Iris Rangil 16 Dic 2016

15 cosas que jamás debes hacer en Bogotá

Ya te he contado el motivo por el que me quedé atrapada en Bogotá en este post, pero siento que me he dejado una lista importante de 15 cosas que jamás debes hacer en la capital Colombiana si eres de esos que piensan que sólo se necesitan 1 ó 2 días para ver esta ciudad y no te han hablado muy bien de ella. Por tu bien como viajero/a, te animo a que seas precavido/a y sigas estos consejos.

  1. No subas al cerro de Monserrate.

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Si no quieres darte cuenta de la inmensidad de Bogotá no debes subir al cerro de Monserrate, que con una altitud de 3152 m se ubica en la Cordillera Oriental de los Andes y alberga la basílica del Señor de Monserrate, un lugar de peregrinación religiosa desde la época colonial.

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Se puede ascender al cerro por el sendero peatonal, por teleférico o por funicular (18,000 pesos). Yo te recomiendo que no subas al cerro si no quieres apreciar todo lo que la capital de Colombia tiene para ofrecerte.

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Ver la ciudad desde esta perspectiva te permite entender que aquellos que dicen que Bogotá no es bonita y que no tiene nada para hacer se equivocan, ya que es prácticamente imposible que una urbe tan inmensa no ofrezca miles de planes y montones de atractivos. Sólo hay que saber mirar.

  1. No te quedes embobado/a mirando las montañas.

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Hay pocas cosas que me impresionen más que estar en medio de una ciudad enorme y poder ver las montañas y los cerros apareciendo perpendiculares al final de las calles, tendidos en el horizonte. Es un sentimiento de mezcla de urbe con naturaleza indescriptible, por eso las ciudades que me ofrecen este privilegio visual suelen ser mis favoritas.

Te recomiendo que no te quedes embobado mirando las montañas que rodean Bogotá porque puedes pasar demasiado tiempo admirando cómo la niebla juega a esconder esas maravillas que aún no has descubierto.

  1. No camines por la Candelaria.

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Un paseo por la Candelaria podrá llevarte horas si vas fijándote en todos los detalles de su arquitectura, impregnándote con el color de sus casas y observando el increíble estilo colonial que hace que el barrio sea, probablemente, uno de los más bonitos del mundo.

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Pero si eres uno de esos viajeros que dicen que para ver Bogotá sólo se necesita un día, te aconsejo que no camines por la Candelaria, porque querrás quedarte mucho más tiempo curioseando entre sus puertas.

  1. No busques el arte callejero.

Me gustaría poder decirte que no necesitas mirar a tu alrededor al caminar por Bogotá, porque es una ciudad aburridísima, gris, oscura y fría. Pero estaría contándote una mentira demasiado grande. En esta ciudad, el arte está por todas partes, y eso es algo que emociona, ya que cada día puedes encontrar algo que te sorprenda mientras caminas y que no habías descubierto el día anterior paseando por el mismo lugar.

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Por eso te recomiendo que no mires a tu alrededor si no quieres encontrar, por ejemplo, increíbles esculturas creadas por Jorge Olave, un artista que utilizó las calles como galerías de arte desde 1996, y que hizo que los habitantes de Bogotá y los viajeros sintiesen a sus personajes como ciudadanos detenidos en el tiempo, ubicados en los tejados de las casas coloniales. Tristemente, este escultor que trabajaba enseñando sus prácticas a comunidades fue asesinado en 2013 en su taller, pero al menos nos queda su obra inmortalizada en las calles.

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Tampoco analices los graffitis de DJ Lu, ni de ningún otro artista grafitero, porque encontrarás en ellos críticas sociales magistrales que te dejarán reflexionando unas cuantas horas.

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No busques el arte callejero en Bogotá, porque entonces añadirás a tu itinerario, al menos, tres días más de estancia en la ciudad, o quizás el resto de tu vida.

  1. No salgas de la zona turística.

Todo el mundo te repetirá unas 10 veces al día lo peligroso que es Colombia antes de que llegues, cuando llegues, y cuando te hayas marchado. Una vez más, tengo que decir que creo firmemente que existen muchísimas más personas maravillosas en el mundo que personas que quieran hacerte daño. Y con miedo no se puede ir a ninguna parte.

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Te recomiendo que no salgas de la zona más turística de Bogotá si no quieres apreciar murales mucho más grandes que los que encontrarás en la Candelaria, lugares como el Centro Nacional de Memoria Histórica, que te hará saltar las lágrimas, y si, en general, no quieres descubrir más que lo que quieren venderte, es decir, si no quieres ver cómo es realmente la vida de la gente fuera de los barrios más turísticos.

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Si decides desobedecer mis consejos y explorar, pero quieres mantener la prudencia y no adentrarte a pie en barrios que no conozcas, la mejor manera de salir a las afueras es hacer una ruta en bici. Yo la hice con Bogotravel Tours y fue el mejor tour de mi vida (por sólo 40,000 pesos, unos 12 €, ¡con una duración de 4 horas!).

  1. No visites mercados.

Artesanía, frutas, flores. Hay muchísimos mercados en Colombia, y especialmente en Bogotá se pueden encontrar algunos fascinantes. El mercado de pulgas, los domingos, es muy popular, y se puede encontrar de todo.

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Pero el mercado que menos te recomiendo que visites es el de La Macarena. Su color, su vida, sus lugares para almorzar y sus frutas, te atraparán como ningún otro. Allí podrías encontrar las escenas del día a día de un bogotano de a pie, las más auténticas, y eso, de nuevo, te entretendría demasiado si sólo vas a pasar un día o dos en la ciudad. Para mí fue uno de los lugares más interesantes que visité en Bogotá.

