Iosu Lopez 11 Nov 2015

Belém, el portal del Amazonas

Conocer el Amazonas, navegar por sus aguas y explorar su selva. Sin duda algunas de esas cosas que deberían estar en la lista de todo aventurero, y en nuestro caso, también un sueño de infancia de cuando aquellas mañanas de domingo nos sentábamos con el desayuno a dejar volar la mente con promesas de viajes lejanos gracias a un programa llamado “La Ruta Quetzal”, en donde unos niños viajaban por Sudamérica.

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Puerto pesquero

Y así de repente llegamos a Brasil, casi un continente por sí mismo si tenemos en cuenta su extensión y el número de personas que viven en él. Estábamos en Belém do Pará, conocido también como el portal del Amazonas, preparados para empezar nuestra aventura por el río más caudaloso del mundo y uno de los de mayor extensión. Es sin duda uno de los momentos del viaje, remontar el Amazonas desde Belém a Manaos.

Mercado Ver-o-Peso

Mercado Ver-o-Peso

Por muchas razones, Belém estaba llamada a ser una ciudad de paso en donde no pararíamos más que un par de días para comprar provisiones para nuestro viaje, y sin embargo, la ciudad nos conquistó. No fue un amor a primera vista, ya que la falta de disponibilidad de barcos que navegasen la ruta retrasó nuestra partida y nos obligó a quedarnos más días de lo previsto. Fue así como descubrimos algunos de sus encantos.

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Vendedor en la lonja de pescado

Uno de los principales reclamos turísticos es el mercado Ver-o-Peso, situado al lado del malecón cerca de la plaza del reloj inglés, un bullicio continuo de personas desde los primeros rayos de sol y unos de los principales centros neurálgicos de la ciudad. Ver-o-Peso es conocido por ser el mercado al aire libre más grande de América Latina y la fama le hace justicia. Allí entre los múltiples y variopintos puestos que adornan el mercado, puedes encontrar todo tipo de peces del Amazonas como por ejemplo el Pirarucú o el Tambaquí, frutas coloridas y exóticas como el Açaí (fruto del Amazonas muy rico en vitaminas), además de pociones o esencias que prometen dinero, amor y hasta el vigor sexual del Amazonas.

Tía Coló (izda), una de las vendedoras más famosas de pócimas, con una clienta

Tía Coló (izda), una de las vendedoras más famosas de pócimas, con una clienta

Si hay algo que merece la pena probar en Belém es el Açaí. Las bayas de este fruto silvestre de color morado son uno de los tesoros más preciados de la gastronomía brasileña. Crecen en la selva amazónica, y antiguamente suponían el alimento principal de la dieta de los indígenas. Nosotros tuvimos la oportunidad de probarlo en algunas de sus variantes, ya que se consume en estado puro, mezclado con leche o con azúcar. Es un alimento muy saludable y con muchas vitaminas, muy utilizado para medicamentos naturales para la piel o para mejorar la digestión. Lo cierto es su sabor es muy particular y no a todo el mundo le gusta.

Açaí con farinha de mandioca o goma de tapioca

Açaí con farinha de mandioca o goma de tapioca

Durante nuestra visita nos hospedamos en un hostal donde nos acogieron en familia. Y nunca mejor dicho, porque Breno y Fernando junto con sus padres regentan Belém Hostel. Muy céntrico, situado cerca de la Praça da República, es un lugar donde todo es posible, ya que a las diferentes nacionalidades de los viajeros que allí paran, se unen también los talentos de estos, como nos sucedió con el caso de un chico argentino. Juan Manuel, un chef de cocina con el cual compartimos dormitorio durante algunos días, cocinó para todos nosotros platos típicos de la cocina árabe, japonesa e italiana por un módico precio. Todo un restaurante de estrella Michelín de bajo coste.

En Belém tuvimos además la posibilidad de visitar Ilha do Combú. Para ello salimos de uno de los puertos al sur de la ciudad y tras recorrer unos 20 minutos en barco llegamos al portal de la selva amazónica, el inicio del pulmón del mundo. La principal actividad económica de la isla es la extracción de Açaí. Allí también pudimos visitar la Quinta da Nena, una plantación de cacao orgánico en donde producen chocolate de manera artesanal.

Fruto del cacao

Fruto del cacao

Tampoco descuidamos el ocio en la capital del estado de Pará. Tuvimos la oportunidad de visitar a Estaçao das Docas, un antiguo muelle renovado en donde hay locales para poder sentarse y disfrutar por ejemplo de una refrescante Amazon Beer de sabores tan dispares como Bacurí, Pripioca, Taperebá o Açaí. Otras posibilidades son Palafita, lugar de moda en la ciudad en donde se realizan conciertos de música en directo a la vera del río.

9.-Belém-paseo-maritimo-Estacion-Docas

Paseo marítimo en la Estaçao das Docas

Pero de entre el amplio abanico de posibilidades que ofrece la ciudad, no podemos olvidarnos de su centro histórico. Belém, fundada por los portugueses con el nombre de Feliz Lusitania, fue un enclave estratégico para controlar la navegación por su situación en la desembocadura del Amazonas. Por eso, además de las típicas casas coloniales de azulejos, es posible visitar la catedral metropolitana da Sé y el Forte do Presepio, conocido comúnmente como Forte do Castelo.

Habitante de Belém

Habitante de Belém

Y desde esta fortificación, entre las almenas que protegen sus murallas, nos despedimos de Belém contemplando un atardecer de colores claros que pintaba el cielo del Pará mientras alimentábamos nuestras ganas de aventura. Estábamos listos para el Amazonas, listos para zarpar y soltar amarras.

Iosu y Alberto en el puerto pesquero de Belém

Iosu y Alberto en el puerto pesquero de Belém

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