Iris Rangil 12 Mar 2017

10 cosas indispensables que hacer en La Paz, Bolivia

Por extraño que parezca, en este viaje las ciudades principales se han convertido en un punto de estancia larga para mi para poder escribir con cierta comodidad y avanzar con el trabajo del blog, las fotos y los vídeos. La verdad es que mi infancia no se caracterizó por hacer camping (de hecho nunca fui a un campamento y eso explica muchas cosas de mí, dicen por ahí), así que estoy más acostumbrada a estar en la ciudad que en la naturaleza, pese a que también pasé mucho tiempo en el monte cuando era pequeña, buscando setas entre pinares y pescando con mi padre en el río. Aún así siento que mi parte hippie todavía tiene que despertar, y la verdad es que la deseo cuando veo a gente que no se preocupa demasiado, por ejemplo, por la ropa que lleva y que es capaz de cargar con una tienda de campaña y poco más para recorrer el mundo (yo me llevé pocas cosas, pero debería haber prescindido de algunas).

El caso es que llegué a Bolivia desde Colombia y eso supuso un shock, no sólo por el mal de altura (que por cierto, apenas sentí) sino también por el choque y la diferencia de culturas. Pasé del color y la alegría en las calles, a una especie de melancolía y hermetismo en La Paz. Llegué a un hostal donde el recepcionista apenas hablaba conmigo. El lugar era bonito, barato y estaba cómoda allí, pero no sentía el calor humano, así que probé suerte en el hostal Iskanwaya.

Allí encontré a Ángela madre y Ángela hija, a Alex, Rodrigo, Liam, María, Flora y Belén. Se convirtieron en mi familia boliviana y me ayudaron a pasar con una sonrisa algún día anímicamente complicado (sí, viajando también existen esos días, aunque son muy pocos). Ángela me dio un abrazo que nunca olvidaré, mientras lloraba emocionada hablándole de mis hermanos y mis padres. Mientras, el hijo pequeño de la familia, Liam, me conquistaba cada día y me quedaba embobada mirando a padre e hijo mientras ellos veían la tele por las noches.

Necesité más de una semana en este lugar para descubrir un montón de cosas que a continuación os recomiendo hacer, aunque como siempre, os animo a vivir vuestras propias historias y a improvisar todo lo posible:

  1. Antes de empezar a explorar una ciudad por mí misma me gusta hacer un free walking tour (de los que ya os he hablado muchas veces, son gratuitos y se basan en un sistema de propinas en el que el viajero decide cómo calificar al guía dependiendo de lo bueno que haya sido mediante un tip final). En este caso, en Bolivia no es legal este tipo de actividad, por lo que tiene un coste simbólico de 3€. En La Paz os recomiendo a Red Cap Tours. Con ellos conoceréis los principales atractivos del centro, pero también podéis hacer el tour del domingo, que llega al cementerio y al mercado de El Alto e incluye el show de Cholitas Wrestling (este tour cuesta unos 18€ porque incluye la entrada, y del espectáculo os hablaré en otro post).

  1. Dar una vuelta por el mercado Lanza, donde podéis encontrar jugos riquísimos (y baratos) y empanadas tradicionales de Queso o Laucha. (Además el mercado tiene una arquitectura peculiar que me llamó mucho la atención y fue uno de mis lugares favoritos de toda la ciudad).
  1. Caminar hasta la plaza de Alonso Mendoza, donde se fundó la ciudad (1548), más correctamente explicado como el momento en el que se le cambió el nombre aborigen (Chuquiagu) a su nombre colonial, La Paz.

  1. A pesar de recomendaros el tour con los Red Cap, debo hablaros del cementerio en un punto aparte por si decidís visitarlo por vuestra cuenta, ya que es un monumento al sincretismo religioso y a la superstición, mezclado con nuevas influencias artísticas (como el street art) que a mí me dejó sin palabras. En especial encontraréis un mural que provoca bastante controversia. Seguro que cuando lo veáis lo identificaréis y os hará pensar un rato. Además, frente al cementerio también encontraréis la parada de buses que van hacia Copacabana y otros lugares de interés.
  1. Caminar por la Avenida Max Paredes, donde podréis disfrutar de un montón de mercados y de compras textiles muy baratas, continuando por la calle Illampu.

  1. Visitar el mercado Rodríguez, situado en la calle que le da ése mismo nombre, o el mercado de Yungas. Son mercados de verduras típicos y tradicionales de La Paz.

  1. Recorrer el mercado de Brujas por las calles Linares, Sagarnaga, Santa Cruz y Tarija. Existe otro mercado de Brujas “más auténtico” en El Alto, pero a éste es más recomendable llegar acompañado y tener cuidado con las pertenencias. En ambos podréis encontrar todo tipo de productos para realizar hechizos y os daréis cuenta de lo curiosas que son las creencias de este pueblo.

  1. Ligado a la interesante complejidad de la etnografía y folclore bolivianos, encontraréis el museo dedicado a estos temas si camináis hasta el puente peatonal de la Perez Velasco.
  1. A la plaza Murillo también llegaréis si hacéis cualquier tour del centro de la ciudad, allí os recomiendo disfrutar de su plaza y de la arquitectura que la rodea, de influencia italiana y francesa, datada en el siglo de las luces.

  1. Para terminar un día lleno de visitas (realmente es mejor dividirlo y disfrutar de cada cosa con tiempo y tranquilidad), podéis ir al mirador Killi Killi y ver el atardecer con un ángulo diferente de La Paz, aunque cualquier vista desde un punto alto hacia la ciudad os dejará sin habla. Para llegar allí debéis tomar un minibus hacia Villa Pabón en la esquina de las calles Yanacocha y Comercio, y para regresar podéis tomar un transporte distinto y parar cerca de la calle Jaén, otro imprescindible de la ciudad y una de las pocas calles coloniales que quedan intactas, con muchos de los antiguos edificios de la época y donde se encuentra la casa de Murillo, el hombre que inició la revuelta contra la colonia en 1809.

En realidad no sigo escribiendo porque el post se haría demasiado largo, pero en otros posts os hablaré un poquito más de esta ciudad inmensa y llena de posibilidades. Espero que mis consejos os sirvan para sacar lo mejor de vuestra estancia, y sobre todas las recomendaciones os destaco la parte del hostal, ya que no es sencillo encontrar un lugar donde os traten tan bien como allí, con un desayuno espectacular incluido (me fui de La Paz habiendo ganado kilos por este motivo) y además vi a la señora Ángela curar a varias personas que se enfermaron del estómago (un clásico al llegar a Bolivia, aunque a mí no me ocurrió).

¡Que lo disfrutéis!

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