver las condiciones de vida de aquellos fareros de finales del siglo XIX. Los restos auténticos del faro pueden verse en el Museo Marítimo construido en el lugar del antiguo penal.

Hoy los faros tienen vida propia, funcionan solos accionados con energía solar, sin hombres que dejen su vida por continuar iluminando la noche. Se encienden automáticamente pocos minutos antes del atardecer, se apagan con las primeras luces del día. Envían datos de los vientos, o de cómo soportan las tormentas, a ordenadores que pueden estar a cientos de kilómetros. Casi no nos necesitan para nada.
Sin embargo para nosotros, los viajeros curiosos y un tanto románticos, siguen teniendo un significado importante, casi místico: son los dueños de la luz en la inmensidad de la noche marina.

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2 comentarios en
“Cinco faros icónicos de la Patagonia Argentina”

  1. elizabeth pessino

    Nunca es tarde…comienzo a disfrutar y dejar volar la imaginacion es apasionante y digno de conservar los miticos y antiguos faros de la historia.Me encanto esta pagina.

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