Iris Rangil 30 Nov 2016

5 cualidades únicas de la gente colombiana

He decidido hacer una lista con las bondades que he encontrado en la gente colombiana durante mi viaje. Pero en vez de enumerarlas sin más, quiero poner ejemplos, retratos de personas que me han hecho llegar a la conclusión de que la gente colombiana tiene una esencia única.

1. La gente colombiana es especialmente querida. Me parece curioso que aquí usen la misma expresión que en Portugal para decir que alguien es agradable, amable, preocupado con los demás; es decir, que es querido/a. En España no usamos ese adjetivo, pero en Colombia sí y me encanta, porque es una mezcla de muchas cualidades bonitas.

Retrato de una colombiana muy querida: la puerta de Colombia me la abre Viviana, una mujer que me hace sonreír desde el primer instante con sus mimos convertidos en palabras. Es una de las recepcionistas del Alergia’s Hostel en Bogotá, mi primer alojamiento en Colombia.

Tiene esa manera de hablar de la gente de Colombia. Te llena de cariño desde el principio, y así te va conquistando: “Hola mi corazón“, “ahorita, mi amor”, “claro que sí mi reina”, “ya, mi vida”. Y ya está, ya la quieres tener cerca para siempre. Gracias por ser tan linda y tan querida, Viviana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

2. La gente colombiana es increíblemente valiente. Llevan toda una vida enfrentándose a situaciones difíciles, y aún así son capaces de seguir adelante y luchar.

Retrato de dos colombianas valientes: en “Quinua y Amaranto”, un restaurante de la Candelaria, veo la composición perfecta de una escena de cine, dos mujeres están hablando de negocios en una esquina del restaurante. La luz que entra es preciosa y me paso todo el tiempo de mi almuerzo pensando en cómo acercarme a ellas para preguntarles qué se traen entre manos. También pienso en lo bonita que sería esa fotografía tomada desde un punto exacto del restaurante, pero por desgracia llega la hora del cierre y la encargada tapa la ventana antes de tener tiempo de preguntarles a las señoras si puedo disparar, así que me quedo sin luz y sin foto. Se levantan, me levanto, nos separan 3 mesas y me atrevo a saludarlas. Puede salir mal, pero si les regalo una sonrisa mientras me presento, seguramente saldrá bien. Ese es el mejor pasaporte para hacerlo todo en esta vida.

Quinua-amaranto

Y así es, me sale tan bien que iniciamos la conversación y me cuentan el proyecto maravilloso del que ellas han estado hablando durante todo el almuerzo. Salimos del restaurante y comienza a llover fuerte, así que me invitan a buscar cobijo para poder charlar más. Elegimos la Biblioteca Luis Ángel Arango, uno de mis lugares favoritos de Bogotá, y “me conceden” una entrevista explicándome de manera más detallada todo lo que están haciendo.

Resumiendo bastante, desarrollan un proyecto social en Colombia con dos ejes transversales: el primer eje trabaja la recuperación de prácticas y saberes etnoculturales (tradicionales) y el segundo incide en la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible.

Uno se realiza en la zona oriente de Antioquia, donde más violencia y desplazamientos hubo por las guerrillas, y el otro en el borde urbano rural del sur de Bogotá. Presentan el proyecto en esta franja porque es una zona importante en la producción de alimentos y una reserva esencial de agua y biodiversidad.

El alcalde y la planeación de vivienda de Bogotá, tienen proyectado edificar en la zona y eso dañaría toda la reserva ecológica y desplazaría a los nativos, así que este es el principal problema contra el que luchan.

emprendedoras

Magnolia me explica el proyecto con todo lujo de detalles y me quedo admirada con el empoderamiento de todas las mujeres que sostienen este trabajo titánico.

Les doy las gracias por mostrarme la valentía del pueblo colombiano.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

3. La gente colombiana es asombrosamente hospitalaria. No importa lo poco que tengan porque siempre van a tenderte la mano, a abrirte su casa, y probablemente, su corazón.

