Estela y Laura 17 Abr 2014

Cañón del Colca

Colca

Eran las 2:30 am que sonaba el despertador. Si, habéis leído bien, de la madrugada. Y es que nuestro bus directo a Chivay, la capital del valle del Colca, partía a las 3. Por fin un día que podíamos pasar por madrugadoras de acuerdo al horario español. Bien abrigadas y calzadas, salimos a la aventura. Hasta que llegamos al pueblo a desayunar pasaron aproximadamente tres horas, pensareis que aprovechamos para dormir, pero ¡error! Las serpenteadas curvas del interminable puerto de alta montaña, los adelantamientos temerarios entre camiones y la velocidad que cogía aquella combi, fueron los ingredientes que dejaron nuestros ojos abiertos como platos por un largo tiempo. Aunque al final, dejamos descansar nuestros parpados deshaciéndonos del estrés.

Fue haciendo cima en el  puerto de Patapampa (a 4900 m de altitud) cuando nuestros oídos sintieron algo y nos avisaron para abrir los ojos. Ahí estaban: los volcanes mas cerca que nunca. El paisaje había cambiado por completo, sobre todo porque ya se hacia de día, y el verde de los prados comenzaba a relucir. Al llegar al pueblo de Yanque, nos estaban esperando en un precioso restaurante con los brazos abiertos, y el desayuno preparado, todo amenizado con un tipo de música completamente nuevo para los oídos: era una mezcla entre reggaetón, electrónica, quechua, chino y que se yo. Para que os hagáis una idea, sonó el opacandalstyle humaguaqueño. Aquí probamos el jugo de quinua cultivada en las terrazas de alrededor, ya os contaremos mas adelante acerca de los dos poblados incas que determinaron tal paisaje. La verdad que el sabor  del jugo era peculiar, dulce a la vez que soso y con una textura un tanto gelatinosa: viscoso pero sabroso, como dirían Timón y Pumba.

Sin perder mucho tiempo, seguimos el camino, esta vez con mas rayos de sol que coloreaban los alucinantes paisajes que nos rodeaban. Al volante Guillermo, que seguía sin quitar el pie del acelerador, pero esta vez por caminos de cabras, en los que pasan riachuelos grandes y el acantilado se asoma a saludarte cada vez que comienzan a adelantarse los autobuses. Menos mal que subieron la música y así el hilo musical de cantos quechuas acompañaba los asombrosos paisajes.

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Por el camino pudimos conocer a John, un joven australiano que va a viajar durante un año por todo América; a Christina, una alemana montañera que iba enlazando trekkings por todos los andes y a Cecile, una tímida francesa que viajaba tres semanas por Perú. Así que entre risas llegamos al primer destino: la cruz del Cóndor. Maravilloso lugar al que todo aquel que pare sus pies cerca de Arequipa ha de visitar.

Como podéis ver, es aluciflipante. Respiras aire puro, te sientes diminuto delante de tan imponentes montañas, el sol te descubre la belleza del lugar… Y si tienes suerte, eres galardonado con el vuelo de los Cóndor, minutos en los que tu mirada no quita ojo de esas majestuosas alas, y solo te das cuenta de la cara de embobada que se te ha quedado cuando se te cae la baba.

mirador del condor

Abrumadas seguimos el camino hasta Cabanaconde, el ultimo pueblo del valle. Aquí los Cabanas se situaron en la parte baja, donde las terrazas y bancales son mas extensos, cercanos al rio, y por tanto, idóneos campos para frutales y verduras. El cultivo principal era y es el del maíz. De hecho, el maíz mas caro del Perú es este, que solo puede ser cultivado en esas tierras, a esa altitud, y regado con el agua del valle, las aguas del yucayuca. El maíz cabanito. Rico, nutritivo, digestivo y con cero colesterol. Además también son ganaderos y artesanos. Lo que les convierte en icono turístico. Seguimos el camino por Maca, con parada en el mirador de Autaguilqui. Donde comienza el cañón del Colca y desde donde nos quedamos enamoradas. Aquí pudimos observar la laguna encantada, o laguna misteriosa.

