Curro Prieto 26 Oct 2016

Cómo deslumbrar con sólo siete colores

Sentí aquella noche de sueño como el más veloz de los parpadeos. Eran las 3:30 de la madrugada y reconozco que me dolió en alma tener que salir a la fría noche Cuzqueña. Poniendo a prueba mi fuerza de voluntad me armé con todas las capas de ropa de las que disponía y salí a la calle poniendo dirección a la Plaza de Armas. Era un día especial, era un día feliz, era el día en que iba a vivir mi última historia en el país que me vio nacer como aventurero.

El microbús esperaba junto a la acera y pronto empezamos a rodar en dirección al norte de la ciudad. Ese día tocaba conocer la montaña de los siete colores, conocida por los nativos como Vinicunca, un lugar de peregrinaje para miles de viajeros que ha adquirido una increíble popularidad en los últimos años debido a la sorprendente imagen que se consigue ver desde la cima a la que nos dirigíamos aquella mañana. Hoy en día la influencia de las redes sociales es tan férrea que puede conseguir arrastrar grandes masas de gente a ciertas zonas antes no tan frecuentadas con tan sólo una foto. Este es el caso de la también conocida como “Rainbow mountain” o Montaña arco iris.

foto_almuerzo

Tras unas tres horas de viaje llegamos al pueblo de Ocefina. Saltaba a la vista que nos encontrábamos en una zona puramente rural. Después de haber pasado un mes en Perú puedo decir que aquel fue el mayor ejemplo de natividad del que he podido ser testigo, la gente que pudimos ver era auténtica, rústica y es indudable que generaciones y generaciones de peruanos llevaban mucho tiempo poblando aquella zona, sin grandes lujos, viviendo de la tierra y luchando cada invierno contra un frío infernal. Y sin embargo parecían felices. Tratándonos como a uno más demostraron ser portadores de la energía y la amabilidad más sinceras y aunque no estuvimos demasiado tiempo, yo personalmente me sentí realmente cuidado. Pronto tuvimos que irnos y tras despedirnos agradecidos, volvimos al coche.

foto_mujerAquel día el objetivo de nuestra salida se encontraba a 5000 metros sobre el nivel del mar y la caminata comenzaba a 3000. La altura sería de nuevo el mayor de mis demonios. Cuando llegamos al punto de partida me sorprendió descubrir que ese tramo ya era una preciosidad, allí estaba el Ausangate: un enorme pico nevado que nos recibía al llegar, blanco, cristalino, puro hielo levantándose ante nosotros. Justo debajo comenzaba el verde más intenso, las llamas y los caballos pastaban en la entrada al valle de la Cordillera del Vilcanota y los perros corrían a nuestro alrededor como queriendo indicarnos el camino correcto. Sin más dilación, comenzamos a andar hacia el horizonte montañoso.

foto_llama-observando

 

ilustacion_llama

foto_llama-de-frente

La salida fue cauta y tranquila pero pronto se empezó a endurecer, cada metro me producía la sensación de estar robándome el aire, y así era, conforme avanzábamos el oxígeno disminuía en pos de la altura. Aún con ese hándicap el recorrido era impresionante, la postal más conocida se encontraba al final del camino pero eso no consiguió nublar la belleza espectacularmente llamativa del resto de la senda. Era alucinante como surgían como en una intuitiva acuarela múltiples colores que los minerales y las numerosas piedras sedimentarias conseguían sacar de la tierra. Durante el paseo pudimos ver incontables grupos de alpacas probando de la hierba fresca que brotaba del suelo. Había también numerosas casas de piedra y adobe, poblados enteros viviendo en las laderas de la montaña donde gente ruda y morena paseaba y trabajaba los campos deteniéndose bajo sus sombreros de paja para observar cómo llegábamos desde lejos para visitar sus tierras.

foto_paisaje-y-grupo-de-llamas

ilustracion-sen%cc%83ora-bebe

foto_yo-y-campesinos

Los últimos mil metros fueron duros, definitivamente no resisto bien las alturas. Paso a paso fuimos escalando cada metro que nos separaba del objetivo. Las caminatas me han enseñado ciertas cosas en este viaje, no es importante el cuando, lo importante es llegar y si no puedes ir a mil por hora, tranquilo, la constancia te llevará al mismo punto que al más veloz, no son los 100 metros lisos, al igual que en la vida, he aprendido que el paso a paso te hará lograr lo que te propongas. Saca tu mejor sonrisa, no dejes de avanzar y respira profundamente en cada descanso. Un mes atrás aterricé en Lima lleno de miedos y de inquietudes y hoy estoy aquí subiendo más alto que nunca en mi vida. Seis meses atrás ni si quiera podía imaginar con pisar más allá del charco. Viajar te enseña, te motiva y te engrandece. Día a día. Metro a metro. Paso a paso. Y llegamos.

