El próximo viaje 18 Nov 2014

El paisaje del agua: los esteros del Iberá

Al este de la Argentina hay una tierra entre aguas que permanece casi virgen al turismo internacional. Una región que cuando se conoce atrapa por su paisaje, su potencia y por la amabilidad de su gente.

Hablo de la Mesopotamia argentina: un grupo de tres provincias (Misiones, Corrientes y Entre Ríos) que se encuentra delimitada y rodeada por grandes ríos. Algunos de los ríos más grandes y caudalosos de Latinoamérica son el marco de estas provincias: el Uruguay y el Paraná.

Nacidos de la gigantesca cuenta fluvial del corazón americano, estos ríos han condicionado la vida y el paisaje en estas tierras. Hoy, vamos a hacer un viaje hacia uno de esos paisajes de agua, con el río Paraná como protagonista, los Esteros del Iberá. Una enorme planicie inundada de casi 20.000 kilómetros cuadrados que está protegida por una Reserva Natural, es el segundo humedal más grande de Sudamérica. Se encuentra en el centro de la provincia de Corrientes, junto a un gran río como el Paraná y recorrida por cientos de pequeños cursos de agua.

Agua.. y más agua. Una fuente de vida y escenario propicio para muchas actividades que unen al hombre con la naturaleza desde siempre. Una amplia red de lagunas y arroyos que se conectan entre sí, y cambian al ritmo que la naturaleza impone. Encontramos diversos ecosistemas formados a lo largo de los siglos. Gracias a la escasa gradiente, el agua se estanca y gracias a la evaporación y la acción de la vegetación autóctona, se convierte en un humedal de escasa profundidad.

Sobre estos espejos de agua se multiplican las lentejas de agua, nenúfares, camalotes, juncales, helechos, totoras o jacintos de agua. Y sobre los restos vegetales se van acumulando pequeñas porciones de tierra dando forma a camalotales e islas flotantes.

En las riberas, grandes árboles autóctonos como el lapacho, el timbó, o el quebracho blanco dan la sombra necesaria para el reposo. Hay que vivir este paisaje con pausa, detenerse en las pequeñas payas sobre el humedal, perder la vista en el horizonte donde reverbera la luz, quedarse sin palabras ante los atardeceres dorados sobre el agua.

Los visitantes a los esteros del Iberá podemos disfrutar de actividades que nos hacen vivir este ecosistema en primera persona. Salidas de pesca, de avistamiento de aves o paseos nocturnos para descubrir a algunos de los grandes protagonistas: el yacaré negro y yacaré overol. Y hay muchos huéspedes más: carpinchos, aguará guazú, ciervos de los pantanos, vizcachas, mulitas, armadillos, monos aulladores o zorros. Y el agua, siempre presente, es rica en peces como bogas, tarariras, pirañas o sábalos. Sí, también muchas serpientes y grandes boas acuáticas. Muchos de estos ejemplares, exquisitos protagonistas de la cocina correntona. Paseando por los esteros, nos acompañará el canto de miles de pájaros (estamos en una de las mejores reservas para la observación de aves) y de hermosas mariposas multicolores.

La visita a los Esteros del Iberá es el complemento ideal para un recorrido interior de turismo rural hacia el norte, camino de las Cataratas del Iguazú a unos 300 kilómetros de distancia.

Las localidades más cercanas desde las que se puede visitar la reserva son Mercedes y Colonia Carlos Pellegrini donde hay todo tipo de alojamiento (desde hoteles, casas rurales, cabañas o campings) y servicios turísticos.

Se puede recorrer los esteros a caballo, en vehículos 4×4, en barca y hay senderos de interpretación. Y si eres pescador, encontrarás especies muy difíciles de ver en otros ríos: salmones de río, surubíes, tarariras y el hermoso dorado, la gran pieza que todos buscan.

Cada año, en el mes de agosto, en la cercana localidad de Paso de la Patria, sobre el río Paraná, se realiza la Fiesta del Dorado que congrega a pescadores de todo el mundo buscando a este pez. Si lo buscas en los esteros, lo verás resaltar en las aguas del humedal con sus bellas tonalidades rojas, amarillas y naranjas. Además, podrás degustarlo en la cocina local y descubrirás su exquisito sabor.
Los pescadores salen acompañados por guías naturalistas locales, en barcas bordeando los juncos de las islas flotantes para practicar la pesca con mosca (la devolución de la pieza es obligatoria).

Las aguas claras de los esteros del Iberá te permitirán ver a los peces a simple vista, casi como si estuvieras visitando un inmenso acuario natural, y rodeados de una naturaleza virgen y poco conocida.

Los Esteros del Iberá están a la altura de los mejores destinos de naturaleza del mundo, un humedal con diversos ecosistemas para ir descubriendo mientras se observan aves y mariposas multicolores, y se conoce a su fauna autóctona en su escenario habitual.

Una oportunidad de turismo interior en Argentina que no debemos dejar escapar.

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