Retrato de dos colombianos hospitalarios: voy caminando por Santa Fe de Antioquia y veo la puerta de una casa abierta. En esta pequeña ciudad es lo habitual, algo que en el imaginario europeo sobre un país como Colombia sería inconcebible, ya que se suele creer que Colombia es un país extremamente peligroso. Nada más lejos de la realidad.

Aún así, no me atrevo a invadir el espacio de Elías, el señor que se deja ver tras esa puerta verde de madera de una casa colonial preciosa.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Me acompaña un amigo local, y él sí se decide a pasar y a ayudarme a conseguir el retrato de una nueva historia. Les explica que está con una reportera española (yo me río mucho con la descripción) y ante mi asombro, el hombre le dice “¡que pase, que pase!” Elías me recibe con una enorme sonrisa y casi sin dejarme mediar palabra comienza a explicarme la historia de la casa.

casa colonial colombia

“Tenía una sala de 40 metros cuadrados y le pedí a la dueña que me la vendiese, después hice todo el proyecto para convertirla en lo que ves ahora. Está un poco desordenada por ahí arriba, pero sube, ve a verla, tiene de todo. Erica, prende las luces, muéstrale”

Erica es su hija, tan linda como él, tan hospitalaria y sonriente como su padre.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Él, con un orgullo que emociona, no para de contarme anécdotas de su vida, de sus viajes, y me despido de ambos con un sentimiento que no me cabe en el pecho. Me llevo una demostración más de que hay que atreverse a preguntar, a descubrir, antes de suponer un “no”. Salgo de la casa saltando de alegría diciéndoles a mis amigos que por este único momento ya ha merecido la pena cruzar el charco. Ellos no paran de reírse de mi felicidad, porque camino saltando literalmente.

Gracias a la hospitalidad colombiana me llevo uno de los recuerdos más bonitos de mi vida.

4. La gente colombiana es leal. Cuando un colombiano cree en algo o alguien, mantiene la lealtad a sus ideas o a sus “parces/parceros” (forma en que se llaman los unos/as a los otros/as) sobre cualquier otra cosa. Las personas colombianas hacen que sientas que una vez ganada su lealtad, siempre podrás confiar en ellas.

Retrato de un colombiano leal: alejandro Muñoz ha formado parte de la M19, el encuentro dentro del campamento de la paz en la Plaza Bolívar de Bogotá, y me explica a grandes rasgos la historia de la Toma del Palacio de Justicia mostrando su escepticismo sobre la versión oficial. Siento por unos momentos, que acabo de entrar en la serie de Narcos, pero obteniendo la información real de gente que vivió la historia y la época de Pablo Escobar, sin adornos, sin actores ni actrices, en primera persona. Para mí es increíble una vez más, encontrarme en una situación así, ya que no mucha gente puede entrar al campamento y gracias a mi guía del bike tour, que está viviendo allí, me conceden el acceso. De nuevo las coincidencias y la buena disposición de la gente me abre las puertas a una nueva experiencia. Me resulta inverosímil estar hablando con él y escuchar la manera en que defiende sus ideas y lucha de forma activa por el acuerdo de paz. No sé bien las memorias que esconde esa mirada, pero la lealtad que encuentro en sus explicaciones hacia sus ideas se siente en cada una de sus palabras.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

5. La gente colombiana es feliz. Esto no lo digo yo, lo dicen ellos, sin importar dónde se encuentren, de dónde vengan o por lo que hayan pasado. Y no hay más. Siempre encuentran una razón para sonreír, para danzar, para festejar.  “La gente ha vivido momentos tan horribles, que cualquier momento positivo, por pequeño que sea, es un motivo para ser valorado, celebrado, y para sentirnos agradecidos y felices” (palabras textuales de Joana, nuestra guía en Medellín).

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El retrato de un colombiano feliz es el retrato de todas las personas que me he cruzado. Y por todo esto sólo puedo dar las gracias. Gracias, Colombia, por contagiarme de tantas cualidades bonitas. Espero llevarlas conmigo siempre. Espero volver y encontrarte aún más feliz.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Share on Facebook   Tweet about this on Twitter   Share on Google+0

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*
*