Marta Rodríguez 05 Jun 2015

Coroico y Tocaña, os llevo conmigo

La mayoría de las veces llegamos a los lugares marcando la estancia, determinando desde el principio los tiempos de entrada y salida del destino. Llegué a Coroico pensando que me quedaría dos días y ya llevo cinco. Hay sitios que abiertamente te invitan a que te quedes, te tratan bien, te enganchan. Yo simplemente me dejo querer.

Este lugar es un sentimiento de paz entre montañas. Reina el agua que cae de las cascadas y el son de los pájaros y animales de la zona. Desde aquí realizamos nuestra expedición en bicicleta y toda la adrenalina que nos ha proporcionado ha pasado a ser la más gloriosa calma.
Portada
El lugar perfecto para los amantes de la naturaleza y la aventura. Podemos hacer diferentes tour conociendo la fauna, visitar las artes de Monte Carlo, Zip Line con vistas espectaculares de la zona de los Yunga, Canyoning descendiendo las exuberantes cascadas, piscinas naturales y trekking por las montañas. Verde que te quiero verde. Me hospedo en el hostel Sol y Luna, en lo alto de la montaña. Hay varias opciones por el centro de Coroico, pero las vistas, camping y cabañas que ofrecen aquí, son mágicas.
Coroico
Para morir de amor, tienen que conocer la Comunidad Afroboliviana de Tocaña, esencia de la música y el baile de la saya. Los africanos llegaron como esclavos, muchos trabajando en las duras condiciones de las minas de Potosí. Orgullosos de sus orígenes y folklore, es imposible no dejarse cautivar por el inmenso espíritu y la pureza de la comunidad. Me quito el sombrero ante su grandeza.
Casas Tocaña
Tocaña celebra
Una villa colorida por el verde de las plantaciones, coca, café y fruta. Humildad, sencillez y autenticidad se respiran en el ambiente. Música y ritmo en las venas. Si tenéis la suerte de conocer algunas de sus fiestas, marcarán un antes y un después en vuestra visita. Podéis llegar caminando desde Coroico, aunque es un camino un poco difícil durante unas horas. También en bicicleta o colectivo desde el pueblo.
Tocaña
Sin duda dos lugares que han dejado huella en la caminata y que recomiendo con el mismo cariño que me han tratado a mí. Lan y Tam Airlines, gracias por darme las alas para llegar a estas tierras. La aventura de cultura itinerante continúa, pero a Coroico y Tocaña los llevo conmigo. Mochila en las espaldas y dirección a Titicaca.

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