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  1. No pruebes la chicha. 

 

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La chicha es una bebida ancestral derivada principalmente de la fermentación no destilada del maíz y otros cereales bastante consumida en Colombia, pero su venta es ilegal.

Aún así está presente en todas partes. En el sector rural es fabricada para el propio consumo (a los campesinos no se les puede prohibir tomar chicha en su propia casa), y también es la bebida que reina en fiestas, bazares y reuniones sociales. En Bogotá, la plaza del Chorro de Quevedo es el lugar favorito para tomar chicha con amigos.

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Por lo general es una bebida suave, de leve graduación alcohólica, y elaborada con medios artesanales que supera en ventas a la cerveza. Te recomiendo que no pruebes la chicha si no quieres experimentar el sabor de la bebida alcohólica más consumida por los colombianos. ¿Te picará la curiosidad?

  1. No te fijes en el nombre de las calles de la Candelaria.

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Algo que sorprende al llegar a Colombia desde España (como fue mi caso) es que los nombres de las calles se rigen simplemente por números y hay dos tipos de vías: calles, y carreras, que son las perpendiculares a las primeras. Sin embargo, en la Candelaria se mantienen las placas de los nombres de las calles de la época de la colonización. Éstas sí son como las que nosotros conocemos.

No te fijes en estas chapitas si no quieres sentir cómo tu paseo se convierte en cierta forma, en algo poético, como cuando yo caminé la calle de la tristeza. La manera en que están escritas, además, las hace aún más especiales.

  1. No encuentres la calle del embudo.

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Esta es la calle más estrecha de la Candelaria, y probablemente, la que alberga una mayor proporción de arte en sus paredes, tejados, y que además tiene pinturas y obras en relieve.

En ella entre otras muchas cosas, encontrarás una mano (con una posición especial) diciendo “selfie this” (hazte una selfie con esto). No descubras esta calle si no te apetece empezar a reírte solo (o con compañía) leyendo la crítica social de los grafiteros que han intervenido en sus paredes. A veces la genialidad de estos artistas no sólo nos hace pensar, sino que también nos hace reír.

  1. No pasees por la Carrera Séptima. 

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No pasees por la Carrera Séptima si no te apetece encontrar una avenida llena de música y danza. Tendrás que pararte cada 2 minutos y seguramente saldrás de esta zona con algo menos de dinero, ya que no vas a poder resistirte a dar propinas a la gente que te va a poner los pelos de punta actuando en vivo.

  1. No camines por la plaza de Bolívar.

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No camines por esta plaza si no quieres sentir una paz increíble disfrutando de un espacio rodeado de arquitectura que quita el aliento, y sabiendo que lo que es ahora un lugar tan agradable, hace unos años fue testimonio de la histórica toma del Palacio de Justicia. Es emotivo pensar que todos esos años de terror sembrados por Pablo Escobar por fin quedaron atrás y que existe una nueva Colombia más libre y más segura.

  1. No mires al suelo.

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Esta es una recomendación rápida y simple. No mires los suelos al entrar en las casas y restaurantes de la Candelaria porque no podrás quitar tus ojos de ellos (y puede que te choques con todo lo que se cruce en tu camino). Yo nunca entenderé por qué se dejaron de utilizar. Alegran la estética de cualquier ciudad y la vista a cualquier persona. Además, es divertidísimo crear tu propia colección de fotos de baldosas de colores. Pero recuerda que sólo quieres pasar un día en Bogotá, ¡así que no lo hagas!

  1. No cojas el transmilenio.

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¿Utilizar transporte público? ¿Tú? ¿Pudiendo usar taxis? Podrías tener el riesgo de dar una vuelta a la ciudad mirando a través de la ventana y descubriendo esa parte que no es posible transitar caminando pero que es tan interesante para ser analizada. Podrías tener el riesgo de escuchar a un rapero con talento en medio del bullicio de las prisas de la capital, mientras te agolpas entre la gente en el autobús. No uses el transmilenio si no quieres ahorrar mucho dinero en transporte (cada transcurso cuesta 2,000 pesos), y si no quieres estar más cerca de la realidad colombiana, de la rutina de un bogotano, y ser parte durante unos días de la Bogotá más auténtica.

  1. No conozcas la obra de Botero.

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Te aconsejo que no comiences a conocer la obra de Botero en Bogotá, ya que este artista te resultará adictivo y no tendrás más remedio que visitar más lugares repletos de su arte en otras ciudades de Colombia, como Medellín. Pero sobre su relación con Medellín te hablaré en otro post. Botero dice que no pinta gordos, sino volúmenes. No te aconsejo que visites su museo en Bogotá a no ser que quieras crear tu propia opinión sobre si lo que dice es cierto o falso. Entonces… ¿Gordos o volúmenes?

  1. No salgas a rumbear.

Si no quieres enamorarte de Bogotá, no salgas, no bailes, no mires, no sientas, no hables, no comas, no hagas absolutamente nada; porque una vez que comiences a desobedecer algún punto de la lista descubrirás la realidad sobre esta increíble capital y ya jamás podrás decir que Bogotá se puede visitar en uno o dos días y que es aburrida, gris, o peligrosa.

Bogotá es inmensa y por ello te contarán miles de historias, muchas buenas y algunas malas. Mi consejo real es que lo vivas por ti mismo para formar una opinión basada en la experiencia. En tu experiencia, que es la que tú te llevas. Que no te lo cuenten. ¡Disfruta!

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