Guayaquil/Quito 6 de abril de 2009
En el día de hoy, LAN ECUADOR® inició sus operaciones en el mercado doméstico del país, uniendo las ciudades de Guayaquil y Quito. La compañía está ofreciendo 7 vuelos diarios entre ambos puntos y, posteriormente, se incorporarán a su itinerario las ciudades de Cuenca e Islas Galápagos.
LAN ECUADOR® opera modernos aviones Airbus A318 con capacidad para 126 pasajeros en las rutas nacionales. Estas aeronaves incorporan la más avanzada tecnología de la industria para brindar la mejor experiencia de viaje con los más elevados estándares de seguridad. "En el día de hoy estamos iniciando las operaciones en las rutas domésticas del país aportando al turismo, la conectividad y el desarrollo económico y social del Ecuador. Nuestro objetivo es ofrecer una nueva y eficiente alternativa de transporte aéreo a los pasajeros y clientes de carga ecuatorianos", señaló Maximiliano Naranjo, gerente general de LAN ECUADOR®.
LAN ECUADOR® cumple 6 años de trayectoria en el país, conectando al Ecuador internacionalmente con Estados Unidos, Europa, Santiago de Chile y Argentina. La compañía cuenta con un equipo humano integrado por 900 personas de nacionalidad ecuatoriana, dedicadas a ofrecer un producto de calidad mundial a sus clientes nacionales. A su vez, LAN ECUADOR® es integrante de oneworld, que reúne a las mejores compañías del mundo, ofreciendo a sus clientes el amplio rango de beneficios de la alianza. De esta forma, sus pasajeros frecuentes pueden acumular kilómetros y cobrar premios en todas las aerolíneas oneworld, además de acceder a cerca de 550 salones vip en el mundo.
"Estamos reafirmando nuestro compromiso con el Ecuador, aportando al desarrollo del transporte aéreo y generando empleo e inversiones al servicio del país. Continuaremos difundiendo los atractivos turísticos del país, contribuyendo al crecimiento de sus exportaciones y brindando un producto de excelencia con los más elevados estándares de seguridad y con especial preocupación por la preservación del medio ambiente", agrega Maximiliano Naranjo.
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