Gabriel Huete 19 Mar 2014

Aquí estuvo España

Hoy ha vuelto a temblar la tierra en Chile, esta vez en el Norte, en Iquique y con una magnitud considerable: 6,7 Richter. Pocas horas después ha habido dos réplicas más en Pichilemu, la zona central, que han superado los 5 grados, y multitud de réplicas menores, hasta 50, por encima de 3,5 Richter. Las radios y televisiones alertan que el SHOA, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada Chilena, ha puesto en marcha una evacuación preventiva por alerta de tsunami entre Arica y Tocopilla, poniendo en vilo a 100.000 personas que han tenido que abandonar la franja costera y retirarse hacia el interior. Aquí se lo toman en serio cuando la tierra se pone a temblar, y no es para menos ya que Chile posee todo un record sismológico: el mayor sismo registrado de la época moderna se produjo precisamente en Valdivia, donde acabo de estar en 1960, y dicen que los sismógrafos se rompieron al alcanzar los 9,5 grados. Tal fué su potencia que creó un tsunami que llegó hasta las costas de Hawaii y Japón y provoco la entrada en erupción del volcan Puyehue.

Desde hace algo más de una semana, cuando estaba en Santiago y se produjo el temblor de 5,5 grados que me hizo saltar de la litera, el SHOA ha subido el nivel de riesgo y yo he empezado a prestar más atención a estos fenómenos de la naturaleza por los que hasta ahora no me había interesado lo más mínimo.

Por fortuna hoy estoy bien lejos del Norte. Hace apenas dos días que de la mano de LATAM Airlines regresé a Punta Arenas, capital de la región más austral del país. En una semana será mi cumpleaños y he decidido pasarlo en la que es para mi la región más espectacular y bonita de Chile: Magallanes y la Antártida Chilena.

Hace algo más de un mes, cuando estuve aquí por primera vez, tuve que pasar Punta Arenas de largo por falta de tiempo pero la ciudad y sus alrededores tienen mucho que ver, y hoy los hados del destino han conjurado para que mi día sea casi mágico.

Mi primera visita es para el cementerio municipal, que como un libro de historia cuenta en silencio el relato de la colonización contemporánea de Punta Arenas. Las familias más importantes de finales del S. XIX, que dieron nacimiento a la Punta Arenas moderna tienen aquí sus mausoleos igual que en la cercana Plaza de Armas tienen sus mansiones: Sara Brown, los Menéndez-Behetys, las familias Blanchard y Kusanovic, los Menéndez-Montes reposan entre cipreses monumentales en el que califican como uno de los 25 cementerios más bonitos del mundo.

Siguiendo por la Avenida Bulnes en dirección a la Plaza de Armas me detengo a visitar el que dicen es el mejor museo etnográfico de las tribus patagonas que se encuentra en Chile: el Museo Salesiano Maggiorino Borgatello. Fundado por la orden Salesiana en 1893, recopila las manifestaciones sociales, culturales y los usos y costumbres de los Aonikenk, Selk’nam, Kaweskar y Yaghanes, así como el destino que éstas cuatro etnias patagonas siguieron a la llegada de los colonizadores occidentales. Gran parte de las colecciones que se pueden ver corresponden al ímprobo trabajo realizado durante más de 50 años de expediciones y viajes a Patagonia y Tierra del Fuego del explorador, alpinista y misionero salesiano, Padre Alberto de Agostini. El museo es en suma buenísimo y una parada necesaria para los que quieran conocer la historia nativa de la región y su posterior colonización occidental.

Pasado el museo salesiano, la Avenida Bulnes, eje principal de la ciudad, se llena de tiendas y se convierte en el paraiso del shopping de Punta Arenas, si bien y para mi fortuna, al ser hoy Domingo casi todas están cerradas. La Avenida Bulnes se convierte en la calle Bories y llega a la Plaza de Armas, que aquí se llama de Benjamín Muñoz Gamero y que es para mi, una de las Plazas Centrales más bonitas de todas las que he visitado en Chile. Alrededor de la Plaza se alzan los que un día fueron los palacios de las familias pioneras principales de Punta Arenas: el de Alejandro Menéndez Behety, José Montes, Juan Blanchard, José Menéndez (el español al que llamaron “el rey de la Patagonia”) y la espléndida mansión de Sara Braun, construcciones todas del siglo pasado en arquitectura colonial europea, y que hoy en día han pasado a ser, en su mayoría, sedes de bancos y edificios del Gobierno.

Es sin embargo el monumento central a Hernando de Magallanes la principal atracción turística de la Plaza, en cuyo fuste se ve la figura de dos indígenas opuestos el uno al otro y una sirena que sostiene los escudos de Chile y España, mientras en lo alto, Magallanes otea el horizonte sobre la cubierta de su Nao Victoria.