Llegamos a la cima. El frío era increíble y nos daba igual porque frente a nosotros se hallaba la mejor ilustración que se puede ver, un gozo para la vista y la memoria, premiada por la National Geographic como uno de los 100 lugares que visitar antes de morir y diseñada por la mejor artista de todos los tiempos, la naturaleza. Como en un cuadro del museo más prestigioso, una montaña con dos caídas hacia cada lado dibujaba líneas de colores entremezclados y formas increíbles. Uno realmente se pregunta de donde sale toda esa imaginación y como un ente invisible e involuntario es capaz de crear tanta belleza. Mi conocimiento acerca de la teoría del color se ve trastocado cuando contemplo estas maravillas, la gran Madre es puro talento, no tiene carrera, no ha estudiado cuatro años en ninguna Universidad y sin embargo siempre va a tener más fuerza, poder y creatividad que cualquier ser humano. Supongo que será la experiencia. Cuando la imagen había sido grabada a fuego en mi retina, un pequeño copo de nieve me toco la cara, el blanco se sumaba a la fiesta y los colores se nublaron como en un sueño. Aquel fue el último obsequio del Perú, en señal de despedida. Decidimos volver cuando el frío y el viento se unieron traspasando todos los tejidos de nuestros abrigos.

foto_montan%cc%83a-de-colores

El camino de vuelta fue de reflexión. Amigas, amigos, aquel fue un mes inolvidable. Perú fue mi puerta en Sudamérica, la familia que te recibe, la película en la que grabé mi historia y el lugar donde en cierto modo crecí como aventurero. Soy consciente de todo lo que me queda por vivir en este viaje y más adelante, pero nunca estaré lo suficientemente agradecido al modo en que me trató el pueblo de los incas.

ilustracion-montan%cc%83a-de-colores

Veía pasar los coches en dirección a Cuzco y solo podía repasar los momentos ya vividos. Al día siguiente volaba a Isla de Pascua. Esto ha sido Perú y Destino Sudamérica continúa haciéndonos soñar y disfrutar a través de gente como yo, próximamente en Chile. Esto existe, no está tan lejos, es parte de tu mundo. Nos vemos pronto, muchas gracias por haberme seguido hasta aquí.

 

Mi TOP 3 recomendaciones 

Mercado de San Pedro: 

Bembos: No podía irme de Perú sin comentar lo que me llamó la atención este negocio. En el pasado Coca Cola tenía como gran competidor a Inka Cola hasta que con el paso del tiempo terminó comprándola por la imposibilidad de superarla en ventas. Hoy en día McDonalds y Burger King tienen a Bembos, una gran cadena de comida rápida para mi gusto de más calidad y con un sabor distinto. Al ser sólo peruanas hacen hamburguesas como la patriota, sólo con productos de la tierra. Muy rico y digno de probar al menos una vez si te gustan las hamburguesas.

Vida nocturna en Cuzco: la mejor noche de la que he disfrutado en todo el viaje. Comenzábamos cenando en hostels (en lugares como el Loki la fiesta es loquísima, a veces hay música en directo y casi siempre hay planes nocturnos organizados) y después de horas, cerveza tras cerveza, todos acabábamos yendo juntos a bailar a cualquier local. Uno al que fui en dos ocasiones se llamaba el Sky Discoteca, pero hay muchísimos. Viajeros de todas partes del mundo cantaban y bailaban durante toda la noche y hasta el amanecer. Increíblemente divertido.

Mercado de San Pedro: un enorme lugar para comprar todo tipo de recuerdos artesanales del Perú. Desde colgantes incas hasta los típicos ponchos peruanos. Además de artesanía también era una lugar excelente para comer de forma generosa y barata. No puedes perdértelo si pasas por Cuzco.

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

4 comentarios en
“Cómo deslumbrar con sólo siete colores”

  1. yeni margot lloclle huamanhuillca

    Hermosa experiencia la que cuanta. Todos los lugares hermosos de nuestra ciudad del cusco tienen una historia hermosa por ejemplo. La historia de la Montaña de 7 colores o también llamado Vinicunca, cuentan los pobladores del lugar cuentan que Salkantay y Ausangate eran hermanos, que vivían en Cusco, y después de una sequía, decidieron aventurarse en tierras extrañas para salvar a su pueblo. Salkantay se fue al norte y encontró la selva y el amor prohibido de Verónica y muchos problemas. Ausangate se fue al sur, altiplano y encontró gran producción y desde el altiplano mandaba papas, carne de camélidos y maíz. Solo así pudieron salvar el pueblo del Cusco. Esta es el relato de los pobladores. Para ir de caminata a este lugar es una buena elección no se arrepentirá si necesita más información sobre Vinicunca les recomiendo visitar a este sitio http://www.vinicuncaperu.com/es/

  2. nijael-

    Visita este hermoso lugar La montaña de 7 colores es impresionante aprovecha en viajar este lugar que es lo máximo que recién se está haciendo conocido pero sin embargo está generando muchas vistas. yoo la pase increíble

  3. Roxana- Vinicunca Peru

    Me gusta este post increíble. La montaña de siete colores cuidemos esta belleza natural que con su auténtica naturaleza es capaz de impresionarnos esta montaña de arcoiris está a pocas distancias del sagrado Apu Ausangate

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*