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Recibe este nombre pues durante el transcurso del día va cambiando su color, desde rojos a verdes y azules morados. Además, cuenta la leyenda, que aquellos que se acercaban o se acercan de noche a sus aguas quedan atrapados por ellas. Lo que interpretan como vidas que se toma la Pachamama a cambio de que utilicen sus tierras y sus recursos. Pues estas culturas, están vinculadas a l a Madre Tierra. en tanto que, el dios de la cultura cabani es el monte Hualca-hualca que les proporciona el agua para sus tierras.

La otra cultura de este valle la componen los Collaguas, que se situaron en las zonas mas altas del valle, por lo que dedicaron sus cultivos al grano, cereales principalmente. Estos se diferencian de los cabanis pues tienen la cabeza mas alargada que achatada y sus ropajes están mas bordados.

Finalizamos la ruta pasando por Yanque y tomando el almuerzo en Chivay. Antes de la hora del almuerzo, paramos por unos baños termales. Aquí llego nuestro desencanto. Pues encontramos un complejo hotelero que rompía completamente la estética del lugar, desentonaba con cada cosa que habíamos visto durante todo el día. Allí los paisanos viven en casitas pequeñas, la mayoría siguen siendo de adobe o de piedras del rio, cuidan sus tierras y viven para ellas. Y de repente, entre tanta paz y armonía te encuentras un resort al lado del rio, todo un lujo que muchos pagarían, y que pagan claro esta. Cosa que nos dolió mucho, ver tan sumamente cerca las dos caras de la moneda. Aunque no dejamos de seguir asombradas por la naturaleza que seguía acompañándonos y que esta vez nos regalaba el vuelo de un halcón y su polluelo: todo un espectáculo como el pequeño rondaba los rodeos de la madre.

calle de Chivay

En el regreso, tuvimos un camino amenizado por todos los fenómenos meteorológicos que existen. Sol radiante, tormenta cargada de gigantes truenos y relámpagos, lluvia a jarrones y nieve de un momento a otro. Y en medio de todo, las alpacas, las llamas y las vicuñas, que por cierto, solo estas ultimas son salvajes y no domesticas.

Nuestras piernas casi no se sujetaban en pie cuando hemos puesto los pies de nuevo en Arequipa, pero una noche larga de bus nos espera hasta nuestra siguiente parada. Así que hemos necesitado la ayuda de un litro de café para aguantar hasta la partida del bus. Hoy ha sido un largo día de contrastes, reflexiones, emociones y sobre todo colores. Espero cerrar los ojos ahora para dormir, poder trasladarme a esos colores y revivir la paz que nos han transmitido.

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8 comentarios en
“Cañón del Colca”

  1. titi isabel

    Qué envidia dais. Que sepáis que la Quinua se está cotizando mucho, por sus muchas propiedades alimenticias y nutritivas. Besos

  2. Estela

    Qué paisajes tan alucinantes!!!
    En la primera foto parece que Estela quiere imitar el vuelo del cóndor.

    Qué alucinante!! Nada comparable con lo que habéis vivido hasta ahora, verdad?

  3. Paloma

    ¡Jooo! después de leer todas las aventuras que habeis tenido hasta ahora, por minutos , que digo ahorriiitaaaa mismo, ahoritaaaaa mismo saldría volando ,para poder ver esas maravillas…..

  4. Sara

    Os costaria respirar tan arriba no? jajaja estais hechas todas unas aventureras!!!! Ni 4900 m os tiran para atras!! Seguir asi, no dejeis ningun sitio sin ver que luego nos lo teneis que contar con todos lujo de detalles para que podamos soñar con esos lugares desde aqui!!! Un besazo pa las dos!

  5. Patry

    Loquitas!!! Vaya aventuras tan geniales estáis viviendo, me gusta como vais describiendo todo lo que vais viendo y haciendo, Perú parece increíble!!. Seguir disfrutando de este viaje tan emocionante!!. Seguiremos leyendo vuestras aventuras

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