Iris Rangil 19 Dic 2016

Dónde comer las arepas más ricas de Colombia

Para los que nunca habéis probado una arepa, os explico que es un alimento hecho de masa de maíz, típico y originario, sobre todo, de las gastronomías de Colombia y Venezuela, y que puede ser más o menos gordita, redonda (aunque las más ricas que yo probé eran triangulares), planita y rellena o no, de queso y/u otros ingredientes.

Arepas colombia

Después de esta pequeña introducción, debo confesar que mi título es un poco exagerado porque no probé todas las arepas de Colombia y si lo hubiese hecho hubiese salido rodando hacia Bolivia, en vez de ir volando con LATAM.

Pero de todas las que saboreé, puedo decir que las mejores las encontré por un golpe de mala suerte. Y en eso es en lo que se centra este post, aparte de confesaros dónde está ese lugar y hablaros sobre la gente maravillosa que trabaja en él, quiero constatar que de cualquier imprevisto, en el viaje o en la vida, siempre surgen oportunidades y cosas positivas (a veces deliciosas), y este es un ejemplo. Os lo explico. Fue un golpe de mala suerte por lo siguiente:

Era el 4º día en mi viaje y mi cámara me confesó que no quería hacer más fotos, así que tuve que averiguar dónde se encontraba el servicio técnico de la marca e ir en busca de una solución ante mi profunda agonía (os podéis imaginar lo que es esperar a un viaje así y que en la primera semana, siendo fotógrafa, se te rompa electrónicamente tu mejor objetivo, el que usas para todo y que vale más que el propio cuerpo de la cámara, ¿cierto?)

Bien, tenía que moverme al barrio de Chapinero, un lugar donde pocos turistas llegan, no porque sea peligroso, sino porque no encontrarás muchas guías en internet que te indiquen que allí puedes ver cosas interesantes.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Gracias a este percance cogí por primera vez el transmilenio (sistema de autobuses para moverse por Bogotá) y me hice toda una profesional del transporte público en la capital colombiana. Algo que pasa muy a menudo en Colombia (e imagino que en Latinoamérica en general) es que todo el mundo te advierte de lo peligroso que es hacer cualquier cosa. Me dijeron que tuviese mucho cuidado en el transmilenio, tuve simple sentido común y algo de prudencia, y disfruté del trayecto. Sé que la gente lo hace por protegernos, pero no me gusta la cultura del miedo, no me gusta pensar que en cualquier momento puede suceder algo malo, así que como recomendación personal, tened cuidado, pero por favor, relajaos. Asumid que si tiene que pasar algo negativo, va a suceder y olvidaros de eso para poder disfrutar al 100% de las experiencias. Es el riesgo natural que aceptamos cuando vivimos.

Sigo con la historia: Después de una larga hora de espera para un diagnóstico de mi cámara, a punto de salir del servicio técnico con cara de absoluta desolación, habiendo dejado allí mi lente más versátil para tomar todas las fotos de mi viaje, y con un pronóstico poco favorable sobre si volvería a tenerla en mis manos con vida, se me ocurrió preguntarle al técnico sobre un buen lugar para almorzar, cerca del mercado de las flores.

Me aconsejó caminar dos cuadras hasta encontrar a mano derecha un restaurante con mesas de madera, y fui a la búsqueda del lugar. Así encontré la Arepería Alimenta Food.

Me recibe Sonia Ruiz, súper sonriente y amable, y me ofrece la opción del menú, que incluye una crema de tomate riquísima, plato principal vegetariano, jugo del día y postre por 10,000 pesos (unos 3,5€).

arepas

Como feliz de la vida por lo rico que está todo pero estoy un poco triste pensando en mi cámara, calculando el tiempo que voy a tener que gastar en ir y venir del servicio técnico, considerando tener que ampliar mi estancia en Bogotá en vez de ir a otros lugares planeados… Pero la verdad es que se me pasa la tristeza por completo cuando me fijo en las pizarras y veo las opciones que tienen para probar sus arepas, de repente veo el lado positivo al asunto de tener que volver al barrio de Chapinero porque eso significa que voy a poder probarlas la próxima vez que pase por allí. (Tengo esa clase de mente que se tranquiliza cuando piensa en comida, y podría comer sin parar durante horas si no fuese porque no tengo un metabolismo muy agradecido, y como os he explicado al principio del post, acabaría rodando en vez de caminar, así que debo controlarme).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Dicho y hecho. Acabo mi almuerzo pero vuelvo después de unos días (con la esperanza de recuperar mi cámara), voy al servicio técnico, la recojo y por desgracia, al ir de nuevo a la arepería y pedir por fin una de esas arepas con las que había estado soñando los días anteriores, me doy cuenta de que el objetivo de la cámara sigue estropeado. Acepto resignada que seguramente tendré que recibir mi lente en cualquier otra parte de Colombia unas semanas después, acabo la arepa y me atrevo a hablar con Sonia y explicarle lo que hago, porque me encantaría que me contase cómo surgió la idea del negocio y cómo se les ocurrió hacer algo diferente de un producto tan tradicional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El motivo por el que me decido a escribir sobre ellos es precisamente lo que ella me cuenta, ya que aparte de que las arepas tienen un sabor de otro mundo y las hacen de una manera súper saludable, el concepto de su idea es ofrecer comida en su mayoría de origen orgánico, y de brindar una oportunidad de empleo a personas en condición de vulnerabilidad: mujeres cabeza de familia y afectadas por el conflicto armado en Colombia, principalmente. Cuando Sonia me cuenta esto y veo el buen clima de trabajo que todos mantienen: Alejandro, el chef, las ayudantes de cocina, Olga, Jenny y Janny, y ella misma, tengo claro que necesito hacer un post sobre este lugar. Definitivamente, si os recomiendo planes gastronómicos, quiero hacerlo de esta manera, conociendo las historias que hay detrás de los lugares e intentando difundir las ideas buenas que son además, bien ejecutadas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Creo que si todos los empresarios del mundo tuviesen más en cuenta la atención a las personas, la ética en cuanto a la procedencia y el proceso de producción de los productos que ofrecen (no sólo en el sector alimenticio) y si todos nosotros, nos esforzásemos un poco en visibilizarlos, en frecuentarlos y consumir de esta manera responsable, haríamos del mundo un lugar mucho mejor. Aquí tenéis la prueba de que no tiene por qué ser más caro.

Dicho todo esto, os recomiendo muchísimo visitar este lugar si estáis en Bogotá, probar estas arepas riquísimas y diferentes (por 6800 pesos, unos 2,5€), y mirar a los imprevistos en el viaje como oportunidades para descubrir nuevos lugares, nuevas historias y a veces, nuevos sabores.

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*