Iris Rangil 30 Ene 2017

Destino: Algún día

Si hay algo que viajar aporta a nuestras vidas es el poder de reflexionar gracias a todas esas imágenes que se clavan en la retina y a esas historias que permanecen en la memoria. En algunos momentos, el viajero sueña con que el destino sea “Algún día”. Algún día como el lugar donde todo esté bien.

Regreso de Ciudad Perdida, también conocida como Teyuna, en el Departamento de Magdalena, Colombia. Revelo las fotografías que he tomado en el trekking de 4 días que he realizado (una experiencia de otro mundo que pese al mal clima y las caídas, recomendaré hasta que tenga memoria y uso de razón). Estoy viendo las imágenes que me deja esta aventura y me emociono.

Ciudad perdida

Antonio y Luis me sonríen mientras ayudan a sus padres a preparar zumos de naranja para todo el grupo.

Vuelvo a la infancia. A la adolescencia. A la edad adulta, en la que me encuentro ahora (aunque mis hermanos digan que sigo siendo una teenager la mayor parte del tiempo y yo quiera seguir siendo una niña). Regresando a todos estos estados, me doy cuenta de que hay una frase que siempre se repite. “Algún día…”

“Algún día seré futbolista sin que nadie se dé cuenta de que soy una niña y jugaré contra el Real Madrid en el Bernabéu, vistiendo la camiseta del Numancia.” (Ese era uno de mis pensamientos recurrentes en la niñez, a modo de sueño).

“Algún día ése chico que no para de meterse conmigo en el instituto dejará de burlarse de mí” (Otro de los deseos en mi mente en la adolescencia).

“Algún día escribiré un libro, tocaré el piano y la batería, sabré bailar 5 estilos de danza diferentes…”. (Estos son sueños de siempre, de toda la vida, que se han intensificado al llegar a mi edad adulta).

Después de esto pienso en el viaje que estoy realizando ahora, un viaje inmenso no sólo en distancia y duración, sino también en momentos difíciles de describir que voy cargando en la mochila. Tras haber invertido ya un mes en él, me doy cuenta de que ese “algún día…” está cambiando. El destino de mi vida se quiere convertir en “algún día”, pero no tiene que ver conmigo ni le sigue ningún sueño personal. Veo esta foto de “niño” (le he preguntado su nombre y me ha respondido “niño”, pero sé que es una niña por los collares) y quiero pensar que algún día será un día en el que todo esté, simplemente, en su lugar. Incluyéndole a ella.

Ciudad perdida

Porque al comenzar este viaje me escapé de un mundo y encontré otro que a veces me gusta menos pero en el que siento que puedo hacer más. Y el que era antes mi mundo se va convirtiendo en algo que me aterra un poco, que tiene herramientas y avances suficientes para reeducar las mentes más obsoletas y sin embargo sigue dedicándose a retroceder, retrogradar, discriminar. Un mundo del que muchas veces no quiero escuchar más noticias.

He pensado en aislarme en la música, la danza, en las sonrisas de la gente, he pensado en retirarme y quedarme a vivir en la Ciudad Perdida porque quiero jugar al fútbol con porterías de maderas irregulares, sin ángulos rectos, sin una vida cuadriculada, rodeada de niñas y niños que corran entre carcajadas.

Ciudad Perdida Colombia

Me encantaría contarle al chamán de este pueblo indígena que las mujeres también pueden ir a la escuela porque cuentan con las mismas capacidades que los hombres… Que no sólo debería tener en cuenta la inteligencia de los niños para decidir cuáles pueden estudiar y cuáles no. Que la educación debería ser para todos…

No quiero creerme mejor ni más lista que nadie, no quiero cambiar culturas ni costumbres… Sé que hablo de utopías, pero al menos siento que a todos nos debería quedar un hilo de voz para recordar que queremos todo esto, porque aceptando que nada va a cambiar es como jamás cambiará nada.

Selva - Ciudad Perdida

Me gustaría que este mundo se reencontrase con lo que parece que nunca fue. Un mundo de personas diferentes que en la riqueza de su diversidad, puedan ser “iguales”. Iguales en derechos.

Hombres y mujeres. Que no haya ricos ni pobres. Que nadie más me pida un dulce, no porque me moleste que alguien se acerque a mí pidiendo algo, sino porque no lo necesite; que nadie más tenga que aprender la palabra comida en otros idiomas para tener más posibilidades de llevarse algo al estómago cada día. Que con una sonrisa tengamos acceso a todo lo necesario… Ni más ni menos. Lo necesario. Pero lo necesario es tan subjetivo, que se me saltan las lágrimas.

Comida Ciudad Perdida

Yo he vivido varios años creyendo que necesitaba un móvil de última generación y cuando terminé esta experiencia de 4 días habiendo dejado mi teléfono en el hostal donde me alojé antes de comenzar el trekking, tenía pánico de volver a encenderlo. No quería saber nada de él.

Sé que no soy la primera en escribir y reivindicar un mundo mejor, y que es fácil plasmarlo de esta manera, escribiendo. Después las palabras se las lleva el viento y todos cometemos errores y hacemos que el planeta sea este lugar injusto que es.

Aún así, me han traído aquí para que escriba lo que siento. Y no podía terminar la experiencia en Ciudad Perdida sin añadir todo esto, sin decir que creo firmemente que viajar hace a las personas mejores seres humanos.

Yo necesitaba este viaje. Todo el mundo lo necesita.

Y un instante como el de esta foto. Con su minuto de antes, y su minuto de después.

Indígena Ciudad perdida

Quiero creer que si todo el mundo hiciese un viaje así, encontraríamos un “algún día” mucho más generoso que ese “algún día” egoísta que sólo pide deseos para uno mismo.

Hoy necesito creer que ese algún día que veo en los ojos de Natalio, va a ser un lugar que podamos visitar todos temprano.

Ciudad perdida

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5 comentarios en
“Destino: Algún día”

    1. Iris Rangil
      Iris Rangil Autor

      Muchísimas gracias María, a veces nos olvidamos que es más necesario escribir sobre lo que se siente que sobre lo que se ve. Al final creo que los artículos que más remueven a la gente son los que hablan sobre sensaciones, porque son los más sinceros. Me alegra de corazón que te haya emocionado, ¡un abrazo!

  1. Isabel

    Me encanta seguir descubriendo sentimientos profundos dentro de tus profundos sentimiento!!! Gracias Iris por enseñarnos la vida y las otras muchas vidas!!! Siempre estamos a tiempo de aprender!!!

    1. Iris Rangil
      Iris Rangil Autor

      Y a mí me encanta ver que hay personas que no dejan de leer y comentar lo que escribo, ¡muchas gracias Isabel! Como tú bien dices, siempre estamos a tiempo de aprender y me hace feliz pensar que puedo estar transmitiendo algo al mundo. ¡Un abrazo!

  2. Mónica

    ¡Hola Iris!
    Ha sido un placer leer tu artículo. Me ha removido por dentro. Todavía hace falta más gente que escriba, sienta, piense y reivindique que tiene que haber un mundo mejor que este. Para todos y en todos los sentidos. Sin pretensiones y sin creer que mi vida es mejor que la de los demás por tener más o menos. El mundo será mejor cuando las oportunidades sean la mismas para todos. ¡Un saludo!

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