Kepa Acero 06 Abr 2016

En busca de Nihiwatu II

Cuando Darwin decía que Las Islas Encantadas eran un mundo en sí mismo, estaba en lo cierto, y hoy en día, lo sigue siendo.

A Michael lo conocí el primer día que llegué aquí, a Las Galápagos. Fue algo así como que se corrió el rumor de que a este pequeño pueblo había llegado un surfero, y una comunidad de surferos enseguida me encontraron mientras me tomaba un helado en el malecón. Michael estaba en ese grupo y nos hicimos amigos.

Amistad sí, me invitó directamente a quedarme en su casa. Siempre me ha asombrado la hospitalidad y solidaridad del pueblo latinoamericano. La sencilla acción de acoger y ayudar a gente a cambio de “nada”. Nada le llamamos hoy en día a ayudar, compartir, conversar y querer. Nada le llamamos a lo que debería ser “todo”.

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Un día, empezamos a conspirar para armar una salida en barco, lejos, muy lejos, a surfear en una punta de rocas que conocía él.

A los pocos días, un equipo de surferos lo más variopinto nos juntamos en el malecón para salir esa mañana a surfear en un barco de pesca artesanal, muy sencillo.

Algunos surferos locales y un servidor nos embarcamos en una expedición que acabaría teniendo un final bien diferente al que inicialmente creíamos…

Estamos montados en el barco.

OBSERVANDO LA COSTRA

Soltamos amarras del puerto y con ello, de la sociedad. Dejamos atrás todo, solo llevamos provisiones, nuestras tablas e ilusión en que cojamos algunas olas que nos conecten con el entorno y con nosotros mismos.

Dejado atrás el pueblo y ahora, desde el barco, todo lo que nos da la vista es naturaleza salvaje, pura. Pájaros de todo tipo, focas, iguanas marinas y tortugas es todo lo que avistamos.

A todo esto, todas las millas de costa que vamos dejando atrás, están llenas de arrecifes con posibles olas inexploradas y yo no pierdo ojo a cada rompiente y cada explosión de agua que alcanzo a ver. Cualquiera de esas explosiones puede ser la magia. ¿Qué hay más hermoso que un surfero pueda desear, que encontrar una ola allí, sola y disfrutar de esa conexión?

Dos pelicanos cuelgan de la proa.

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Llegamos finalmente, después de millas y millas, a nuestro destino. Es una bahía estrecha con un pequeño volcán delante de la ola. El lugar es espectacular y la izquierda que deseábamos surfear está ahí, aunque no parece que esté en su mejor momento. La marea está muy alta para esta rompiente pero decidimos entrar al agua y surfear un par de olas. El surf no es nada fácil. El viento está mal, así que salimos todos del agua. Después de cocinar un ceviche decidimos volver de vuelta poco a poco.

La vuelta, la vuelvo a hacer atentamente mirando a la costa y con el zoom de mi cámara voy ojeando cada bahía que vamos pasando. Es difícil distinguir una buena ola desde el barco y de espaldas a las olas, pero de pronto me llama la atención una explosión de agua continuada que corre hacia la izquierda.

OBSERVANDO LA COSTA

Le pregunto al capitán a ver si nos podemos acercar a ver de perfil la ola, y en cinco minutos tenemos la bahía mas cerca.

Lo que podía ser un espejismo ya empieza a ser realidad. Una ola de tres secciones, corriendo progresivamente por un arrecife de lava y acabando en un canal de arena. La única pega es el viento, que le da de lado. La primera sección se ve dura y me acuerdo ahora de que he partido mis tablas de olas grandes. Ahora solo tengo la pequeña, que es más pequeña que yo.

Decido saltar del barco y entrar al agua. Una serie de dos metrazos bien puestos se acerca y remo la primera ola sin saber cómo es el arrecife ni dónde acaba. Decido ser cauto y no la cojo porque la ola tiene fuerza, cubre poco y esto va en serio.

SALTO A NIHIWATU

La segunda es mas noble, así que la remo con fe y bajo una ola como si de un trampolín se tratara, proyectado para el frente. Recorro unos doscientos metros, más atento a no tocar con las quillas el fondo que a surfearla. Voy rapidísimo y ahora si acabo la ola en una playa idílica, de ensueño.

La visión remontando es todo lo que un surfista sueña. Lineas perfectas recorriendo un arrecife en medio de la naturaleza salvaje. La forma de la ola me recuerda a Nihiwatu, una ola privada que hay en Indonesia, idílica, que sólo la conozco por fotos. Y pienso, esta es.

Nihiwatu II.

Continuará…

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2 comentarios en
“En busca de Nihiwatu II”

  1. Tanya Castro

    Impresionante, el gran surfero logra su cometido y que hermosos paisajes. Las islas encantadas que bien se ha logrado todo. Felicitaciones a este valiente que aprovechará los bellos sitios donde vaya para demostrar que sabe de sobra lo que es la conexión perfecta para el surfero.

    1. Kepa Acero
      Kepa Acero Autor

      Muchas gracias por tus palabras Tania. Es una experiencia extraordinaria estar aquí y tener la oportunidad de observar lo que me rodea. Pero tan importante como la experiencia personal es compartirla y llevaros de viaje.
      Mil gracias de nuevo.
      Kepa

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