 

Manda la tradición besar el pié derecho de la escultura de bronce de uno de los indígenas si se desea regresar a tierras patagónicas, y mientras yo lo intento al mismo tiempo que me hago un “selfie”, veo por el rabillo del ojo cómo se acerca una BMW R1200GS último modelo con matrícula de España, y seguida de cerca por dos cámaras que la filman.

Resulta que éstos tres tipos que se cruzan en mi día son un trio de Ases: el de la moto es Miquel Silvestre, aventurero español y escritor que se ha dado la vuelta al mundo en su moto haciendo documentales y que sigue impenitente recorriendo kilómetros y escribiendo libros. El segundo de ellos es Heber Orona, también escritor, argentino y un máquina de la montaña; Klimanjaro, Aconcagua, Everest, Mc Kinley, Elbrus, Carstenzs, Mt. Vinson han pasado todas bajo sus botas, trabajando actualmente como guía de alta montaña en el Aconcagua. Y el benjamín de la expedición es Antonio Pires, más conocido en la música española como Tonino Parker, guitarrista del grupo extremeño de metal y hardcore Cárnica, y camarógrafo profesional. Los tres se están pegando un viaje monumental por toda sudamèrica y centroamérica filmando un documental en pos de las huellas de exploradores españoles para “La aventura del saber” de TVE2.

Miquel, Heber y Antonio me invitan a unirme a ellos en la aventura y juntos vamos a visitar uno de los lugares más tristes y desoladores de la historia de la exploración española: Puerto del Hambre.

Port Famine (Puerto del Hambre) 53°38’00”S. 70°54’00”W:

Cuenta la Historia que tán sólo 16 años después del descubrimiento del Estrecho por la flota de Magallanes y Elcano (1520) y tras el desastre que supuso la posterior expedición de García Jofre de Loaísa (1525-1536), los españoles abandonaron la ruta de Magallanes por “impracticable”, anunciando que “una mole de piedra, arrastrada por las tempestades” había taponado el estrecho.

Algunos años más tarde (1578), y aprovechando éste abandono de la Corona Española, el pirata inglés Francis Drake cruza el Estrecho de Magallanes y arrasa las colonias españolas desde Valparaíso a El Callao. Es entonces cuando Felipe II encomienda al navegante y soldado español Pedro Sarmiento de Gamboa, la fortificación y población del Estrecho para evitar el futuro paso de piratas y corsarios, poniendo a su mando una expedición de 23 naves y tres mil personas entre marinos, soldados, religiosos y colonos.

El 25 de Marzo de 1584 y con 338 personas, Pedro Sarmiento de Gamboa funda en éste desolado paraje de la costa de Bahía Buena, la Ciudad del Rey Felipe, levantando viviendas, almacenes, la casa Real y la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación.

Entre éstos pobladores había 2 franciscanos, 81 colonos (58 hombres, 13 mujeres y 10 niños) y el resto de soldados y marineros. Y aquí fueron abandonados a su suerte, según cuentan las crónicas, “trescientos treinta y ocho desdichados, malamente vestidos y peor calzados, con provisiones insuficientes, sin abrigos ni frazadas…”.

La siguiente noticia que tenemos de ellos es la del corsario inglés Thomas Cavendish, que tres años más tarde, el 10 de Enero de 1587 recala en Ciudad del Rey Felipe y se encuentra con un asentamiento “muy bien plantado” y habitado por cientos de cadáveres sin enterrar. Ante tal espectáculo, le cambia el nombre al actual de Port Famine (Puerto del Hambre) y abandona el lugar cuatro días más tarde, no antes de arramplar con todas las piezas de artillería que encontró en sus cuatro fortines.

Hoy en día, en Puerto del Hambre sólo quedan literalmente cuatro piedras de la que fué la Iglesia de Nuestra Señora de la Purificación, y un pequeño monumento en el que reza el epitafio: “AQUÍ ESTUVO ESPAÑA”.

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Un comentario en
“Aquí estuvo España”

  1. Juan

    Hola Gabriel qué tal? Me gusta mucho tu blog! Lo cierto es que uno de aquellos descubrimientos que uno hace de ocasión en ocasión, y que le acercan a uno desde lo cómodo de su salón hasta lo inhóspito de lo desconocido. Gracias por hacer volar nuestra imaginación y espero que lo sigas haciendo. Mucho ánimo!
    Además de felicitarte, me gustaría proponerte una pequeña colaboración. Estaré encantado de darte más detalles si me contactas!:)

    Saludos desde España!

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