Curro Prieto 30 Ene 2017

3 días 3 países (II) y despedida.

Crónica de un final anunciado. Esto se acabó amigos: 3 días y 3 países… es hora de despedirse.

Yo sabía que el ocaso se acercaba y afronté la última recta del viaje entre la ilusión por el trabajo completado, la melancolía de saber que un gran sueño llegaba a su suspiro definitivo y la nostalgia que produce el regreso a casa. Dentro de mí había miles de emociones explotando, encontrándose y separándose, calma, ilusión, tristeza y al final, como controlándolos a todos, la satisfacción.

Quise cerrar esta increíble experiencia pisando dos países más, tocando dos nuevas tierras bajo dos nuevas banderas, y así lo hice. Uno de los últimos días en Foz contraté una salida hacia Paraguay, Ciudad del Este me esperaba. Y para nada yo me esperaba aquello. La situación fronteriza de la ciudad hacía del lugar un auténtico espacio de comercio. La calle principal apareció ante mi después de atravesar la aduana y aquello era un auténtico espectáculo. La gente andaba apresurada y contagiada, supongo, por el ambiente caótico del lugar. Tal y como lo recuerdo aquella ciudad parecía un enorme corazón latiendo muy fuerte. Movimiento, ruido, gente. No podéis imaginar la belleza que dejan en mi memoria todas las imágenes como esa que he podido presenciar en mi viaje. La esencia de América latina, desparpajo, vida en estado puro. A media tarde me recogió el minibús y regresamos a Foz. Al día siguiente volvía a las cataratas de Iguazú, Argentina, la última gran imagen que me daría este viaje. Me acosté pronto aquella noche, estaba nervioso, quedaba poco para volver a casa y el día siguiente sería mi adiós definitivo.

 

Me desperté al amanecer para traspasar una nueva frontera. De nuevo monté en el minibús entre bostezos y dentro me encontré a una pareja de brasileños con los que charlé durante el camino. Eran simpáticos. Pronto nos encontramos en la aduana y en pocos minutos el chofer había resuelto todos los trámites necesarios para poder pisar Argentina de forma legal. Allí estábamos. Recorrimos unos cuantos kilómetros y llegamos a las puertas del Parque donde se encuentran las cataratas. Una vez dentro pude empezar a comparar con la parte brasileña. Puedo decir que ambas partes son impresionantes, las grandes diferencias que encontré fueron, en primer lugar, el orden y la cantidad de vistas.

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

La parte Argentina parecía tener más posibilidades y muchos más kilómetros de recorrido, por este mismo motivo había mucha más extensión en las instalaciones y una organización forzosamente mejor distribuida que cubría las necesidades de todo el recinto. La otra gran diferencia es la disposición del turista respecto a las caídas de agua, mientras que en la parte brasileña las cataratas te absorben y te mojan directamente, haciendo de la experiencia un momento de lo más auténtico, en la parte Argentina puedes situarte en el lugar más alto desde el cuál observar como el agua llega desde el río y comienza a caer con una fuerza descomunal. Era increíble ver la potencia inconmensurable de las aguas que parecían mostrar toda su agresividad al caer, convirtiendo esa misma agresividad en belleza para el deleite de todos los allí presentes. Pasé todo el día entre cascadas y árboles, saboreando cada minuto de los pocos que ya me quedaban allí, escuchando música y pensando. Fue un día de reflexión en el que pude repasar mi historia con la mayor tranquilidad y con el mejor escenario posible.

Ahora imaginadlo así. Todo acabó de repente, con un fundido a negro, es el mejor final que me imagino. Una despedida larga habría sido muy dura. Lentamente la imagen de mi espalda sosteniendo una mochila y observando el paraíso se desvaneció y aparecí en mi escritorio de mi casa, en mi ciudad, Murcia, meses después recordando como si de una película se tratase, una de esas escenas que te dejan con ganas de más, una sensación agridulce y un recuerdo adictivo. Y ahora que he vuelto a casa, os prometo que así lo recuerdo, como una serie de fotogramas que perfectamente podrían formar parte de un sueño confuso, de esos de los que te despiertas con una sensación de decepción por no haberlo vivido realmente, de esos que te remueven la consciencia y te enseñan lecciones de noche. Todo esto, sabiendo que fue real, cobra una importancia fundamental dentro de cualquier vida. Y por supuesto, en este caso, de la mía.

Cataratas de Iguazú

Cataratas de Iguazú

Sudamérica merece muchísimo la pena. Detrás de todos los prejuicios que existen en España acerca de aquellas tierras, la experiencia me ha demostrado que a pesar de haber grandes diferencias con nuestra sociedad occidental, todo ser humano debería pisar América Latina al menos una vez en la vida. Yo ya lo he hecho, y al igual que yo, todo aquel que lo pruebe, querrá volver.

Por ello me gustaría valorar y agradecer a la vez a todo aquel que me haya dejado en el corazón una marca en forma de recuerdo imborrable. A la naturaleza que me ha dejado sin palabras en tantas ocasiones en estos tres meses. Los animales, las montañas, las grandes llanuras, los ríos y los mares. La pureza de un continente auténtico, distinto a todo lo que conocemos, lleno de contrastes y personalidades. No quiero ponerme demasiado sentimental, aunque ya creo que es demasiado tarde, pero tengo que dar gracias a todo y todos los que hayan seguido mi historia, aportando un granito de arena a mi ilusión, tanto desde dentro como desde fuera, es un gusto y un auténtico honor.

Gracias, nos volveremos a encontrar.

Destino Sudamérica

 

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Un comentario en
“3 días 3 países (II) y despedida.”

  1. Papá

    Gracias a ti,Curro,mi hijo,por la manera en que nos has mantenido informados constantemente,gracias a tì,ha sido para nosotros tb muy gratificante.
    En definitiva por trasladarnos de esa manera,tan vital,esos bonitos momentos que has tenido ocasiòn de disfrutar.
    Ya sabes que los padres,queremos siempre más,pero aunque en el dìa, siempre subyace mi papel de Pepito Grillo ,yo no me puedo quejar,me conformo con que sigas siendo tan maravilloso como eres.
    Gracias a tì.
    TQ.

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