Gabriel Huete 15 Abr 2014

El final del verano

Mi última noche en Navarino, refugiado en la escuela con los otros quince evacuados, pasó entre una improvisada fiesta del tsunami con medio cuerpo de bomberos y la tensión de saber que en cualquier momento podría llegar la gran ola y arrasarlo todo, como ocurrió en el gran terremoto de Cobquecura en el 2010.

Afortunadamente, el maremoto que se formó no pasó de una altura de ola de medio metro y ya a las dos y media de la madrugada las autoridades nos confirmaron que la alarma por tsunami había sido desactivada y que podiamos volver a nuestras casas.

Al día siguiente Puerto Williams amaneció como si nada hubiese pasado. Con su habitual parsimonia y tranquilidad el pequeño pueblo de los confines del mundo austral abrió sus tres tiendas de abarrotes, la Municipalidad, la ferretería, la planta de procesamiento de centolla, y sólo permaneció cerrada la escuela y la guardería. Hasta el aeropuerto abrió sus puertas sin retraso, y sin retraso llegó el pequeño Twin Otter que me llevaría de vuelta a Punta Arenas y marcaría el comienzo de la hora de mi regreso.

He decidido que en éstos doce últimos días de mi viaje por Chile, y según voy subiendo hacia el Norte, me voy a ir parando para una última despedida en los lugares donde dejé amigos y buenos momentos, y así, en mi regreso hacia Santiago he hecho escalas de apenas una noche o dos en Punta Arenas, Puerto Natales, Puerto Montt, Chiloé, Valdivia y hoy ya estoy en Pucón, en la casa de Nina y Daniel.

El Otoño ya ha entrado en Chile. Hace casi un mes que empezaron las universidades y los colegios, y con ellos terminó el Verano y la temporada de turismo estival. Ahora vuelvo a estar practicamente solo en muchos de los hostel que visito y mis días vuelven a ser más íntimos y caseros, casí siempre alrededor de la estufa, contando historias y comiendo algo rico que alguien preparó. Los días son mucho más cortos y ya no se puede salir sin una buena chaqueta de lluvia, por lo menos aquí en el Sur, pero a cambio los bosques están en pleno espectáculo del cambio de hojas y cada dos por tres un arco iris se dibuja en el cielo. Salir a pasear por el campo es una verdadera delicia y es quizás ahora cuando la naturaleza está para mí más espléndida.

Dentro de un mes o mes y medio llegarán las nieves y comenzará otra vez una nueva temporada, la de los deportes de invierno, cuando en todo el Sur, del Norte de Santiago a Punta Arenas se abran los centros de Ski y vuelva a llenarse todo de turistas para disfrutar de la otra cara de la naturaleza chilena, pero mientras tanto, el Otoño es más una época para reorganizarse y remodelar, reconstruir, mejorar y prepararse para la nueva temporada que en muchos lugares será mucho más intensa que la de verano.

En éstos últimos días de mi despedida, mientras vuelvo a recorrer Chile de Sur a Norte, me doy cuenta de la cantidad de lugares maravillosos y gente increíble que he conocido en los cuatro meses de mi viaje, y quisiera hacer extensible mi agradecimiento a todos los que de alguna manera han formado parte de éste proyecto desde sus inicios:  a LATAM Airlines por haber confiado en mi desde el principio, por haberme dado total libertad para desarrollar mi viaje y por haberme traído y llevado por toda la geografía de Chile, siempre con una sonrisa y con la profesionalidad irreprochable que hace de ellos una aerolinea verdaderamente excepcional, a todo el equipo humano que está detrás de éste blog y que ha hecho posible que semana a semana durante cuatro meses haya visto la luz, a todos aquellos que me habeis seguido en mi periplo chileno y disfrutado conmigo de la aventura de descubrir éste maravilloso país, y por encima de todo al pueblo de Chile por el cariño y la hospitalidad con la que me habeis recibido durante estos inolvidables cuatro meses. Gracias!

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3 comentarios en
“El final del verano”

  1. Chris

    Gabriel
    Un gusto conocerte en los finales de tu recorrido por nuestro querido chile en el fin de mundo, Navarino y sus poblados de Puerto Williams y Puerto Toro. Tu afección para el pueblo chileno y los paisajes divinas es palpable en tus escritos y me encantan los sueños que suben de los mismos.

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